Rafaela Carrasco, Directora Ballet Flamenco de Andalucía “Hay muchos flamencos que son de derechas”

Con el espectáculo “En la memoria del cante: 1922”, se estrenó ayer en Sevilla (Teatro Central) Rafaela Carrasco como directora del Ballet Flamenco de Andalucía cargo desde el que, esta alumna aventajada de Matilde Coral, analiza un arte que, en menos de un siglo, ha experimentado una proyección mundial

Ricardo Castillejo

Habla despacio y pensando cada una de las frases que pronuncia consciente, quizás, que el suyo es un puesto delicado a medio camino entre la administración pública y un mundo tan “sui generis” como el del flamenco. Sevillana, alumna de Matilde Coral, premiada por una trayectoria longeva y de calidad, Rafaela Carrasco (41 años) ocupa desde septiembre de 2013 la dirección del Ballet Flamenco de Andalucía. Casada con el pianista Pablo Suárez, y madre de un hijo de ocho añitos, la artista ha asumido este reto manteniendo su residencia en Madrid –donde ejerce de profesora en el Conservatorio de la capital-, pero con el firme propósito de dejar su sello en montajes como “En la memoria del cante: 1922”, con vestuario de Blanco y Belmonte y que permanecerá en cartel (Teatro Central) hasta el próximo domingo tras un apasionante estreno en Córdoba a mediados de enero.

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-Éste es el “bautismo de fuego” en su cargo… ¿Cómo lo lleva?

-Ahora bien. Disfrutando del resultado. Hemos montado el espectáculo en dos meses, con la Navidad de por medio con lo que, imagínate… Ha sido un período complicado para compaginarlo con la familia pero, al fin y al cabo, es algo temporal. La convocatoria en el puesto sirve para dos años y, en ese tiempo, vuelven a recibirse otros proyectos.

-Hablando de los suyos… ¿Ve continuidad artística en su hijo?

-Sí. Es artista. Tiene mucho talento aunque aún no se decanta por nada. Un oído fantástico, creativo… Yo empecé con seis años a bailar y siempre he tenido claro lo que quería hacer. Eso está bien porque no te distraes. En el caso de mi niño no le gusta el fútbol ni, en general, lo que al resto. No sé si se nace con predisposición para esto en los genes pero sí sé que él no es como los demás.

-Porque, a quienes manifiestan inquietudes para el baile, por ejemplo, ¿qué les recomienda?

-Una buena formación. Eso permite libertad de expresión. Cuanto más amplio sea tu abanico, menos limitado eres. Hay que encontrarse con uno para saber qué camino quieres seguir. Si no, vas perdido, dando bandazos y sin saber tu objetivo. Lo que está claro es que el arte te alimenta mucho el alma y llena una gran parte de ti.

-¿Por qué son tan polémicos los flamencos?

-Bueno, al tener inquietudes pueden tacharte de lo que sea en muchos sentidos. Entiendo que los tradicionales quieran salvaguardar lo que para ellos es el flamenco pero éste ha sido y será una amalgama de cosas. Si eres sincero, el tiempo hace que tu labor se gane el respeto ajeno. Yo no critico a los demás. Me parece una actitud de escuela antigua.

-¿Cuál le gustaría que fuera su “sello” al frente del Ballet Flamenco de Andalucía?

-Eso es complicado de responder porque han pasado muchos maestros por aquí. Lo mío nunca ha sido de “pelotazos” ni de romper. Solo es un concepto coreográfico personal… y poco más. El resto tiene que decirlo quien venga a vernos.

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-¿Qué tal lo de ser mujer y dirigir en este mundo suyo?

-A mí me aceptan. Estoy acostumbrada a llevar compañías y me manejo bien. Soy firme en lo que quiero pero, a la vez, tengo mano izquierda y habilidad para manejar situaciones.

-¿Los que van a la ópera no entienden su arte?

-Sí que lo entienden. Los que no lo hacen son quienes no están acostumbrados a ver otras cosas. Además, no es cuestión de entender sino de sentarse y tener el alma abierta y dispuesta a recibir.

-¿Quién es el mejor?

-No hay mejores. Hay gente muy buena pero cada uno aporta algo y tiene una capacidad distinta. En esto no hay una vara de medir que sirva para todos.

-Personajes como Antonio Canales, Joaquín Cortés o Rafael Amargo, ¿hacen daño al flamenco?

-En eso hay una parte positiva y otra que no lo es tanto. Lo bueno es que llevan el flamenco a lugares donde, de otra forma, no habría llegado y, lo menos bueno, que el público pueda confundir lo mediático con lo auténtico.

-¿El flamenco tiene ideología?

-No. Yo sí soy de izquierdas (risas). Forma parte de mi casa, de mis orígenes humildes… Ahora veo el gobierno perdido pero en el flamenco hay de todo y, cómo no, hay muchos que son de derechas…

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2 Comments

  1. Aficionado
  2. Reyes

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