Vinila Von Bismark: “Ser rara es ser único y vivir como uno quiere”

 

Después de su largo periplo de seis años como una de las protagonistas de “The hole”, esta rebelde granadina sorprende con “Motel llamado mentira”, nueva apuesta musical tan apasionante como la artista que la firma

 

por Ricardo Castillejo

 

Vinila Von Bismark. Todo un icono del burlesque actual. Una artista inclasificable (DJ, cantante, actriz), dotada con un fascinante poder de seducción, que vuelve al mundo del disco con un tercer trabajo titulado “Motel llamado mentira” (y cuya promoción supone mi oportunidad para poder conocerla en las distancias cortas). Así, en plena sevillana Alameda de Hércules transcurre un agradable desayuno durante el que descubro que este fiero y libre león granadino -de auténtico nombre Irene López-, tiene también un lado sensible bajo el que es capaz de emocionarse con algo tan simple como la boda de un hermano. Los años, tiene 32 recién cumplidos ya, han hecho que su ímpetu se calme un poco, aunque su piel tatuada advierta que sigue siendo una guerrera con intención de vencer cualquier batalla que le motive…

-De tu apariencia de mujer fuerte, ¿cuánto hay en realidad?

-Un poco de todo. Para seguir creando, y frente a este sistema, hay que ser fuerte siempre. Vinila es la que hace el trabajo sucio de Irene pero Irene es la pensadora. Sea como sea, cada vez voy dejando más al personaje de lado y voy siendo más yo. Hace un año estaba rubia y tenía una imagen más de la década de los cincuenta, rollo Marilyn, y ahora me he rapado la cabeza, con lo que no hay pelo para ningún look concreto.

-¿Piensas que, cara a muchas personas, eres rara?

-Claro que sí. De hecho vivo en esa libertad de ser lo que quiera ser en el momento que quiera. ¿Que parece raro porque no voy con la moda? No me sienta mal. Ser rara es ser único y vivir como uno quiere.

-¿Tu fortaleza aparente esconde muchas lágrimas?

-Hombre, no ha sido fácil (ni lo es). En mi repertorio nuevo tengo a “La llorona”, que es una reflexión de una etapa mía. Lloro y no solo por pena. Últimamente me toca mucho darme cuenta de cosas que antes no estaban tan presentes (o las vivía diferente), como en la boda de mi hermano, donde no podía dejar de emocionarme al verlo casarse con el amor de su vida, tener a mi familia (que está separada) unida… Situaciones así me ponen muy nerviosa, pero en ellas llorar me da el placer.

-¿Hay estrategia en ti o lo que ofreces nace en ti?

-Nace en mí. Lo mismo lo que hago provoca pero yo no busco esa provocación directa. Además, conforme soy mayor vivo más el momento. Me he dado cuenta de que el resultado puede ser mejor con algo inesperado que con lo que habías proyectado (y que, si no se cumple, puede causar desilusión).

-Los años tienden a aburguesar…

-Yo con la edad me muestro más como soy. Aunque tenga sesenta años, ¿por qué voy a querer aparentar treinta? Igual me callo la edad, porque no deja de ser un número. Lo que sí puede ser que antes saliera más “a fuego”, sin importarme nada, y hoy lo que sea me piense más.

-Tienes un ramalazo de folklórica importante, ¿no?

-¡Hombre! ¡Un ramalazo total! ¡Soy de Graná! ¡Algo tendré que tener de Andalucía y de España!

-¿Y el folklore se puede compaginar con la transgresión?

-¿Por qué no? Las folklóricas en su época ofrecían un producto distinto a lo anterior que había. Está todo megainventado y, si soy coplera-rockera-tropicalera, lo dejamos así y ya está… (risas). Todo convive como tú quieres que conviva, no como te lo impongan.

-¿Qué piensan de ti tus padres?

-Mi padre en la portada de “Interviú” me recortó la cabeza y la puso en un marco y de mi madre estoy viviendo su vida frustrada. Quiso ser bailarina y artista y el camino le llevó a otro lado pero, aunque lo sufre -porque esto mío es algo difícil-, está muy orgullosa de mí.

-En “The hole” tocabas muy de lleno la sexualidad. ¿Es importante el sexo para ti?

-Es algo natural. Tenemos que querernos a nosotros mismos como somos, seas de la opción que seas. “The hole” era sexual pero no vulgar, como creo que es Vinila. Hay una delgada línea entre ambos conceptos, sexualidad y vulgaridad, que yo prefiero no cruzar.

-Las figuras de burlesque suelen despertar grandes pasiones, especialmente en los hombres… ¿Ha habido algún millonario que quisiera sacarte del “show business?

-Es que soy tan rebelde en ese sentido… Cuando he visto eso me ha dado sensación de rechazo porque soy muy libre.

-Entonces, con un collar de diamantes no te compran…

-No. A mí los collares de diamantes me ahogan más que hacerme feliz. No quiero tanto lujo alrededor.

-¿Y el amor cómo lo entiendes?

-Como algo libre, que no libertinaje. Hay que desaprender lo que hemos aprendido del amor, que está muy ligado a celos, posesión… Yo lo entiendo como un sentimiento generalizado hacia todo, no a una pareja solo. Desprender amor de una forma más general.

-Entonces, ¿cómo eres en pareja?

-No lo sé aún… (risas). He tenido pocas parejas, porque no he encontrado a la persona que sepa llevar mi carácter y convivamos bien. Cualquiera no es capaz de entender mi libertad así que casarme no sé pero niños sí que me encantaría tener (aunque quiero encontrar antes a los padres, en plural, y a los suegros) (risas).

-¿Hay algún piropo que te haya derrumbado?

-Cuando me dicen: “Mira la calva de Graná…”. Me llega más eso que lo de “¡Guapa!” o “La de rojo que te lo cojo”, que está muy “quemao”… (risas).

 

 

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