Teresa Viejo: “La idea del “príncipe azul” hay que borrarla porque no existe”

 

 

Periodista, presentadora en radio y televisión y autora de libros como “Animales domésticos”, apasionante y actual historia donde Teresa Viejo habla de la apasionada relación de pareja de Abigail y Fernando, mezcla de amor, sexo y misterio a partes iguales…

por Ricardo Castillejo

 

Teresa Viejo vestida por la firma “No Name”.

Conversar con Teresa Viejo es tan motivador que uno solo desea que sea una charla sin tiempo límite. Con ella se puede hablar de cuestiones serias, menos trascendentes, del hombre y la mujer, del amor, de política… de la vida, en definitiva. Y cómo no, de “Animales domésticos”, título de su nueva novela, o salvajes, como los que aparecen en el editorial de moda de otoño de “Sevilla Magazine” -realizado en las instalaciones de Mundo Park (Guillena)-, donde la periodista demuestra cómo la madurez de sus 54 años no ha conseguido restarle ni un ápice de su atractivo. Al contrario. Teresa sabe seducir con cada palabra y cada gesto logrando que todos caigamos a sus pies como la excelente domadora de sentimientos que es…

-¿Tu protagonista, Abigail, eres tú o, si no es así, cuánto hay de ti en ella?

-Le he dado mucho menos que lo que ha tomado mío. No soy ella pero, para cualquier mujer del siglo XXI -y tal y como están las cuestiones sentimentales-, es muy fácil verse reflejada en su perfil. No imaginas cuánto se ha apoderado Abigail de mí, cambiándome cuestiones tan simples como que hablo peor (digo bastantes palabrotas) o en que yo, que soy bastante dulce, de pronto estoy teniendo unas reacciones que son más suyas que mías.

-¿El modelo amoroso ha cambiado y por eso fracasan tantas uniones?

-Sí. Cada vez que planteas ese tema -que es EL TEMA-, hay una sensación de que ya no nos podemos relacionar con las mismas reglas del juego, aunque estemos hechos de amor y necesitemos compartirlo. Las mujeres, aunque aceptemos entrar en lo que hay hoy día, en el fondo seguimos pensando: “A ver si ésta es la buena y me enamoro y se enamora”. El horizonte del ser humano es buscar una pareja con amor del auténtico junto a la que puedas estar mucho tiempo.

-¿Sigue, la mujer sobre todo, confiando en encontrar el “hombre ideal”?

-La idea del “príncipe azul” hay que borrarla, porque no existe, pero la mujer espera un amor en cada momento de su vida. Ellos, por su parte, están muy despistados, que no felices. Si por el mismo esfuerzo que hacían antes, en vez de una pueden comerse diez, se las comen. El matiz diferenciador es que, mientras se aguarda la llegada de alguien, la mujer suele estar tranquila y el hombre continúa “depredando” (risas).

La escritora con otro modelo de “No Name”.

-Tratar el sexo como haces en el libro, ¿sigue siendo algo que choca?

-Las escenas sexuales de “Animales domésticos” son imprescindibles para entender a Abigail y la relación pasional que tiene con su marido, con el que lleva catorce años, y para comprender la diferencia entre la infidelidad carnal y la deslealtad. Eso solo se puede reflexionar y escribir cuando has sumado muchas experiencias. No hubiera podido afrontar este texto ni a los treinta, ni siquiera a los cuarenta. Sea como sea, me resulta facilísimo y muy divertido hablar de sexo. Con mis parejas lo hago. Y con amigas. No se es menos literario por introducir episodios eróticos o sexuales en una novela. Coartar un lenguaje tan poderoso como el sexual en una relación de pareja es un gran error. Además, los seres humanos nos comunicamos de muchas formas. Con el tacto, la mirada… Hay gente que folla mirando.

-Comentabas antes, en cuanto al ámbito emocional, sobre “lo que hay hoy día”… ¿A qué te referías?

-A una profunda incomunicación, una sensación de pérdida, de desorientación, de no saber hacia dónde tirar ni qué pasos tienes que dar en materia amorosa. Y mucha impostura. Como si fuera todo un Instagram permanente. Es curioso porque quienes se conocen por redes sociales, cuando coinciden en persona, no tienen nada que decirse porque se lo han contado todo por whatsapp, donde colocamos una foto con filtro y nos sinceramos con cualquiera. Hay muy poca piel, muy pocas miradas, muy pocos besos y demasiados coitos. Pero uno se enamora besando…

Teresa vestida por el diseñador Javier García.

-Carmen Martínez Bordiú, cuando cumplió cincuenta, planteó en su ensayo, “La mujer invisible”, lo transparente que se vuelve una en esa década…

-El carnet de identidad es algo que no tengo en la cabeza. Lo muestro cuando pago algo o al volar, pero nada más. Además, la vida es tan generosa conmigo… Creo que me mantiene así porque aún me queda mucho por hacer y, en el fondo, sigo siendo una niña.

-Tu imagen ha sido siempre impecable… ¿Te has “asalvajado” con los años?

-Sí, sí. He jubilado el traje de chaqueta-pantalón y ahora mi uniforme son los vaqueros. Con tacones, eso sí (risas). Tenía la sensación de que debía dar una imagen de solvencia, puesto que me he llegado a sentir avergonzada por trabajar en la “tele”. Parecía, aunque me identificaba más en mi forma de ser con la radio o la prensa, como si tuviera que pedir perdón por hacerlo y por eso tiraba del traje de chaqueta, la agenda y mi maletín. Ese halo frívolo que rodea la televisión dice muy poco de mí, aunque sea un medio donde me sienta cómoda. Lo que pasa es que pensé: “Yo no soy ésa”. Supongo que la siguiente batalla será ir con zapato plano o zapatilla.

 

Reportaje gráfico: Juanjo Moreno
Ayudante y fotos Making of: Orlando García Azcona
Maquillaje y peluquería: Lole (Equipo Paco Cerrato)
Producción: Iván Alcázar
Complementos: Sabina
Agradecimientos: Arancha del Pino
Ubicación: Mundo Park (Guillena)

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