Víctima de una insolación

Hace poco leí que los Virgo como yo, racionales y metódicos, nos ponemos nerviosos cuando alguien nos enamora y podemos llegar a gritarle y a tratarlo mal por vernos desvalidos antes algo tan incontrolable como cuando el corazón late por otro. En mi caso al menos, aunque la experiencia te hace aprender, lo he experimentado.

Igual que he visto cómo hay quien, sintiendo amor por ti, es capaz de negarlo y negarlo y negarlo hasta tal punto de convertir una mentira en una verdad y perderte y alejarse de ti para no tener que ceder a unos sentimientos que están ahí pero que no se quieren dejar salir. Justo el hilo conductor de la adaptación de la novela “Insolación” que, en el teatro Lope de Vega, protagoniza en estos días María Adánez. ¿Qué pasa con su personaje? Pues que se topa con un señor que se encuentra en el otro extremo de la idea que ella se ha forjado sobre el compañero que prefiere y, como es “inadecuado”, la solución no es otra que huir. La actriz, que está realmente espléndida, se mete así en la piel de una mujer con una gran lucha interna que, al final, termina rindiéndose a los dictados de la pasión.

Un desenlace feliz que a veces se produce, y otras veces no. Sea como sea, por mucho que se intente con palabras demostrar lo contrario (ya lo deja claro la obra), dos almas que se quieren siempre saben entre ellas lo que sienten. Solo es que, para confundirnos ante amores muy grandes, Dios, a veces, nos hace ser víctimas de una insolación porque se encela…

(Visited 118 times, 1 visits today)

Leave a Reply