Pastora Soler, una andaluza a lo grande

La artista sevillana de Coria del Río recibe, al fin, la Medalla de Andalucía por parte del nuevo Gobierno de la Comunidad Autónoma y tras cumplir 25 años de carrera.

por Pepe Zarza

“Es un sueño”, ha confesado la artista tras recibir el nombramiento que, desde hace años, se merece. “No puedo sentir más orgullo y más emoción por este reconocimiento tan importante de mi tierra, de mi gente, de mi Andalucía”, añadía en su cuenta de Twitter. Por último, también ha apuntado que «le llenan de emoción las muestras de cariño por parte de mucha gente y de muchos compañeros que se alegran», y «es muy bonito que nadie la ponga en duda». Todo el mundo está, al fin, de acuerdo en algo: la Medalla de Andalucía que ha recaído sobre la cantante sevillana de Coria del Río, donde nació en 1978, es más que necesaria. Y es que su vida, su pasión y, sobre todo, su trayectoria profesional, representan la verde esencia de nuestra tierra.

Comenzó pregonando nuestro arte siendo aún una niña – entonces todos la conocían como Pilar Sánchez Luque, su nombre de pila –, cantando saetas a la Virgen de la Macarena, cita a la que, aún hoy, sigue sin faltar cada Jueves Santo, como una muestra más de su devoción por nuestra tradicional Semana Santa. Con toda la entrega a la hora de enseñar sus dotes artísticas, ha ido construyéndose a sí misma día a día con el paso del tiempo, llegando a cantarle a la mismísima Rocío Jurado, “Qué no daría yo”, en la Feria de Abril. Uno de los himnos favoritos de “La más grande” que salía de la garganta de una niña de apenas 5 años y que todavía lo interpreta en sus conciertos, como un homenaje particular a esa mujer que le encendió el fuego de la copla en su garganta.

Tenía 8 años cuando empezó a recibir clases de canto en la academia de la recordada Adelita Domingo, saldándose con cinco sevillanas en un vinilo como su primer disco. Ya tiene 11 álbumes de estudio, ha viajado a Eurovisión para representar a España -donde se posicionó en el “Top 10”-, y ha tenido una hija, Estrella, con su marido, el malagueño Francis Viñolo. Aunque, especialmente desde su salto a la fama internacional, se haya sumergido en el mundo del pop y las baladas, jamás ha dejado de lado la canción española y, siempre que puede, nos deleita con ella, siendo una de sus favoritas “Y sin embargo te quiero”, de la mítica Juana Reina.

Además, ésta no es, ni mucho menos, su primera distinción, pues la Medalla de Andalucía se suma a otras como el Premio de la Música, los Grammy Latinos o el Micrófono de oro, además del reconocimiento de la Diputación hispalense. Un extenso camino que la ha hecho madurar y cambiar, eso sí, manteniendo el sello “Soler” en cada escenario que pisa. Lo único que no ha cambiado en nuestra paisana es ese amor incondicional por los suyos, del que presume en cada entrevista, y por su tierra, Sevilla, llena de recuerdos y de “detalles con un significado especial”, tal y como nos contaba en “Sevilla Magazine”. Nunca ha tratado de esconder sus raíces, al contrario, siempre ha llevado por bandera su acento, a su equipo, el Sevilla FC y los colores de la comunidad que la ha visto crecer, caer y levantarse como solo ella sabe hacerlo: a lo grande. Felicidades, por todo ello, y más que tiene que venir.

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