Victorio y Lucchino: “En el momento en el que te crees algo, estás muerto y has llegado al techo”


Con esta entrevista exclusiva para “Sevilla Magazine”, los diseñadores sevillanos más universales se muestran, por un lado, ilusionados por la inminente inauguración de la Fundación Victorio y Lucchino, en Puente Genil, además de por su “colección cápsula” de flamenca, coincidiendo con el 25 aniversario de SIMOF y su presentación en la reciente pasarela “Andalucía de Moda”. Más allá, no pueden dejar de reconocer cierto dolor ante la prensa en los momentos difíciles que pasó su empresa.

Por Ricardo Castillejo

José Víctor y José Luis. Dos grandes diseñadores que, más que eso, son dos personas encantadoras y educadas con las que siempre es un gusto charlar. Con una trayectoria llena de éxitos, han optado siempre por la discreción cuando, en un momento puntual, las cosas vinieron menos bien. Alejados ya de aquella tormenta, Victorio y Lucchino renacen con un nuevo arcoíris lleno de proyectos que les hacen vibrar como unos adolescentes. Porque la juventud está claro que no está en el DNI, han vuelto con tantas fuerzas que hasta, esta temporada, han creado una pequeña colección de trajes de flamenca para apoyar la celebración del 25 aniversario del Salón Internacional de la Moda Flamenca.

– Hacía mucho tiempo que no hacíais nada de flamenca…

-(José Luis) Solo hicimos una performance altruista en la Casa de Velázquez para reivindicar una revolución en el traje de flamenca porque vimos que se necesitaba. Fuimos los precursores de esa filosofía creativa, que ya la habíamos usado en nuestras colecciones de «prêt-à-porter», con las batas de colas ceñidas al cuerpo y terminando abajo con vuelo y volantes. Después de eso, hemos tenido muchas intervenciones en teatro y cine, como «Una mujer delante de un espejo», en Nueva York con Víctor Ullate, donde nos dieron el Premio Guiness a la bata de cola más larga. También hemos vestido a Lola, a Rocío… Nunca hemos dejado de estar en contacto con este mundo, aunque no nos podamos permitir, por otros compromisos, el lujo de hacer colecciones flamencas. Este año, con motivo del 25 aniversario de SIMOF, nos hicieron la propuesta y ha surgido esta colección cápsula de ocho vestidos. Estamos muy contentos de la repercusión mediática. 

-¿Cómo pensáis en la mujer de flamenca?

-(José Víctor) En ponerla guapa, coherente al sitio donde va, para que pueda moverse, ir al baño, comer… Va a una feria, no a un salón de los carnavales de Venecia.

-(JL) Nuestra filosofía es profundizar en nuestras raíces, mantener nuestra esencia, pero sin perder la particularidad de que el traje está en constante movimiento y evolución. Tiene que adaptarse a las tendencias y a nuestras vivencias personales en cuanto a estudio de patronaje, donde hemos conseguido poder hacer un vestido donde no haya costadillo ni pinzas, que no nos gustan nada. En el concepto del volante hemos introducido novedades, y es que los hemos hecho en organdí con festones hacia arriba, hemos superpuesto capas que dan el volumen y la gracia al patrón… Se trata de buscar constantemente algo nuevo, sin desvirtuarlo poniéndole cosas por poner. 

-Me decía Pedro González, director artístico de SIMOF, que gracias a vosotros los trajes de flamenca llevan lentejuelas…

-(JL) Sí, pero no lo habíamos pensado para la gitana, sino como una inspiración llevada después a un «prêt-à-porter» para la noche.

-Pero se refería al glamour, a que, gracias a vuestro talento, otros diseñadores han bebido en la flamenca de ese espíritu…

-(JV) Sí, pero un poco fuera de contexto. Por supuesto hemos sido motivo de inspiración. Fuimos los primeros en meter esos volúmenes, que en la historia de la moda no lo había hecho nadie, pero estaban concebidos como modelos de noche, no de mañana. Una señora puede ir a una fiesta con un vestido de lentejuelas inspirado en la flamenca.  

Nuestra profesión es mental y, mientras tengamos creatividad, continuaremos. Tiene que ser algo físico, como una enfermedad, lo que nos haga que no podemos seguir tirando más del carro” (José Luis)

-¿Qué os parece lo que hacen los creadores diseñadores actuales? 

-(JL) Algunos nos parecen bien, otros no tanto. Lo que yo siempre les aconsejo es que aporten, pero que no desvirtúen. Que den savia nueva, pero que al final quede la esencia de lo que debe ser un traje de flamenca. 

-(JV) Y que menos, es más. 

-Cambiando de asunto, ¿cuál es el presente de Victorio y Lucchino?

-(JV) Estamos con la colección de primavera-verano del 2020, que lleva a muchas colecciones, puesto que tiene zapatos, joyas, bolsos, gafas, pañuelos… Son muchas líneas de productos creados por nosotros. 

-(JL) También nos encontramos cerrando la presentación en Brasil… Hemos trabajado mucho en Sudamérica (México, Perú, Colombia…) y quizás por eso la gente se ha despistado. Ha habido allí una difusión en prensa brutal. Hicimos 45 entrevistas de televisión el día previo al desfile, salimos en «¡Hola!» tres semanas seguidas… Todo eso nos ayuda mucho para nuestras líneas de licencias. De hecho, Opticalia, con quien colaboramos para las gafas, está abriendo muchísimas tiendas tanto en Perú como en Colombia o México. La moda y los desfiles son la punta de la pirámide que abren camino a otros productos para distribución. Por eso, hay que entusiasmar al público para que te conozca.

-¿Y vuestra salud como empresa?

-(JV) Pues como la de una persona: una mañana te duele la cabeza, te tomas una pastilla, y, al otro día, ya estás bien. 

-(JL) Ahora, gracias a Dios, estamos muy bien. Se ha visto afectada nada más que una sociedad que se dedicaba a la fabricación de nuestras prendas. Éramos nuestros propios fabricantes y productores y ahí es donde tuvimos los problemas. Pero las otras sociedades han seguido su ritmo normal. No hemos querido entrar en discutir ni en desmentir. Para nosotros eso es una pesadilla que pasó y que la tenemos olvidada. 

-De hecho, tenéis una estupenda noticia como es que el Museo de Victorio y Lucchino está a la vuelta de la esquina…

-(JV) Es una fundación. El pueblo nos elevó y al pueblo se lo hemos regalado. Hemos sido tan generosos de guardar, desde que empezamos, las piezas más emblemáticas. El importe es muy importante porque son 5.000 trajes que no se pueden repetir porque muchos fabricantes ya han cerrado. Se trata de un museo donde, además de lo expuesto, hay un contenido magnífico de conservación del material. Es digno de ver cómo son esos armarios herméticos, que solo el Museo del Traje de Madrid tiene tres y en el nuestro hay cincuenta. Además, todo lo estamos donando, porque hasta la colección de la temporada pasada va para allí pues, aunque se pueda hacer dinero y venderla, queremos dejar un legado para que los futuros diseñadores la disfruten y la estudien.

-Ante este momento de tener gran parte de vuestro legado delante, habréis hecho balance…

-(JL) Llevamos tres años con la empresa que ganó el concurso para el museo desempolvando fotografías, vídeos, entrevistas, desfiles… Nos hemos quedado alucinados porque había cosas que las teníamos ya olvidadas.

-(JV) Hay más de 1.360.000 entrevistas de prensa desde que existimos. 

-¿Desde qué sentimiento contempláis todo eso?

-(JV) Desde la emoción y una responsabilidad enorme. Siempre exclamamos: «¡Qué pronto ha pasado todo y qué rápido!». 

-(JL) Es algo muy bonito que muchos, desgraciadamente, no lo pueden conocer, al menos estando vivos. El museo será un convento del siglo XV de la Orden de las Clarisas y no se ha podido tocar nada de la parte histórica-cultural del mismo, pero por dentro sí que hemos hecho implantado la tecnología de hoy. Estamos muy entusiasmados con este proyecto. 

-Concha Piquer, en una entrevista hablando de la competencia, decía: «A mí no me ha pisado el poncho nadie»… ¿A vosotros, en la moda en España, alguien se os ha puesto por delante?

-(JV) A todo el mundo no le puedes gustar. Hay que tener humildad, ante todo. 

-(JL) En el momento en el que te crees algo, estás muerto y has llegado al techo. Siempre tienes que ser humilde y exigirte mucho profesionalmente. Te das cuenta de que has hecho proyectos bonitos e importantes en tu camino de los que te sientes orgulloso, pero nunca desde la vanidad sino como una satisfacción personal. Con todo el respeto te aseguro que no somos nadie.

-(JV) Lo mejor está por hacer. Lo importante es dejar escuela y que el nombre siga durante mucho tiempo con otras personas.

Tuvimos un problema que fue presentar un concurso de acreedores y mucha prensa arremetió contra nosotros. Es el precio que tienes que pagar por ser famoso, pero sí considero que están en deuda conmigo porque parte de los medios se han portado fatal y no los perdono” (José Víctor)

-Hace poco me contaba Raquel Sánchez Silva que había aprendido lo difícil que es vivir de la moda, incluso en los niveles más altos, y más hoy día cuando no se aprecia tanto el buen vestir…

-(JV) El «low cost» y los chinos se alimentan de la moda. Lo que no hay es dinero ni trabajo para que todo el mundo pueda gastar. 

-(JL) La moda es mejor radiografía que hay de la sociedad. Ahí se refleja todo. Las aguas volverán a su cauce cuando cambie la economía. La vida está en constante movimiento y te tienes que adaptar. Aunque seguimos defendiendo nuestras colecciones de prêt-à-porter, nos hemos adaptado con una segunda línea, «V&L», que está creciendo mucho y donde hacemos la camiseta y el vaquero normal. 

-¿Os consideráis modernos, actuales, atemporales…?

-(JV) Atemporales, porque puedes coger algo nuestro de hace dos décadas y ponértelo ahora. Pero también me considero moderno como el que más, estoy al día de lo que pasa y con una experiencia que no la puede tener el joven. 

-(JL) Nuestro defecto algunas veces es que nos hemos adelantado una o dos temporadas. Somos muy vanguardistas y muy precursores en eso. 

-¿Cómo os gustaría que fueseis recordados?

-(JL) Como dos personas que han creado para hacer felices a los demás. 

(V) A mi llega al alma quienes nos han venido con la ilusión de haber ahorrado para que su hija tuviera un Victorio y Lucchino. 

-¿No tenéis ninguna deuda pendiente con la moda?

-(JV) No. En todo caso tendrá la moda una deuda pendiente con nosotros. 

-(JL) Yo doy muchas gracias por tener muchísimo reconocimiento y lo máximo a lo que puede aspirar un artista: la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Me siento muy halagado…

-(JV) Por ahí sí, pero al ser conocidos y humildes, muchos que no son entendidos en moda nos han criticado sin saber, se han ensañado con nosotros en muchos momentos difíciles en lugar de apoyarnos… Tuvimos un problema que fue presentar un concurso de acreedores y mucha prensa arremetió contra nosotros. Es el precio que tienes que pagar por ser famoso, pero sí considero que están en deuda conmigo porque parte de los medios se han portado fatal y no los perdono. 

-Pero en general vuestra trayectoria ha sido más de luces…

-(JV) Pero te soy sincero y te aseguro que muchos periodistas, afirmando que son especialistas en moda, no se han portado bien. Lo comento tranquilamente igual que ellos pueden decir que no les gusto. 

-¿La retirada está en vuestros pensamientos?

-(JV) Algún día, pero todavía no (risas).

-(JL) Estamos en nuestro mejor momento. Nos sentimos muy jóvenes, muy creativos y con un bagaje de experiencia muy importante y con una balanza muy equilibrada y en una etapa magnífica. Nuestra profesión es mental y, mientras tengamos creatividad, continuaremos. Tiene que ser algo físico, como una enfermedad, lo que nos haga que no podemos seguir tirando más del carro. 

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