Reflexiones sobre un modelo (de amor) en crisis

 

“El Cíclope (y otras rarezas del amor)” es la función con la que, del martes a jueves próximo, Eva Isanta y Manuel Baquiero recrean unos personajes que sufren un quiebro en su relación sentimental con el que cualquiera puede sentirse identificado

por Ricardo Castillejo

Se nota que Eva Isanta (“La que se avecina, entre muchos títulos) y Manuel Baqueiro (“Amar es para siempre”, también entre muchas producciones) están felices con sus personajes en “El Cíclope”, una función escrita y dirigida por Ignasi Vidal en la que cualquiera puede verse reflejado. Porque muchos son los que sufren una relación sentimental que entra en crisis porque aparece una tercera persona. Y porque a todos en realidad, cuando hablamos de asuntos del corazón, cosa lógica por otro lado, se nos sensibiliza de forma especial. El amor es sin duda uno de los motores que mueve al ser humano y, en este caso, la excusa perfecta para ir al teatro (Lope de Vega esta semana) a disfrutar del talento de dos intérpretes muy populares por sus papeles en la televisión y con un amplio bagaje en sus respectivas trayectorias.

Fotos: David Ruiz

-¿Vosotros pensáis que de veras el amor existe o es en realidad una pasión inicial que se sobredimensiona?
(Eva) A mí me fastidian un poco los axiomas, las definiciones cerradas. Existen mil maneras diferentes de entender el amor. Aunque compartiésemos amantes, o amados, serían visiones particulares. Es la experiencia de cada uno lo que forma ese crisol que, de alguna forma, muestra esta función donde reflexionamos sobre la insatisfacción que produce el amor. Al final, el ciclo del ser humano es no apreciar lo que tenemos y desear lo que no poseemos.
(Manuel) El enamoramiento dura siete meses y, estar follando todos los días, uno, tres o cinco años como mucho (y si hay mucha piel). Eso se acaba. Se nos ha vendido la burra de, una vez que eso no está, hay que volar. Y depende. Las relaciones se transforman.
(E) Pero, ¿por qué tenemos que quedarnos en algo si no nos hace felices? ¿Se supone que tengo que adquirir un compromiso eterno? ¿Por qué lo que dura es lo valioso y no lo efímero? Debemos escuchar lo que sentimos en cada momento.
-Lo mismo es que “ellas” buscan unos compromisos que “ellos” no están preparados para dar…
(E) Existen dos naturalezas encontradas, eso es cierto, pero también hace mucho lo educacional. Una mujer, por ejemplo, podría tener un hijo con un hombre y otro con otro y no tendría por qué haber problema. No hay que anclarse a la perdurabilidad. En esencia, mujeres hombres somos más parecidos de lo que pensamos. Dejémonos de prototipos que nos han metido a fuego.
-A lo mejor la solución, para la evidente crisis del concepto tradicional de pareja por la que pasamos, es la pareja abierta…
(M) (Risas) Bueno, yo creo que eso se acaba resquebrajando por algún lado porque ver a tu novia, a la que quieres, con un conocido en el bar de la esquina, te duele.
(E) Es cierto que el modelo edulcorado y dulzón de príncipe y princesa no es así. Debes ser sincero contigo mismo y para eso te tienes que querer. Una cosa es la atracción y otra que puedas construir algo con alguien. Hay que ser inteligentes y honestos y encontrar personas que quieran compartir tu misma voluntad. Llevar una doble vida es un atentado contra ti.


-¿Perdonaríais una infidelidad?
(M) Sí. De hecho, las he perdonado. Nuestra naturaleza es sexual, de mamífero… Y no distingo en género. Eso sí, con tu compañero/a puedes encontrar lo que no te dé un polvo de una noche.
(E) Perdonar es una de las mejores cosas que te pueden pasar. Todos cometemos errores. Lo que hay que valorar si te compensa o no.
-Sois dos profesionales muy vinculados a la “tele”… ¿El teatro es sacar una “espinita” de lo que en una serie no encontráis?
(M) Yo siempre lo he hecho, aunque parece que, si no estás en la televisión, no existes. Es cierto que el teatro a todos nos pone y nos da la oportunidad de estar en otro lado.
(E) Los actores no tenemos medio sino personajes e historias que contar. Y luego está el que, sea donde sea, hablamos de trabajo. No hay que menospreciar nada. Para mí es la cuna porque fue sobre un escenario donde descubrí mi vocación.
-Además compartís el hecho de ser muy populares, pero también muy desconocidos… ¿Es algo buscado?
(E) Para mí mi vida privada es privada. No entiendo por qué tengo que dar cuentas en lo público. Y eso que cuento mucho porque, de mi hijo, siempre hablo (risas).
(M) Es que una cosa es ser famoso y otra ser conocido por tu faceta laboral. No es algo que me atraiga y creo que, si no vendes nada, no interesas. Dudo que, salvo a mis colegas, a alguien más le importe mi intimidad.

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