Second, más serenos pero igual de guerreros

 

 

Después de un año retirados en una casa del campo, los integrantes de Second regresan con su octavo álbum, ‘Anillos y raíces’.

 

por Pepe Zarza

 

Este nuevo trabajo que conserva toda la esencia anterior -pues no han querido olvidarla-, trae un aire totalmente renovado. Aunque el grupo se haya quedado en cuarteto, esperan sumar pronto a dos nuevos miembros -un guitarrista y un teclista-, tal y como nos cuenta su vocalista, Sean Frutos. Y es que, hasta ahora, todo lo que se ha visto de “Second” forma parte del pasado, pues la banda ha decido presentarse de otra manera en los conciertos, con nuevos espectáculos y con nuevo álbum.

-‘Anillos y raíces’… ¿Por qué ese título?

-Tiene mucha relación con que nos hemos retirado a la naturaleza, a las afueras en una casa para estar concentrados en encontrar nuestra esencia, las raíces, el origen, el porqué de todo. Indagamos en nuestro pasado y en las razones por las que creamos la banda. Los anillos son la experiencia que hemos ido acumulando. De todo eso hemos hecho una mezcla y hemos sacado estas 10 canciones.

-¿Y cuáles son esos motivos por los que empezasteis?

-Nuestra motivación inicial era divertirnos haciendo música y comunicar, que lo que contemos llegue al público, desde cosas profundas hasta algunas más banales y bailables. Muchas veces te metes en un bucle de giras y de grabaciones que no para. Llevamos doce años así y no hemos tenido en todo este tiempo un momento para reflexionar y equilibrar nuestras mentes

-De ese año que habéis estado sin actuar, ¿qué habéis aprendido?

-No habíamos estado más de 15 días sin tocar. Estamos acostumbrado a la carretera y a los escenarios, pero nos hemos sorprendido comprobando que sí podíamos estar más así, eso sí, dedicándonos a otros asuntos. A la semana o algo más de terminar con los conciertos de la orquesta sinfónica en Murcia, ya nos pusimos con lo nuevo. Hemos aprendido a ser más calmados e incluso a ser más democráticos y a hablar más entre nosotros. A relajarnos mientras componemos, a beber vino y escuchar música mientras hablamos de canciones…

-Ha habido bajas como la de Javi Box, ¿por qué se fue?

-Decidió irse en junio de 2017, pero tuvo la amabilidad de terminar la gira con nosotros hasta a lo de la sinfónica en noviembre. Se marchó porque teníamos una visión diferente de lo que tenía que ser el proyecto a largo plazo, no veía tanto lo de la parada… Al final, cada uno tiene que hacer lo que quiera y un grupo no es una cárcel, es una puesta en común de ideas y un conjunto de personas que quieren estar juntas, pero no una historia para la eternidad.

-¿Es difícil afrontar el mundo musical cuando os tenéis que poner todos de acuerdo para todo?

-Es muy difícil durar tanto y no tener ni tan siquiera una discusión. Evidentemente las tenemos, sobre todo cuando estamos en la parte creativa y cada uno tiene que poner su punto de vista, pero siempre lo hemos superado pensando que todos deseamos lo mejor para el conjunto. Las bandas muchas veces se disuelven por los problemas personales que tienen, pero nosotros siempre hemos trabajado en la misma dirección, aunque tengamos visiones diferentes en el ámbito artístico.

-¿Alguna vez se os ha pasado por la cabeza la idea de tomar cada uno una dirección?

-Aunque no lo hayamos hecho, evidentemente puede rondar en la cabeza porque a lo mejor alguien quiere hacer un sonido más personal o más suyo. Pero, de momento, nos sentimos muy a gusto y nos gusta tener esas diferencias. Nos hemos quedado cuatro, pero vamos a añadir a dos más, un guitarrista y un teclista.

-¿Qué podemos escuchar en ‘Anillos y raíces’?

-Hay melodías muy sinceras, que intentan sorprender con una estructura a la que no están acostumbrados nuestros oyentes habituales. Tiene algunas “oscuro-bailables”, que son marca de la casa. Entre las 38 ideas iniciales que teníamos se han quedado estas diez.

-En la sociedad domina el reggaetón y los ritmos latinos, ¿cómo explicas vuestro éxito siendo tan diferentes?

-Estos géneros que son de menos profundos, más ligeros y son modas que vienen y están ahí, pero quienes tienen la intención de perdurar no se guían por eso.

-¿No habéis pensado nunca en acercaros a un pop más comercial o al mencionado reggaetón?

-No, no los siento, pienso que es algo pasajero. Puede gustarle a mucha gente, pero a nosotros, no y, de momento, no tengo pensado ningún tipo de fusión (risas).

-Tenéis un fuerte compromiso con la reforestación de los bosques, ¿de dónde surge?

-Queríamos devolverle a la naturaleza lo que nos ha dado. Me ha encantado eso de perderme en la montaña para encontrarme y me ha servido un montón para escribir. A los cincuenta primeros compradores de cada ciudad les damos un diploma de que es parte de dos bosques de Second. Uno estará en Huelva y el otro en nuestra tierra, Murcia. Todo es con la ayuda de Bosquia, que se dedican a la reforestación. Una buena acción y un granito de arena que espero que sirva para concienciar de la importancia del cuidado del medio ambiente.

-Tenéis las entradas agotadas de casi todos los conciertos hasta febrero, ¿cuál es vuestro enganche con el público?

-Nos ve como muy reales en directo. Intentamos crear una conexión muy espontánea y queremos que cada puesta en escena sea diferente y existan algo nuevo. Eso hace que se venga a uno y que, en el siguiente, vengan más.

-¿Dais pie a la improvisación o seguís un guion?

-Llevamos un repertorio con lo que vamos a tocar, pero esto cambia también dependiendo de la duración o la ciudad. No me gusta repetir lo mismo siempre, quiero que surja algo espontáneo y diferente, que el público lo tome como que ha pasado solo en ese momento.

-Hay muchos artistas que tienen mucha suerte y, de repente, dan el pelotazo… ¿Consideras que estáis donde estáis por suerte o por trabajo?

-Llevamos catorce años viviendo de esto y es lo más importante. Lo mejor que te puede pasar en esta vida es dedicarte a lo que te gusta. Quienes suben rápido tienen que mantenerse y ahí puede ocurrir de todo. Tampoco nos fijamos en lo que les ocurre a los demás. Miramos solos lo nuestro.

-Más allá de los escenarios, ¿sois amigos y os contáis vuestras cosas?

-Sí, por supuesto. Consideramos esto como una familia y, si alguien ha tenido algún problema personal, el resto ha estado apoyándole. No lo concibo de otra manera porque, al final, pasamos más horas juntos que con nuestra propia familia.

-Pero también habrá enfados y disputas…

-Sí, como en todas las familias (risas).

 

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