Raquel Sánchez Silva: “Cuando el viento viene a favor, es magnífico, pero, cuando viene en contra, también”


La presentadora de “Maestros de la costura” -que acaba de publicar se nueva novela, “El viento no espera”-, se ha vestido por vez primera de flamenca para el número de marzo de nuestra revista, donde apuesta por nuevos diseñadores del sector y por una forma diferente de sentir nuestra moda

Por Ricardo Castillejo

Es pura energía. Pero buena, bonita. De ésas que son como un soplo de aire fresco que te deja una maravillosa sensación de libertad y de ganas de más. Raquel Sánchez Silva es una aventurera con alma de periodista que se atreve con casi todo. Presentadora de espacios de éxito como “Pekín Express”, “Supervivientes” o, en la actualidad, “Maestros de la costura”, estamos ante una persona comprometida y de sólidos valores. Una madre de dos hijos, Bruno y Mateo, que, a sus 46 años, ha sufrido duras experiencias como la de quedarse pronto viuda de su primer marido. Pero el viento le tenía preparada la llegada de Matías, su “chico” y padre de sus niños, para curar un corazón puro y muy generoso. Autora de éxito, incorpora a su currículum como escritora “El viento no espera”, texto coral cuyo escenario la vincula de forma muy cercana con nuestra tierra.

-Una novela la tuya en la que está muy presente Tarifa… ¿Cómo resultó ese encuentro?

-Providencial. En realidad, no lo descubrí yo sino que fue mi chico -que practica KiteSurf y suele buscar viento para poder hacerlo-, el que me llevó allí. Intenté ese deporte, pero eso de estar a merced de la cometa me da un poco de miedo, con lo que empecé a pasear, irme de playas, a conocer el Campo de Gibraltar… Y ahí encontré el entorno literario perfecto para construir la novela. Si de algo me siento orgullosa en este texto es de haber sabido transmitir algo de la magia de Tarifa, uno de los lugares más mágicos de la tierra.

Modelo estampado de Aires de Feria

-Pero escribir requiere un ritmo que tú, en general, no tienes, ¿no? Porque entre niños, trabajo…

-Verás, la tele provoca el que quien te vea te sienta cerca, por un lado, y que parezca que estás en activo en ese instante, pero nosotros terminamos de grabar un programa y puede estar emitiéndose tres meses mientras estás en tu casa. En mi caso tuve casi todo 2018 para “El viento no espera”, desde enero a octubre-noviembre. Lo de los niños, con mucha ayuda. Al final, la jornada laboral era escribir, con lo que había tiempo para todo.

Raquel Sánchez Silva vestida por Ernesto Sillero

Ahora mismo tengo serias dudas sobre la excelencia periodística. El periodismo está en una etapa de transición en la que todos, la primera yo, tenemos que hacer un ejercicio de altísima responsabilidad”

-Tú eres muy periodista…

-¿Eso qué significa?

-Bueno, eres presentadora, pero el periodismo prevalece…

-Siento que soy periodista y quiero ejercerlo, dentro de las posibilidades que tenga el espacio donde esté. Es lo que estudié y lo que soy.

-Te lo pregunto porque, dentro de la profesión, el periodista que hace televisión parece que es menos periodista, con lo que no sé si la literatura te ha dado ese equilibrio, esa profundidad de la que, en apariencia, carece la “pequeña pantalla”…

-Ahora mismo tengo serias dudas sobre la excelencia periodística. Me cuesta ubicarla. El periodismo está en una etapa de transición en la que todos, la primera yo, tenemos que hacer un ejercicio de altísima responsabilidad. Al final, la manera de comunicarse en las redes sociales es muy contagiosa y eso esclaviza mucho el periodismo digital. Cuando estaba en informativos y pasé al entretenimiento, algunos compañeros se planteaban: “¿Dónde vas a hacer “eso”? (Por la tele). Pero lo mismo sucedió con las series para los actores. ¡Fíjate! ¡La denostada televisión! Mira por donde estamos en un mundo donde el contenido audiovisual se perfila como el gran comunicador, es lo excelente (con su gama de colores, de los grises al blanco). Intento ser bastante prudente en ese sentido y con la televisión muchas personas han sido crueles. Es un medio magnífico para informar, enseñar, entretener y es una lástima que no fuera acogida acorde a todo lo que puede dar de sí.

La periodista vestida por Pedro Béjar

-Con la tele ha pasado como en el cine, que se llama a los mismos rostros para levantar cada proyecto. Dentro de eso, está claro que tú eres una de las “estrellas” más destacadas… ¿Cómo gestionas esa responsabilidad?

-Lo mismo esto que te comento no casa con la fantasía del espectador, pero está testado que un formato que no convence no sale a flote por tener un gran conductor. Por otro lado, todos los grandes presentadores han tenido algún fracaso televisivo y, ni eres tan bueno cuando te ven siete millones, ni eres tan malo cuando son doscientos mil. Tampoco un buen programa convierte a nadie que no esté preparado en un estupendo comunicador. Lo que hay que intentar es hacer la mejor televisión siempre porque, cuando te llaman, lo que se te pide es eficacia. En mi caso, soy muy racional en este sentido. Mi objetivo es no defraudar al público y a quien ha confiado en mí y de esa cuenta es de la que quiero salir victoriosa. Por lo demás, hay demasiadas variables que no están en mi mano.

-¿Telecinco o Televisión Española?

-Detecto en algunas entrevistas la intención de que reneguemos de los lugares que nos han hecho felices. Una de las etapas más bonitas en mi carrera ha sido en Telecinco, Cuatro… Mediaset. Siempre será mi hogar, igual que TVE, donde empecé. No quiero elegir, igual que no quiero quedarme con televisión o internet. Hay que aprender a abrir la mente en este sentido y, como espectadores, estamos mal acostumbrados a encasillar a la gente en un lugar. El mercado anglosajón, por citarte alguno, es mucho más libre. Cambias y no pasa nada porque es la mejor forma de aprender. Soy bastante inquieta y me gusta variar, exponerme, enfrentarme a retos que, por supuesto, no siempre salen bien. Me parece mucho más enriquecedor haber estado en diferentes entornos: Movistar, Cero, Canal Plus, TeleMadrid… Ojalá esté en más sitios. Volviendo a tu pregunta, las dos deberían tener dos objetivos distintos y ser absolutamente coherentes, como lo son. Una, Telecinco, pegada al público y con la meta del entretenimiento, y Televisión Española pendiente de ser lo que es, un servicio. Entiendo la lucha, la pelea, la competitividad de las privadas por el dato, pero me encantaría soñar con una TVE a la que no le importara tanto eso como dar un contenido público.

Modelo de lunares de Arte y Compás

Cuando el viento viene a favor, es magnífico, pero, cuando viene en contra, también”

-¿Cómo de libre has sido en tu trayectoria?

-Bastante. Además, me han dejado intervenir, poner parte de mí. Lo que pasa es que siempre he tenido un gran respeto por los mandos. Cuando se te ve, como da la sensación de que manejas la situación, parece que somos los directores de nuestros espacios, pero no es así. He tenido mucha suerte de haber coincidido con grandes directores -algunos incluso amigos-, y creo que hay que saber delegar y ponerte en sus manos. Eso también es ser libre en una producción: hacer realidad lo que la cadena, la productora y el director pretenden hacer. Me encanta que me dirijan bien, que me sepan llevar y aprender en ese camino. Lo más bonito que te puede pasar como presentador es encontrar a un director que sepa sacar lo mejor que hay en ti. 

-¿Es fácil trabajar contigo?

-Creo que sí. Para empezar, me importan muchísimo los proyectos donde me implico. Soy exigente y eso siempre va a favor de obra. Sí es verdad que me dices que corra 50 metros y me adelanto 150, pero es que soy apasionada trabajando. Aparte, como te comentaba, he encontrado amistades en mi entorno, como la directora de “Pekín Exprés”, el director de “Supervivientes”, el equipo de “Maestros de la costura”… 

El diseñador José Manuel Pérez firma esta creación

-¿Qué se llevó el viento en tu caso?

-El viento se lo lleva todo y eso está muy bien. Hace poco conocí a unos visionarios del futuro hablando de inteligencia artificial y hubo un momento en el que ellos, muy ilusionados con el hecho de que tendremos una asistente artificial para todo, les planteé: “¿Dónde queda el lugar para la improvisación, para el error, para la naturalidad?”. Cuando el viento viene a favor, es magnífico, pero, cuando viene en contra, también. Eso es la vida. Que venga lo inesperado. Lo bueno y lo malo. La historia de amor de mi novela ninguno de los dos personajes ni la quieren, ni la esperan. No están predispuestos para enamorarse, pero pasa.

Raquel con un innovador look de José Raposo
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