Raquel Martínez: “Cuando conoces a las personas te das cuenta de que todos tenemos más cosas que nos unen que las que nos separan”


La sevillana actriz intersexual Raquel Martínez hará historia con Odaia en “Los pecados de Bárbara”, el primer personaje transexual en una serie de la cadena mexicana Televisa, una de las más importantes del mundo.

Por Pepe Zarza

A día de hoy es aún una completa desconocida. Sin embargo, en unos meses verá cómo pasa a ser famosa en todo el mundo. Raquel Martínez es actriz, sevillana y vive en México, donde encarnará al primer personaje transexual de una producción de Televisa. El rechazo con el que ha convivido por ser intersexual le ha puesto más difícil que a nadie ser reconocida en el mundo de la interpretación, pero ahora está expectante tras grabar la primera temporada de la que puede ser la serie revelación del año. 

-¿Cómo termina una sevillana en México haciendo una serie de televisión?

-Me vengo a México hace seis años a la aventura, sin trabajo ni nada fijo. Solo conocía a un amigo. 

-¿Tenías claro que ibas a tirar por la interpretación?

-Sí, estudié en Sevilla y luego en Madrid. Soy actriz desde hace más de seis años. Me pasé de la danza, porque era bailarina, a la actuación, pero solo había hecho papeles pequeñitos. 

-Entonces, ¿qué era lo que te atraía de México?

-Me causaba mucha curiosidad que aquí se hicieran tantas producciones, tanto novelas como series e, incluso, cine y teatro. Desde España te meten mucho miedo en la cabeza y te crees que vas a llegar, vas a ver un rancho y gente dando tiros por la calle vestida de mariachi. No tiene nada que ver. Es una ciudad horriblemente gigante con un tráfico espectacular y con muchas posibilidades, precisamente por lo grande que es. 

-¿Cuándo surge el proyecto de «Los pecados de Bárbara»?

-Ayer hizo un año desde que grabé el piloto. Les faltaba el personaje de Odaia y un conocido me escribe un mensaje diciéndome que me podría encajar bien. Es una chica transgénero y para interpretarla buscaban a alguien que no fuese esperpéntica. Se trataba de darle dignidad al personaje. Eso me atrapó desde el primer minuto. 

Si ya de por sí hay pocos papeles de personajes trans, y esos pocos papeles se los dan a un señor con peluca o a una señora con bigote, las actrices y actores trans son invisibles”

-Pero claro, pilotos se graban todos los días…

-Claro, episodios pilotos se hacen de, por lo menos, quince series al mes y luego eligen dos. Lo hicimos y me olvidé, viajé… A finales de febrero me mandan un mensaje y me comentaron que estaban buscando a una chica trans para interpretar el papel de Odaia. Les dije que si querían iba al casting y hablaba con el director. Así hice. Le comenté que era intersexual. Obviamente no lo pongo en el currículum puesto que es mi intimidad, pero dado que buscaban una persona trans, yo soy también del colectivo y me he tenido que someter a cirugías para hoy en día ser quién soy. Él se quedó maravillado. A partir de ahí fue toda una catarsis de emociones. 

-¿Y ahora en qué punto está la serie?

-Hemos terminado de grabar la primera temporada y sale al aire en septiembre en Univisión, en Estados Unidos. A las dos semanas se estrena en México en Televisa, que es el canal por excelencia de las series y telenovelas a nivel mundial. Además, es la primera vez que mete un personaje trans en su parrilla. Realmente estamos haciendo historia.

-¿El ser intersexual te ha podido influir de alguna forma en tu carrera?

-Sí y no. Cuando no te eligen, tu cerebro te juega la mala pasada de pensar: «A lo mejor ha sido por esto…». También por las inseguridades que tenemos todos. Nunca te van a decir que no vas a quedarte por eso. 

-Mónica Naranjo va hacer un programa en España sobre sexo… ¿Crees que debería incluir cuestiones como la intersexualidad?

-Me parecería muy interesante. Aunque pensemos que sabemos de todo, no tenemos ni idea. Hay muchos mitos sobre el colectivo LGTBI. Y si los hay en un país como España, donde hay bastante información, imagínate en un lugar como México donde no hay tanta. 

-La clave de todo esto es el desconocimiento, ¿no?

-La gente teme lo que no conoce. Eso te produce rechazo. Cuando conoces a las personas te das cuenta de que todos tenemos más cosas que nos unen que las que nos separan. 

-¿Qué opinas del debate que hay abierto entre quienes no son transexuales y hacen de personajes transexuales?

-Estoy en contra por algo muy sencillo. Si ya de por sí hay pocos papeles de personajes trans, y esos pocos papeles se los dan a un señor con peluca o a una señora con bigote, las actrices y actores trans son invisibles. No los quieren para hacer de mamá, papá o cajera del súper, pero tampoco para hacer de ellos mismos. 

-Cuando te preguntan qué es ser intersexual, ¿qué les contestas?

-Muchos se confunden, pues con las etiquetas todos nos perdemos. Una persona intersexual es alguien que nace fisiológicamente con características de ambos géneros que pueden ser visibles o no. Hay muchos tipos de intersexualidad. Yo no supe que lo era hasta que fui con mi madre a hacerme una analítica de hormonas a los 15 años y me lo dijo el doctor. O sea, a simple vista no lo supe. Mi cuerpo, al no crear testosterona, era muy femenino y los niveles de estrógenos eran más altos de lo normal, pero como tampoco hay mucha información sobre ello, no te lo cuestionas.

-¿Has convivido con mucho rechazo?

-Estás abierta al rechazo diariamente, ya sea en tu vida personal o laboral. Pensé que era una persona trans desde que tengo uso de razón, con tres o cuatro años. Sabía que yo con pantalón y pelo corto, no era yo. En esto solo cambia el tema hormonal, el resto es el mismo rechazo que cualquier otra persona trans y las mismas cirugías. Lo único que cambia es la etiqueta. 

-En México tienen fama se ser más machistas aún que en España, ¿te has encontrado con alguna situación desagradable?

-México poco a poco va haciendo los deberes y avanzando, pero es muy machista. A nivel derechos va muy avanzado, eso sí. Es sumamente católico y no quiero ir en contra de nadie ni de ninguna creencia, pero la idea que te mete la Iglesia en la cabeza es que esto no está bien. Si eso lo sumas a un país donde hay mucho nivel de habitantes que no han podido estudiar, acabas manipulando muy fácilmente. Puedo tener la suerte de pasar muy desapercibida y, aun así, vivo situaciones machistas todos los días. Eso de que vayas por la calle y un auto se para para silbarte o hablarte… 

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