Si quieres, ¡puedes!… con Rubén García

 

 

 

Descubre con este Instagramer catalán de 23 años con más de 75.000 seguidores en su perfil, nuevas técnicas tanto para mejorar físicamente como para llevar una vida más saludable

 

por Rubén García

 

“A mí es que el gimnasio me aburre”… Si me pagaran por cada vez que he oído una frase similar… Son muchos (por desgracia) los casos de personas que empiezan (o quieren empezar) a hacer ejercicio y que enseguida lo dejan por completo por un motivo u otro.

El principal problema con este tema ya no es la falta de motivación, sino la falta de adherencia al entorno y espacio de acción. Hoy en día existen tantos métodos, sistemas y técnicas de entrenamiento que resulta increíble que todavía muchos piensen que ejercicio significa salir a correr o ir al gimnasio a levantar pesas, por lo que os propongo que exploréis posibilidades y encontréis aquella forma de cuidaros que no solo cubra vuestras necesidades de hacer ejercicio, sino sobre todo las de hacerlo gustándoos y que os resulte divertido.

Así, os sugiero que probéis con algo tan sencillo como hacer cardio 15 – 20 minutos, dos veces por semana a tu parque más cercano. Hay mucho cardio más allá de correr. Saltar a la cuerda, entrenamientos a intervalos de alta intensidad (HIIT), salir en bici… ¿Qué no queréis complicaros? Id al gimnasio, y probad un pequeño circuito de 3 máquinas en las que trabajes todo el cuerpo y dedícale 5 minutos a cada una. Lo que cuenta, se haga lo que se haga, es la amplitud de movimiento, el bombeo de sangre del corazón y, en definitiva, el no quedarse quieto.

En cuanto a la alimentación, en España es un auténtico drama. Y no lo digo yo, lo dicen las recientes y alarmantes estadísticas que indican lo pobre y mal orientada que es la dieta de la población del país, algo en mi opinión vergonzoso dada nuestra privilegiada situación geográfica y contar con la más completa y variada de las dietas, la mediterránea. El 70% de la dieta de los españoles se basa en alimentos procesados. El 8 de cada 10 de los niños no incluyen fruta fresca en sus desayunos, el 11% ni siquiera desayuna y el 22% de los adultos solo lo hace con un café o un vaso de leche (y a esto hay que sumar que el 80% de la publicidad es de alimentos no saludables…).

¿Mi sugerencia? Proponeros salir de esa caja de números insalubres y desayunad más allá de un café (si es que si no lo hacéis), cambiad la pasta o el croissant por un bocadillo que alimente de verdad, empezad a incluir una pieza de fruta en el desayuno… Y, sobre todo, optimizad vuestro tiempo, preparando la comida y dejándola lista para llevarla a la oficina y evitar así cualquier plato que venga envuelto en un plástico precintado.

Por cierto, existen alimentos que destacan entre los demás por sus características y propiedades nutricionales. Tanto es así, que se les ha tenido que meter en una lista de eruditos de la nutrición: Los superalimentos. Hoy os presentaré un cereal y una fruta que quizá ya conozcáis, pero igual no tan bien: la avena y el acaí.  

La avena es un cereal que lleva consumiéndose desde hace mucho y que desde hace pocos años ha empezado a florecer en todos los supermercados. Las marcas de gran consumo son conscientes que el consumidor final reconoce y relaciona el término “avena” con saludable, usándolo como reclamo en sus galletas, bollería y guarrerías variopintas. Pero no os dejéis engañar, la única avena de la que exprimiréis todos sus beneficios son los copos, ya sean suaves, enteros, blandos o hechos harinas.

Un pequeño cereal que es alto en calcio, hierro, magnesio, zinc, fibra, proteínas, carbohidratos, vitaminas B1, B2 y E, que ayuda a prevenir el cáncer, favorece la producción de tejido nuevo, reduce el colesterol, combate la saciedad, previene y alivia el estreñimiento y que, además, está recomendado en la diabetes.

Por otro lado tenemos el Açaí, una baya de origen brasileño que se ha convertido en la estrella de todos los ‘healthy bowls’ y que en verano están más de moda que nunca. Pocos son los que conocen esta fruta en su versión original (de aspecto parecido al arándano pero de color morado oscuro casi negro), ya que lo más común es encontrarlo machacado y frío en este tipo de boles, en zumos, o como ingrediente de alguna receta, acompañado frecuentemente por avena.

Este fruto rico en polifenoles, tiene un poder antioxidante 30 veces superior al de la uva y es rico en vitaminas A, C y E, que además de aportarnos energía, fortalecen el sistema immune, la piel y ayudan a formar glóbulos rojos. Es también muy rico en ácidos grasos Omega 3, 6 y 9, fibra (40% de su composición) y calcio, hecho que lo hace interesante para el consumo de mujeres mayores con osteoporosis y está indicado también para los dolores menstruales.

Estoy convencido que sabiendo esto, la próxima vez (o la primera) que te pidas un Açaí bowl con fruta y avena te sentirás mucho más sano y vivo. ¿No lo crees tú?

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