Sara Montiel: una sola vida para muchos hombres

Sara Montiel, que hubiera cumplido hoy 91 años, tuvo cuatro maridos y muchos amores, pero ninguno se llevó su corazón. 

Por Pepe Zarza

Un día como hoy sería el cumpleaños de la gran María Antonia Abad, conocida por todos como Sara Montiel. La actriz, considerada uno de los rostros más bellos del cine español, hubiera llegado hoy a los 91 años. Ella, manchega de nacimiento, siempre estuvo orgullosa de sus raíces y de la humildad de su familia. Su inesperado debut como actriz fue en un papel secundario en la cinta “Te quiero para mí”, momento en el que nadie imaginó el éxito que vendría después ya que, tras rodar y protagonizar varios filmes españoles, “Saritísima” decidió probar suerte en América, lo que le abrió las puertas al mundo e, incluso, al cine de Hollywood (fue la primera intérprete española en triunfar allí).

Sin embargo, todos estos años y su largo recorrido no se entienden si no desciframos la personalidad de la artista, como en su momento lo hizo Marianela Andino, amiga íntima de ella en Cuba, que concedió una entrevista en 2018 asegurando que Sara tenía dos pasiones fundamentales en su vida, sobre las que se apilaba lo demás: “La comida y los hombres”. Y es que la belleza de la intérprete era de sobra sabida por la gente, y por ella misma, pues su físico se acompañaba también de una explosiva forma de ser: “Era una mujer ardiente, una mujer sexual a la que le gustaban mucho los hombres y que podía estar con el que quisiera”, contaba su confidente.

Con su primer amante, Miguel Mihura, se llevaba 24 años y así explicó ella misma, en 2009, sus intenciones de por entonces: «Yo tenía 17 años y él 41. Estaba convencida de que nos casaríamos al cumplir los 20 años, pero luego él no quiso. Yo lo hubiera hecho locamente enamorada, pero él se sentía muy mayor». Más tarde, en Estados Unidos conoció a Severo Ochoa, quien le robó el corazón y se convirtió en uno de sus mayores e inalcanzables deseos ya que acabó casándose con el director Anthony Mann, aunque ella aseguró que lo hizo “sin amarlo” y “para huir de Severo”. Pero sus alas no quedaron atadas mucho tiempo pues, como todo lo que se hace sin la química del amor, terminó en fracaso.

Siete años más tarde, se dio el “sí, quiero” con José Vicente Ramírez Olalla, una unión que tampoco duró demasiado, aunque esta vez tuvieron que pasar 14 años para que Sara se casase con quien, dicen, fue su gran amor, el hombre que más la quiso y la cuidó: Pepe Tous. Ambos adoptaron a dos niños, Thais y Zeus, y trabajaron juntos, pues él era, además de periodista, promotor de espectáculos. Sin embargo, la separación llegó a causa de la enfermedad que provocó la muerte a Pepe. “Con Pepe tuve la madurez, la serenidad. Mi vida con él tuvo cosas maravillosas, pero ya no tuvo locura”, reconoció su viuda. Una locura que puede que encontrara con su siguiente matrimonio con el cubano Tony Hernández, del que se divorció al poco.

A pesar de sus triunfos (y fracasos) en el terreno sentimental, Sara Montiel era vulnerable, sobre todo por las noches, cuando se iba el sol, pues tenía “pánico a la oscuridad”, según contó la mencionada amiga cubana, llegando, incluso, a querer dejar la luz del baño encendida. Son muchas las anécdotas y los detalles, los que se conocen de la biografía de la cantante, pero hay algunos secretos que, a día de hoy, siguen escondidos en el fondo de un baúl esperando a que alguien se decida a contarlos (algo que, según Marianela Andino, de momento, no va a ocurrir). “Hay uno, el más grande, que me pidió que contara después de su muerte y con el que aún no he decidido qué hacer. Tiene que ver con Sara y un señor, español, ya fallecido. Si lo oyeras, no lo creerías”, ultima la confidente.

Los 91 años que cumpliría serían solo una anécdota más en una sola vida para muchos hombres (y los que no se han contado), algo con lo que “la” Montiel bromeaba: “Si no tuviera alguien a quien querer, no estaría motivada”.

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