Rosario Mohedano: “Si hubiera tirado la toalla, los que me han querido hacer mal habrían ganado”

Tras ocho años sin álbum en el mercado, la sobrina de “la más grande” presenta su apuesta más arriesgada, “Me voy acercando a ti…”, donde se descubre como autora de unos temas con los que comparte con el público su experiencia vital de esta etapa

 

por Ricardo Castillejo

Siempre sonríe. A pesar de todo, y de todos. Y aunque lo ha pasado muy mal con todos los ataques televisivos sufridos, Rosario Mohedano decidió un buen día que lo que de veras quería era cantar y que en eso precisamente, en la música, iba a concentrar todas sus energías. Así, de esa fuerza nació “Me voy acercando a ti…”, nuevo proyecto discográfico para el que ha contado con el apoyo incondicional de su marido, Andrés Fernández, y sus hijos, Antonio, Alejandra y Andrés. Decidida a darlo todo por ese sueño que, desde pequeña, acariciaba –vivir de su profesión-, la sobrina de Rocío Jurado enarbola una bandera de paz y amor allá por donde pasa. Por eso es imposible, cuando se le conoce en las distancias cortas, no tenerle admiración por cómo ha sabido hacerse a sí misma cultivando la paciencia como, en la actualidad, una de sus mayores virtudes.

-Con tu nuevo proyecto ya en el mercado, ¿cuáles son tus sensaciones?

-Es un sueño hecho realidad, mi salvavidas hecho música. Las reacciones con las que me encuentro al descubrir a la Rosario más compositora me enorgullecen muchísimo. Es indescriptible… Es más, me encantaría volcarme en la creación de temas para otros artistas. Más allá, con media sonrisa o una cara de ilusión o de sorpresa, cuando me escuchan, me lleno. Me voy a dormir cada noche súper a gusto…

-¿Piensas que, a pesar de tu popularidad, aún eres desconocida en ciertos sentidos?

-Dicen que nunca se llega a conocer a una persona del todo. Llevo seis años volcada en mi profesión y la gente entiende las situaciones de antes y ahora y valora lo que hago. He querido arriesgar con una apuesta producida por mí y que ha salido del esfuerzo de mi casa. Estoy muy contenta con lo que he descubierto en mí y he tomado un camino al que, poco a poco, estoy segura cada vez se irán sumando más.

-Sobrina de Rocío Jurado pero, ¿cuál es el verdadero papel de tu tía en tu vida y en tu trayectoria?

-Pues está claro, porque ella se dejó conocer mucho y quien compartió aunque fuera un ratito a su lado, sabe lo generosa y lo cariñosa que era. Yo era una niña muy despierta y con muchas ganas de estar aquí en esto. Mi tía me dejaba volar, me animaba a seguir cantando, le encantaba verme…

-¿Te has arrepentido en algún momento de haber querido ser artista?

-Bueno, hubo un instante en el que creí que iba a ser más feliz si me dedicaba a otra cosa. A lo mejor por comodidad pero lo cierto es que estaba agobiada y muy quemada de todo lo que me estaba pasando. Me duró poco y pienso que, si hubiera tirado la toalla, los que me han querido hacer mal habrían ganado. Sin embargo, lo que ha vencido ha sido mi fortaleza y mis deseos de superación.

-¿Qué es lo más duro que has escuchado decir de ti?

-Es que, como ha sido lo más duro –y ha habido cosas muy duras-, prefiero no reproducirlo. Lo malo es que hay quien, por escuchar algo de ti en televisión, se siente con derecho a repetírtelo y nadie tiene derecho ni a insultar, ni a vejar a otro ser humano o ponerte limitaciones (y menos en una época en la que nos enseñan, desde muy pronto, que lo que deseas, con esfuerzo, puedes lograrlo). Que haya quien haya intentado limitar mi manera de ser y trabajar es feo.

-¿Cuál es el aprendizaje, a nivel amoroso, que has tenido con tu marido y que no hubieras vivido antes?

-Con Andrés tengo mi mitad perfecta. No solo valora lo que hago en mi hogar sino en lo laboral, me anima a seguir adelante, me ayuda con todo… Es familiar, amigable… Si tuviera que volver a pasar lo que he pasado para llegar a entender que lo que necesitas es a alguien normal y que te quiera a tu lado, lo haría sin dudar.

-¿Qué madre te gustaría vieran tus hijos en ti?

-Una que me curro todos los días: positiva, con una sonrisa (aunque también les tengo que regañar), que cuando salgo a la calle a trabajar lo hago por ellos y que en casa intento ser el mejor ejemplo. Gracias a ellos soy mejor.

-Tienes 39 años, empezaste con 19… Si tuvieras a aquella Rosario de entonces enfrente, ¿Qué le aconsejarías?

-Lo mismo que les advierto a mis hijos: que sean pacientes. La paciencia es un grado. Yo siempre he sido muy impulsiva, muy vivaracha… Quería estar y eso se puede pero con los pies en la tierra y escuchando lo que hay alrededor y dentro de ti. Hace 20 años me faltó pero nunca es tarde… ¡Ahora la tengo! (risas).

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