Paco Cerrato: “No quiero ningún premio. Si quiero algo, me lo pago”

El responsable de la peluquería de SIMOF, desde los comienzos del Salón a la actualidad, vuelve a sorprendernos con unas declaraciones valientes sobre el mundo de la moda y la belleza

Por Ricardo Castillejo

Sin pelos en la lengua. Paco Cerrato da su opinión, por segundo día consecutivo en “Sevilla Magazine”, acerca del SIMOF, de su responsable, Raquel Revuelta, y de otros asuntos como el mundo de las Misses, en el que, en Sevilla, ha sido una pieza decisiva. Con un fantástico currículum a sus espaldas, él sigue pensando en presente y, sobre todo, en futuro…

-Javier Villa concedió hace unos meses una entrevista para nuestra revista donde realizaba afirmaciones como, entre otras, que la peluquería de SIMOF durante todo este tiempo había sido lo mismo…

-Eso no lo puede decir un profesional. Él está en la moda flamenca igual que nosotros y ahora que está metiendo muchos desfiles debe saber que no se puede hacer más que más de lo mismo siempre. Lo que más hay que cuidar en una pasarela así son los estilistas de peluquería, porque son los que más curran: preparando el cabello, poniendo horquillas, complementos… No paran. Te tienes que ir a lo fácil para poder hacer lo difícil. Ya está todo inventado y no hay presupuesto para hacer imágenes bonitas. Es más, recuerdo que, en este SIMOF, un diseñador quería algo muy concreto y le comenté que podría haber comprado quince pelucas. ¿Tú crees que a mí y a mi equipo nos compensa estar una noche sin dormir pensando cómo poder hacer un encargo en quince minutos? No me compensa porque los tengo agotados y luego no queda como tiene que quedar. Eso necesita su tiempo.

Estamos en el instante de “lo barato” y de “salir a tomar cerveza y ponerme gorda”. Luego me voy al mercadillo y me compro un pantalón chino, un blusón y unas zapatillas de deporte. Ésa es la moda”

-Es un evento donde se pasa muy bien, pero también muy mal…

-Yo ya no lo paso bien, me mentalizo de que voy a trabajar. Hasta para hacerme una entrevista los he tenido dos días dando vueltas alrededor porque no veía el momento. Me ofrecieron meter una escuela de peluquería y que yo la dirigiera, pero SIMOF no es para eso. A mí me ponen a nueve niños de una escuela, ¿y qué hago con ellos? Todos los años contrato gente nueva. Empecé con cuatro y voy por doce.

Paco Cerrato junto a Raquel Revuelta

-¿Te planteas jubilarte?

-Sí. Tengo unos proyectos que te contaré más adelante. Me voy a jubilar, pero no todo el día. Voy a ir unas horas, aunque mi nombre y mi peluquería van a seguir funcionando… y mejor. Me voy a dedicar a mi equipo, a prepararlos a nivel internacional. En mi cabeza lo tengo todo solucionado.

-Y si no volvieras a SIMOF, ¿cómo te gustaría que te recordaran?

-Es muy complicado. A mí no me va a recordar nadie. Me encantaría que lo hicieran como un profesional que ha estado al pie del cañón 25 años. Con broncas, con peleas y con todo, pero he estado ahí y, hasta que no ha terminado el último desfile, no me he venido. Con ganas y sin ganas. Sin poder ir al baño, sin poder comer… No se puede seguir así. Eso sí, a mí me llama alguien para que les haga dos desfiles por la tarde y allí estoy.

-¿Qué ha sido Raquel Revuelta para ti?

-Una persona importante para mí. Cuando fue Miss España contó conmigo desde el primer momento. Aparte de sus idas y venidas, es amiga. O sea, aquí santos no somos ninguno… Ha habido momentos buenos y malos, pero, en el fondo, tengo que estar agradecido. ¿Que no me ha dado mi sitio en un momento dado? Tampoco quiero que me lo dé. Muchas veces los míos me dicen que hay que ver que, con un cuarto de siglo que llevo, no me hayan dado ningún premio… Pero es que yo no quiero premios. Si quiero algo, me lo pago. No necesito que nadie me arregle nada. Quiero que valoren mi profesionalidad y eso, hasta día de hoy, me lo han valorado. Me gustaría hacer más trabajos con otra gente, pero no puedo. No tengo tanta cabida.

No creo que SIMOF vaya a ser una Fashion Week, porque eso está centrado en sus desfiles y sus colecciones. Esto es un “vamos a abrir stands, vamos a vender…”. Bonito, feo, barato… No importa”

-Háblanos del futuro de SIMOF…

-Es un escaparate de moda flamenca, pero al final será una feria internacional en la que se van a exponer todas las propuestas que quieran y el público irá a divertirse y a pasarlo bien. Ya está. No va a haber nada personalizado. Es otro concepto y lo que se quiere es comercializar el producto. No creo que SIMOF vaya a ser una Fashion Week, porque eso está centrado en sus desfiles y sus colecciones. Esto es un “vamos a abrir stands, vamos a vender…”. Bonito, feo, barato… No importa. Se quedarán los que quieren ese camino y los que no, se quitarán de en medio.

-Tu trayectoria ha estado muy asociada también a los años dorados de las Misses… ¿Cómo valoras que ese mundo haya prácticamente muerto?

-Todo ha cambiado. Cuando llevas tanto en esto te das cuenta de que la vida es una pelota. Hay modas, épocas buenas, malas… Cuando Raquel ganó Miss Sevilla eso estaba quemado. Luego revivió. Estuve como jurado en el último Miss España, que se hizo aquí en Sevilla y me di cuenta de que se estaba acabando. Todo tiene su ciclo y ahora las Misses no están dando juego. Para seguir funcionando, o se han tenido que amarrar muy bien durante su carrera, como le ha podido pasar a Eva González, o nada…

-¿Quién ha sido para ti la mejor Miss?

-María José Suárez, que es muy amiga mía. Yo he estado a su lado y te puedo asegurar que ha sido de las que más dinero ha ganado. Lo que pasa es que ha decidido emprender otro camino. Raquel ha sido muy buena, se ha dedicado a la empresa y le va muy bien. Eva se ha centrado en la comunicación y también le va fenomenal… Unas están más activas que otras, pero la vida es así.

-La moda desde dentro, como forma de vida, ¿cómo es?

-Está complicada. No quiere gastarse dinero en moda y se pasa de ella. Esto de los 70, los 80, tienen un poco confundido al personal. Se piensan que ser “hippie” es no arreglarse, es llevar un dedo de canas, no maquillarse… También estamos en el instante de “lo barato” y de “salir a tomar cerveza y ponerme gorda”. Luego me voy al mercadillo y me compro un pantalón chino, un blusón y unas zapatillas de deporte. Ésa es la moda.

 Pero desde dentro todo es más duro de lo que parece, ¿no?

-Te llegan comentarios como “¿Qué vas a hacer SIMOF? ¡Qué bonito!”, y yo respondo: “No, bonito no. Vamos a trabajar”. En el escaparate la ropa es preciosa, pero luego te la pones y no te queda tan bien. La moda por dentro es eso, es trabajar.

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