Qué pena, penita, pena…

 

 

Hay temas que, por lo que sea, despiertan como un tsunami de opiniones a su alrededor. Cuestiones que lo mismo, si lo piensas, no tienen tanta importancia o de las que tampoco estamos tan informados como para emitir un juicio concreto. Y luego hay otros asuntos que pasan casi desapercibidos pero que, si los analizas con detenimiento, lo mismo poseen bastante más enjundia de lo que ni siquiera imaginábamos.

Como la última canción que ha sacado Jennifer López y que, solo en youtube, ya suma casi 35.000.000 de visitas en muy poco tiempo. 35 millones de personas a las que se ha lanzado, desde la letra del tema, el mensaje de que, a pesar de que la protagonista de la historia se encuentra más que feliz con su pareja -confirmado esto por frases como “me tratas como una princesa y me das lo que pido…” o “cuando estamos te juro que no me falta nada”-, en el fondo, lo que ella está esperando es… al anillo.

Es decir que, desde que Concha Piquer cantara aquello de que “la vecinita de enfrente espera de noche y día a aquel amor que no pasa” a ahora, por lo visto, ha cambiado poco y sigue habiendo un sector de público femenino para el que, el compromiso nupcial, es lo más deseado.

Curioso que ningún colectivo de mujeres se haya manifestado denunciando lo carca de esta forma de pensar y lo poco que aporta a la lucha de su colectivo volver a caer, en pleno siglo XXI, en estas ensoñaciones amorosas típicas de cuento de hadas. Qué pena, penita, pena…

 

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