Pastora Soler: “Tengo los deberes hechos antes de cumplir los cuarenta”

El próximo sábado, 9 de junio, será la primera vez que Pastora Soler actúe en concierto en su tierra en el Auditorio Rocío Jurado, después de su famoso desmayo en el Auditorio Fibes. Cuatro años después vuelve más segura y más serena que nunca.

 

por Ricardo Castillejo

 

Era un 8 de marzo de 2014 cuando, interpretando la canción “Cambiando”, Pastora Soler se desvanecía sobre el escenario del Auditorio Fibes. Un hecho que conmocionó a toda España y que supuso la retirada de la artista quien, durante un tiempo, se llegó a plantear que había llegado el final de su profesión como intérprete. Sin embargo, la llegada al mundo de su hija, Estrella -y el paso del tiempo-, curaron sus heridas y, poco a poco, recuperó la confianza para regresar ante el público. Ése mismo que le espera impaciente en su tierra esta semana donde, el sábado que viene, presentará las canciones de su último trabajo, “La calma”, en un espacio, el Auditorio Rocío Jurado, que siempre había deseado pisar en solitario. Porque al final, muchos de los sueños que uno tiene en la vida, con esfuerzo, talento y tesón, se terminan cumpliendo…

-Ha pasado casi un año desde la portada que hicimos para “Sevilla Magazine” (septiembre 2017), la primera después de tu pausa… ¿Has cambiado algo a la hora de actuar?

-Sí, claro. Los primeros días tenía el temor de saber cómo era yo como artista ahora. Me preguntaba: “Mira que si no soy la misma o no tengo la misma pasión…”. Luego esas dudas se disiparon y reconozco que sigo igual de desbocada y que, cuando salgo, si es mi último concierto, lo he dado todo. Estoy feliz, contenta y hasta más segura que antes, disfrutando más todo: la prueba de sonido, mis músicos, la ciudad en la que esté… Llevo más de veinte galas y, sobre todo el proceso, lo llevo mejor puesto que mi problema eran los previos de actuar, que sufría mucho y me ponía de los nervios. Hoy hago mi vida completamente normal, madrugo más, descanso menos y estoy plena.

-¿Y en la persona? ¿Ha habido alguna evolución en el antes y el después?

-Mucha. Pilar está más en calma, más tranquila. Estoy orgullosa porque soy capaz de decir que “no” a muchas cosas a las que antes no podía negarme. Y si Dios quiere seguiré evolucionando en este sentido, pero sé lo que no quiero hacer y mi escala de valores es más ordenada.

-¿Los cuarenta que vas a cumplir influyen?

-Bueno, a mí la crisis de la edad me vino antes. Todo lo que me pasó fue el peaje que pagué de haber empezado muy pronto y de habérseme venido encima todo ese camino, con lo que tengo los deberes hechos antes de cumplir los cuarenta.

-¿Te afecta la tiranía del físico que hay sobre las mujeres artistas?

-No. De hecho, cuando me quedé embarazada cogí 20 kilos y me dio igual. Será que he pasado tanto que no me ha importado. Cierto es que ya sí me cuido más porque el deporte me ha gustado de siempre y, a la hora de trabajar, se nota, tienes tu mente equilibrada pero, si estoy más gordita o más mayor, es normal y no me pienso obsesionar con eso. En nuestra profesión los hombres pueden salir como les dé la gana, gordos, arrugados y sin cuidarse, y a nosotras se nos está juzgando constantemente.  

-Ha sido un tiempo… ¿de qué? ¿Emociones? ¿Reencuentros?

-De reencuentros, por supuesto. Desde el primero, el pasado 13 de septiembre, en cada sitio al que he ido había gente que me había esperado y que sigue estando ahí. Y también he estado en lugares, como Santander, a donde, entre el parón y que hacía mucho que no iba, he regresado después de siete años. En cada concierto tengo que hacer el esfuerzo de no llorar porque desde que salgo hay una preocupación general por darme calor y arroparme.

-¿Existe un hilo conductor en el público en esta gira a la hora de acercarse a ti?

-A veces uno no piensa que le haces bien con tus canciones a tus seguidores, que tu música es un bálsamo para los problemas o para las vivencias de otros y, en esta línea, me llegan muchos mensajes.

-Y respecto a Sevilla, ¿qué?

-Pues no quería que fuera de las primeras plazas porque aquí hay muchas más emociones concentradas y prefería hacerla cuando el “show” estuviera más rodado. Todo está amarrado. Es la primera vez que no hago modificaciones ni de repertorio ni de nada desde el Teatro Real. Va in crescendo y está muy bien estructurado. Claro que habrá algunas sorpresas, pero la base es la misma y por eso estoy muy serena, aunque es mi tierra y eso hace que me esfuerce más. Y luego está el Auditorio Rocío Jurado que, cuando me retiré, se me quedó como “espinita”, al no haber hecho realidad el sueño de cantar ahí. Cuando iba a casa de Adelita Domingo por Torneo lo vi construir, fui a ver en “Azabache” a “la” Jurado -que significa tanto para mí-, a Alejandro Sanz… a muchos que he admirado. Y, aunque hicimos la revisión de “Azabache” no es lo mismo que estar tu sola. Muchos detalles que para mí tienen un significado muy especial.

-De Rocío decían que era “la voz de España”, título que después ha recaído sobre ti pero… ¿quién es para Pastora Soler “la voz” de nuestro país?

-Mónica Naranjo. Hay muchas gargantas importantes. Jurado era “la más grande” pero para mí Mónica es muy ecléctica, muy camaleónica y un referente.

-Hablando de figuras nacionales, Marta Sánchez ha salido hace poco vinculada a Ciudadanos… ¿Te decantarías por algún partido si te pidieran ser imagen de él?

-No, no soy política. Eso es el nivel de compromiso que tienes y lo mismo está mal por mi parte, pero me entero cuando me entero. Lo que sí pienso que se está haciendo todo muy mal.

-¿Cantarías el himno de España?

-Si tuviera una letra, sí, pero es que, aunque Marta lo haya hecho, no la tiene. Soy defensora de que tengamos más patriotismo, como los americanos, y eso no significa estar de parte de ningún lado ni ser franquista, por ejemplo, que es un algo obsoleto. 

-Porque, pensando en tu hija, cuando ves lo que hay…

-Me horrorizo. Y en relación a las redes sociales parece que todo vale, que todo es con un teléfono en la mano. Lo que para nosotros era tomarnos una copita ahora en la juventud es meterse una raya y, desde ya, mi mayor compromiso con mi hija es darle una buena educación y unos valores.

-¿Cuál es tu filosofía como madre?

-Yo no he ido a colegios privados. Lo mismo si hubiera ido a uno bilingüe, como va a ir mi niña, hablaría perfectamente inglés, porque siempre se me han dado bien los idiomas. Pero al final es lo que tienes en casa. Eso es lo principal y lo que más me preocupa.

-Tu familia es esencial para ti, tus padres te apoyaron desde el principio… ¿Cómo has gestionado eso?

-Es complicado. Puede haber padres que te empujen o que te apoyen. Los míos fueron de los segundos. Me protegían de este mundillo. De hecho, mi madre me acompañó hasta los 19 años, pero nunca han vivido de mí. Lo más es que mi hermano ha sido mi manager seis años y hasta en eso los míos están preparados, siempre mirando por lo que yo quiero y sin tener ningún tipo de lastre de una familia que te acapara.

 

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