Solidaridad con sabor a nostalgia

 

 

Los Premios Solidarios del Festival de las Naciones celebraron en los Reales Alcázares, el miércoles por la noche, una edición marcada por inesperadas sorpresas llenas de emoción

por Ricardo Castillejo

Al término de la noche, a Sergio Frenkel, director del Festival de las Naciones, se le notaba satisfecho por el desarrollo de un evento, la XIV edición de los Premios Solidarios de su empresa, durante el que se produjeron varias sorpresas que agradaron tanto a asistentes como a los galardonados. Para empezar, el reconocimiento que quiso dársele a Antonio Carmona -quien no pudo acudir por esos problemas de salud de los que aún se recupera-, fue recogido por su mujer, Mariola Orellana la cual se estrenaba sobre un escenario para tales menesteres. Pero es que además, la persona encargada de darle el trofeo (que ella, a su vez, entregaría a su marido), era la mismísima Eugenia Martínez de Irujo, hija de la duquesa de Alba (madrina en vida de la cita en torno a la que se articulaba todo lo relatado en estas líneas). En fin, que, aunque la duquesa de Montoro fue sin su novio, la “prensa rosa” tenía tema para sus revistas porque Mariola no pudo sino emocionarse al relatar la infinidad de muestras de cariño que el matrimonio ha recibido durante estos días.

Mariola Orellana recogió el premio a Antonio Carmona, que entregó Eugenia Martínez de Irujo. Fotos: Iván Alcázar.

Más allá, Los Morancos fueron homenajeados por una ciudad, Sevilla, a la que César compuso uno de sus himnos, “Sevilla tiene un color especial”, interpretado por Los del Río, también presentes para darles a los hermanos su correspondiente estatuilla. “Es la primera vez que, en una ceremonia de estas características, nos dan una para cada uno”, bromeó el autor del mencionado tema. Además, coincidiendo con el 25 aniversario de la Expo del 92, una de las presencias que más emoción despertó fue María Vidal, la única componente viva del elenco que recreó el espectáculo “Azabache”, sin duda el montaje más importante de la historia de un género tan arraigado en nuestra cultura como la copla. La intérprete recordó a Rocío Jurado, Juanita Reina, Imperio Argentina y Nati Mistral e incluso a Marifé de Triana que, aunque no participó en aquel montaje (cosechando aquella decisión no pocas críticas), sí renació en la garganta de “la” Vidal a través de las notas de “María de la O” que despertaron el sonoro aplauso del general.

Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol, entregó la distinción a María Vidal, como única representante del recordado espectáculo musical “Azabache”.

Sin embargo, la nota de mayor emoción se produjo cuando, de repente, apareció -también para ser investido con honores- Curro, la querida mascota de la Expo, que contagió con su alegría y su positividad el espacio y llenó de sonrisas las caras de los presentes. Muchas más menciones, doce en total, amparadas por el país invitado en el Festival de las Naciones esta edición, Suecia. Muchas labores que merecen el reconocimiento por su implicación social en una velada que terminó con un esperado brindis bajo un espíritu común: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo” (Eduardo Galeano).

Juan Espadas, alcalde de Sevilla, junto a Curro, la mascota de la Expo 92.

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