Quico Taronjí: “Nos hemos acostumbrado a no solucionar nuestros propios problemas”

 

El presentador de “Aquí la tierra” cuenta en su libro, “Aislado”, cómo viajó solo en kayak, desde Algeciras a Estambul, en una aventura por el mar que estuvo a punto de costarle la vida

 

por Ricardo Castillejo

 

Necesitaba un cambio de vida. Y lo tuvo. Una aventura en el mar Mediterráneo que ha supuesto un antes y un después para el periodista y presentador Quico Taronjí quien, a sus 48 años, ha plasmado su experiencia en un libro, “Aislado”, cuyo subtítulo lo dice todo: “Viaje interior de un náufrago”. Olas de más de ocho metros, vientos superiores a más de 100 kilómetros por hora, hambre, desolación, miedo… y paz para encontrarse a sí mismo y descubrir que la realidad puede ser muy distinta a lo que uno creía que era y que, sobre todo, somos mucho más fuertes de lo que podemos imaginar…

-¿Qué es el mar para ti? Tengo entendido que te importa mucho…

-Es mi pasión vital número uno. Desde que empecé a navegar con siete u ocho años en Santander no ha pasado ni un solo día en el que no haya pensado en el mar. Además, ha sido algo muy alimentado por la lectura pues desde pequeño he tenido en mis manos libros de aventura que me han marcado.

-Entonces, ¿con qué soñabas ser cuando niño? ¿Capitán de barco? ¿Periodista?

-Pues el primer recuerdo que tengo es que quería boxear. Lo que pasa es que compatibilizar el boxeo con los estudios era incompatible y al final, aunque no tenía mucha vocación periodística, se impuso la lógica. De hecho me gustaba más la náutica pero era de letras y pensé: “Alguna vez haré del mar mi vida”. Y en ese camino estoy. Ha tardado, y ha sido un camino de muchos sinsabores, pero equivocarse es muy bueno. Empecé ejerciendo un tipo de información que no me atraía nada aunque es lo que me ha servido de aprendizaje para llegar hasta aquí. Poco a poco, mi vida se va ordenando…

-Has llegado en esta búsqueda a estar casi en bancarrota…

-Así es. Antes de emprender el viaje de “Aislado” vendí lo poco que tenía y, con ese dinero, emprendí esa aventura, que es bestial. Como experimentar con uno mismo. Era infeliz aunque, cara a la galería, parecía un privilegiado. Necesitaba saber que estaba andando el camino de la felicidad y, como no tenía ni idea cómo hacerlo, tiré de pasión y me fui a navegar casi desnudo, con un pequeño kayak en el que me sentía frágil y vulnerable. Estaba seguro que de ahí nacería algo bueno. Y así ha sido.

-¿Encontraste respuestas a tus preguntas?

-A muchas de ellas sí y, a otras, no. Pero eso es la vida. Lo que hice fue un máster, hallando respuestas en un tiempo récord.

-¿En qué se piensa cuando uno está tanto tiempo solo?

-Desconectas con el mundo en el que nos movemos pero conectas profundamente contigo y con la naturaleza, las estrellas, el sol, la luna… y, si crees, con Dios. Es como mirarte al espejo pero de verdad, no mirando lo que los demás ven. Claro que sabes que estás en peligro, pero eso te mantiene en un estado de alerta continuo. Y también te sientes un privilegiado porque, para hacer un viaje interior, no hay dinero. La idea de morir también se te pasa por la cabeza aunque, en mi caso, no tenía miedo. Estaba respondiendo a una llamada del alma.

-¿Qué hay en el antes y el después?

-Mucho. Antes no sabía liderar un proyecto y sentía incapacidad emocional para conectar con las cosas, me costaba mucho concentrarme y tampoco encontraba paz. No estaba alineado. Después de este proceso de naufragar, y volver a la tierra como un hijo pródigo, obra un pequeño milagro en tu cabeza y todo tiene mucho más sentido.

-¿Cuál es la mayor curiosidad de la gente ante tu libro?

-Muchas personas me confiesan que le ha servido para dar un vuelvo a su realidad sin ser un texto de autoayuda ni yo ser sicólogo ni hablar desde el academicismo. Solo es mi historia personal.

-En la actualidad hay mucha insatisfacción. ¿En qué nos equivocamos más según tú?

-La sociedad se ha ido debilitando y somos demasiado dependientes de todo. De un móvil, de una red social… Hemos involucionado en cierto sentido. No se sabe cocinar, planchar… Delegamos en otros y, cuando tenemos un conflicto emocional, también lo hacemos. Nos hemos acostumbrado a no solucionar nuestros propios problemas. No dejamos ni que un crío se caiga al suelo y se haga daño. No me reconozco en este entorno social que tenemos.

-Eres Sagitario… ¿Miedo al compromiso emocional?

-(Risas) Bueno, siempre he salido huyendo. He sido un poco petardo en ese sentido, aunque he conocido a una chica hace unos meses y estamos muy bien.

-Pues tu perfil es atractivo para revistas “del corazón”…

-Desde que hice “Capitan Q” estoy más centrado en el mundo televisivo y con “Aquí en la tierra” hemos recibido un Ondas pero no trabajo para ser conocido. Mi luz, como decía El Greco, está dentro de mí. Está bien generar interés a nivel social pero ahí no entro ni salgo.

-La vida al lado de un aventurero debe ser un poco complicada, ¿no? Una mañana te levantas y te vas a surcar el Guadalquivir y a la siguiente… ¿qué puede pasar…?

-(Risas) Hombre eso se sabe antes de empezar una relación. Son bases que se asientan. Mi pareja es maravillosa. Me entiende y comparte mis ilusiones porque sabe que me hacen feliz pero, si estuviera con alguien parecida a mí, lo llevaría muy bien.

 

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