Papá cumple… ¡101 años!

 

Hoy celebra su cumpleaños Kirk Douglas, el único mito viviente de la época dorada de Hollywood, protagonista de inolvidables películas como “Espartaco” o “20.000 leguas de viaje submarino”

por Ricardo Castillejo

Una vida intensa, llena de emociones, de éxitos, de algún fracaso. Un camino hecho a base de esfuerzo y que partió de unos orígenes tan humildes como los que tuvo Isssur Danilovich Demsky, nacido en Nueva York un día como hoy, 9 de diciembre, de 1916. Hijo de una pareja que escapó de Moscú para evitar el reclutamiento de su padre en la guerra ruso-japonesa, Kirk Douglas es lo que se dice un hombre hecho a sí mismo. “Mis padres eran pobres y analfabetos”, ha relatado el actor en alguna ocasión haciendo referencia a sus progenitores (su padre, en concreto, tuvo que ejercer como trapero para sacar adelante a su esposa, a sus seis hijas y a su hijo).

Una infancia dura durante la que el propio intérprete se vio obligado, desde niño, a trabajar vendiendo dulces y periódicos por las calles mientras soñaba con ocupar un lugar en un mundo, el del espectáculo, que, más tarde, le vería triunfar a lo grande. Pero antes quedaban tiempos de muchos sacrificios, como cuando decidió matricularse en una universidad para la que su sueldo de dependiente no alcanzaba. Él, incansable, negoció su admisión en la St. Lawrence University de Nueva York haciendo un trueque: trabajaría como jardinero y bedel a cambio de que el centro le brindase la oportunidad de matricularse, como terminó haciendo, en Filosofía y Letras.

Durante esta etapa, nuestro admirado centenario alternó el deporte con sus primeros guiños a la interpretación hasta que consiguió una beca en la Academia Norteamericana de Arte Dramático de Nueva York, lugar de sus inicios profesionales, en el que nació su nombre artístico y donde tuvo incluso la oportunidad de conocer a Lauren Bacall. Sin embargo, tras varios proyectos en Broadway, a Douglas lo llamaron para hacer la “mili” algo que le tuvo durante una temporada dedicado a estos menesteres de la defensa nacional.

Fue después cuando contrajo matrimonio, en 1943, con su primera esposa, Diana Dill, antigua compañera de academia y madre de Michael y Joel a la que fue infiel con un listado innumerable de estrellas. Entre ellas, Pier Angeli, Ann Sothern, Marlene Dietrich, Rita Hayworth, Gene Tierney, Joan Crawford, Patricia Neal, Mia Farrow y Faye Dunaway, tal y como él mismo relataría con posterioridad en su biografía. En paralelo, teatro, radio… y el cine, arte en el que debutó en “The strange love of Martha Ivers”. “Retorno al pasado”, “Carta a tres esposas”, “El ídolo de barro” (con la que obtuvo su primera nominación a los Oscars)…

Kirk Douglas y su esposa

Su carrera iba en ascenso pero su vida personal sufrió un bache, divorciándose de su mujer y volviendo a pasar por el altar con Anne Buydens, agente de prensa con la que tivo a Peter y Eric y que se ha convertido en su gran amor hasta la actualidad. Y entonces, en la década de los cincuenta, aparecieron grandes títulos para él como “20.000 leguas de viaje submarino”, “Los vikingos”, “El loco del pelo rojo” o… “Espartaco”, sin duda la cinta que lo catapultó a la categoría de mito de la gran pantalla. Una excepcional producción en la que se incluían famosas escenas como la protagonizada por Laurence Olivier (Craso) y Tony Curtis (su esclavo, Antonino) y en la que el primero, poniendo sobre la mesa la bisexualidad de su personaje, le preguntaba al segundo si le gustaba comer “ostras” o “caracoles”, confesando su afición a los dos “alimentos”. Y aunque parece ser que no es Porque en su carrera.

Sus ideas de izquierda fueron la causa de que, en el conservador entramado Hollywoodiense, tuviera bastantes enemigos. Tantos como que, a pesar de sumar tres candidaturas a los mencionados Oscars, tuvo que esperar a 1996 para recibir uno honorífero al cumplirse el medio siglo de dedicación profesional. Ganador de otros muchos otros premios, el compromiso social de nuestro cumpleañero ha sido mucho y muy diverso, siendo merecedor, por esto y por mucho más, del cariño popular del que aún goza.

Su última aparición ha sido hace un mes escaso para la gala Legacy of Vision en Los Ángeles durante la que su nuera, Catherine Zeta-Jones, le dio un beso en los labios que ha sido, por la ternura del gesto, muy comentado. Ha sobrevivido a la II Guerra Mundial, a un infarto cerebral que le paralizó media cara y hasta al fallecimiento de uno de sus hijos, Eric, por sobredosis. Ha exprimido hasta el último minuto de su ya longeva existencia demostrando con su carácter apasionado que, cuando uno quiere, pocas son las barreras que te separan de tus metas. Porque Kirk Douglas, propietario del hoyito en la barbilla más famoso de la historia, es mucho Kirk Douglas. Genio y figura.

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