Una despedida alzando el vuelo

 

En el cierre de SIMOF, ayer domingo, se confirmó que los trajes de gitana de esta temporada vienen con mucho “volanteo”, jugando con la silueta femenina y con los volúmenes de cada modelo

por Ricardo Castillejo

 

Flamencas. Muchas flamencas. Demasiadas flamencas. Muchos desfiles y, sobre todo, muchos desfiles conjuntos. Profesionales veteranos con nuevos y diferentes parámetros de calidad mezclada. Cuidado porque ya sabemos lo que sucedió en el cuento de la gallina de los huevos de oro y, de seguir así, lo mismo nos vemos sin plumas… y cacareando. Pero bueno, mientras pasa (o no), hay que alzar el vuelo. Y esta temporada, más que nunca ya que, con mucho juego de volantes, es como viene esta moda.

Las mangas de Atelier Rima sorprendieron en la pasarela. Fotos: Iván Alcázar

Luego, claro está, queda la interpretación que hace cada uno de los parámetros generales. Como Yolanda Moda, primera de la jornada a las once y media de la mañana. Una colección con buenos patrones -de esos de toda la vida-, que dio paso a la gran artesana Rima Poceviciene (Atelier Rima), cuyas fantásticas creaciones dieron vida al espacio a través de sus dos piezas con faldas de talle alto, sus cuerpos de volantes de la cintura a los pies (muy de tendencia) o sus blusas con, posiblemente, las mangas más bonitas de SIMOF. Eso, unido a sus especiales estampados y a sus cortes canasteros hacen de esta lituana (país de cuyo vestir incorpora muchos elementos a su concepto) afincada en Ayamonte, todo un referente en lo suyo. En cuanto al desfile de “De lunares y volantes” y Teresa Ninu Atelier, citar los juegos en las espalda y escotes del primero y la forma de entallar la segunda en tonos dulces como los celestes y los crudos.

La modelo Noelia López con un diseño de Teresa Ninú Atelier.

Por su parte, antes de mediodía, Calandria apostó por lo militar en verdes, morados con detalles dorados y rojos con chaquetas azules para casacas largas con forro rojo de lunares negros o dos piezas con tejido de camuflaje dentro de una filosofía muy elaborada que fue seguido de Mayka Santos, suave en sus caídas para conjuntos ligeros con mangas de encaje a medio brazo entre los que vimos lunares con su interior estampado.

Ernesto Sillero realizó su personal guiño a la Hermandad de Veracruz de Lebrija.

 

Después del breve descanso del mediodía, Ernesto Sillero realizó su personal guiño a la Hermandad de Veracruz de Lebrija con una línea en crudos, blancos rotos y celestes con escotes asimétricos y a la caja y mangas al puño y al codo. Una obra muy delicada y con buen estilo que se presentó mano a mano con la de Miriam Galvín en cuya producción, muy bien confeccionada, hubo espacio para otra de las incorporaciones que vienen pegando fuerte: los batones con amplitud en los bajos pero más ceñidos en el cuerpo. Naranjas, fucsias, verdes (todo muy power) para volantes esculpidos y de capote y gigantes lunares exclusivos los de esta gaditana afincada en Sevilla.

 

Miriam Galvín saluda al finalizar su desfile.

Las Hermanas Serrano viajaron a la India y a países como Noruega para traer de allí la materia prima que usaron en la fabricación de unos trajes pensados para todo tipo de público y que contaron con Anabel Pantoja como invitada sobre la pasarela. Una textura similar a la del raso en muchos de ellos con escotes cerrados que se sucedieron de la conjunción formada por Hita y Arcos Moda Flamenca (Granada) e Inés de la Fuente (Jaén). “Por alegrías” fue el título de Hita en un variado planteamiento, entre lo tradicional y lo actual, donde hubo alguna manga de farol con volantes, cuerpos de encaje y, lo más original, una apuesta en negro transparente con lunares blancos realizados con botellas de leche recicladas. En cuanto a Inés, después de superar en un año una separación, un infarto, un cáncer y estar en coma, lo suyo era un auténtico grito de guerra contra el maltrato plasmado en plumas de pavo real o print de serpiente y leopardo y con la popular Amor como imagen de un desfile que arrancó con una reivindicativa parte sport.

Artesanía Maria Paz presentó sus propuestas en el espacio Simof EGO.

Por último, Leticia Lorenzo captó de su Lepe natal los frambuesas, verdes, rojos y azules que recordaban a su tierra (y al mar) en flores en relieve, volantes de caracola, espaldas con transparencia, batones (de nuevo), asimetrías y mucho vuelo y Francisco Tamaral realizó un ejercicio de auténtica creatividad en “Caleidoscopio”, nombre bajo el que amparó juegos de cremalleras y dobles capas de piezas que “escondían” otros vestidos en negro, salmón y rojo. Efectos ópticos y de espejo y volúmenes en el hombro para casi despedir el Salón.

Y es que, en el cierre definitivo, el director artístico de SIMOF, Pedro González, realizó su personal apuesta por la artesanía con “Qlamenco”, nueva asociación con integrantes del sector que constituyó un adiós cuidado y de calidad para cuatro días que han congregado a 67.000 personas en el Palacio de Congresos. Más de 50 firmas y más de 1.500 vestidos en el 24 aniversario de lo que se ha convertido en un gran negocio que, en 2019, cumplirá un cuarto de siglo. Buen momento para hacer balance, corregir errores y seguir reafirmándose en los aciertos. Básicamente lo que viene siendo seguir creciendo.

 

Tejidos de Flamentex en la zona expositiva del Salón.

 

Lo mejor

La buena disposición de las modelos, siempre sonrientes y profesionales

Lo peor

La cantidad de desfiles, sin aparente criba previa, va en detrimento del prestigio del Salón

 

Atelier Rima “Rapsodia” – Fotos: Iván Alcázar

 

Ernesto Sillero “Judas” – Fotos: Iván Alcázar

 

Miriam Galvín “Levante” – Fotos: Iván Alcázar

 

Teresa Ninú Atelier “Sueño Real”

 

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