Paco Cerrato: “Esta edición no he terminado SIMOF con ilusión para que el año que viene vuelva”

Coincidiendo con el 25 aniversario de esta pasarela, el peluquero del Salón Internacional de la Moda Flamenca hace un análisis del pasado, presente y futuro de un sector que conoce como pocos conocen

Por Ricardo Castillejo

Paco Cerrato es, sin duda, el peluquero, en Sevilla, “de las Misses y de las populares”. Vinculado a la época dorada de los certámenes de belleza, en su amplia trayectoria, si algún proyecto le ha marcado, ése ha sido SIMOF. 25 años de pasarela y 25 años interpretando los looks que cada diseñador propone para su desfile. Un trabajo que en cada edición se ha ido intensificando y que ahora parece que no le da tantas satisfacciones como antes. El estilista, durante hoy y mañana en “Sevilla Magazine”, se sincera con nosotros sobre su recorrido en el Salón Internacional de la Moda Flamenca, su momento actual y su futuro más próximo.

-Has estado con SIMOF desde que empezó…

-Sí… Cuando a Raquel le dieron el proyecto, inmediatamente me lo presentaron a mí y me comentaron que si quería colaborar. Todo fue a más y ahora imagínate, después de 25 años, todos los que han desfilado por ahí… Unos siguen existiendo y otros, no.

-Cuando te lo ofrecieron, ¿qué te pareció?

-Muy novedoso y muy interesante. Ten en cuenta que era un producto que no estaba todavía comercializado. Además, era el momento perfecto porque nadie hacía nada de flamenca y estaba todo muy aburrido. Los trajes empezaban a funcionar en cuanto a diseño… Raquel fue la primera que decidió hacer algo así y eso tiene su mérito.

-¿Qué recuerdas del primer SIMOF?

-Eran pocos diseñadores y formamos una pandilla, como una familia (que seguimos siéndolo, pero de distinta manera). Había ilusión, proyectos, cada día queríamos hacer más cosas, aunque estábamos muy limitados.

-¿Desde el principio tuvo éxito?

-Sí. Recuerdo que empezamos los sábados por la tarde y teníamos todas las pasarelas llenas. Hacíamos 10 o 15 diseñadores. Era una época en la que yo iba a Londres, traía muchas cosas exclusivas, nos poníamos muy de acuerdo… Además, antes había más creatividad, mientras que hoy vamos a lo convencional. También es que la moda está en ese punto. Llevamos 8 o 9 años en SIMOF que son más de lo mismo, pero porque no hay tiempo para más. Lo ideal sería que, dentro del salón, diseñadores consagrados hicieran pasarelas separadas en días diferentes, como ha pasado con Victorio & Lucchino. Ahí sí tienes opción de crear. En un certamen donde hay 40 desfiles, no la tienes.

Las nuevas generaciones lo que quieren es triunfar. De hecho, ellos quieren ser “celebrities” y les da igual su colección. No tienen coherencia, ven solo la parte comercial”

-¿Qué más recuerdas de ese ambiente de los primeros SIMOF?

-Los diseñadores no exigían tanto como ahora, que lo hacen muchísimo. Antes había una persona mandando, ahora hay muchas y cada uno tiene por encima a alguien que lo dirige. Éramos una familia en la que el patriarca decía “esto”, y punto. Para mí, la época más bonita fue a los diez o quince años. Venían modelos profesionales, teníamos niñas guapísimas de Sevilla, se creaba, se presentaban colecciones… Ahí fue cuando se nos empezó a ir de las manos y se quiso ir al Palacio de Congresos…

-El momento actual, ¿cómo lo ves?

-Muy igual todo. Ahora mismo nadie quiere arriesgar más de lo que hay. Veo las colecciones y me doy cuenta cuando son telas buenas y cuando no, cuando están bien hechos los vestidos y cuando no… Antes los diseñadores eran los de toda la vida de Sevilla o alrededores. Ahora hay de Málaga, Cádiz, Huelva… Que también está muy bien, pero no lo es lo mismo porque las nuevas generaciones lo que quieren es triunfar. De hecho, ellos quieren ser “celebrities” y les da igual su colección. No tienen coherencia, ven solo la parte comercial.

-¿Con esto quieres decir que no te gustan los nuevos diseñadores?

-No es que no me gusten, es que no tienen nada que ver con los de antes. Son muy diferentes, aunque también es válido. El público de ahora es más joven, antes era de otra forma y se fijaba más en cómo iba el volante hecho o el encaje puesto. Últimamente se está mezclando la moda flamenca con el diseño.

-¿Cómo has vivido la explosión de nuevas pasarelas?

-Hay mucho de todo. Hay 300 peluquerías, 300 maquilladores… No está ni bien ni mal, pero hay que buscar el equilibrio porque tantas pasarelas en tantos sitios… No sé si hay mercado para tanto. Como el diseño está tan de moda -y hay tantos diseñadores nuevos-, se le está dando opción a la gente joven, que crece muy rápido, te guste más o menos. Hay dos opciones: seguir ese carro, que yo ya no lo hago, o apartarte del tema. Va a llegar un momento en el que Paco Cerrato y su equipo decidan retirarse un poco. Somos profesionales personalizados y, cuando se abre un abanico de tantas posibilidades, ya no encajo. Esto me recuerda a cuando empecé en Sevilla. Tuve muchísimo trabajo, llegué a abrir cuatro salones, pero decidí que ese tipo de proyectos no los quería. Lo mío era una peluquería personalizada. Me fui a París, estuve estudiando la propuesta con grandes del sector y me advirtieron que no podía seguir con ese tipo de centros baratos.

-¿Eso significa que con el 25º aniversario dices “adiós” a la pasarela?

-Sinceramente, y con el corazón en la mano, cada día me cuesta más atender esa pasarela. Hay un volumen de trabajo ya muy grande y esto, o lo haces porque te gusta -y porque eres muy bueno en lo tuyo- o porque económicamente te renta… Pero al haber más volumen de desfiles, tengo que meter más personas y, al final, es lo comido por lo servido. En el poco tiempo que tenemos tampoco se puede hacer creatividad y terminamos estresados. Lo que pasa es que, como estoy en caliente, no quiero dar ningún paso. Hay que meditarlo y pensarlo porque 25 años son muchos años. Económicamente no me compensa, evidentemente, porque tanto yo como mis niños tenemos que cerrar nuestros negocios durante ese tiempo. Antes había una publicidad muy buena, ahora no hay tiempo ni de eso. Llega un momento en el que piensas: “¿Qué estoy haciendo?”. Llego a mi casa agotado y sin ganas de nada. Luego te pones a ver las colecciones y no tienen nada que ver una imagen con otra… Pero lo entiendo porque el traje es comercial y se quiere también un peinado comercial para que la chica se lo haga en casa. Creo que una retirada a tiempo es un éxito y, si ese trabajo es para ese tipo de peluquería, no estoy cogiendo el camino adecuado. Eso sí, no me importaría hacer cosas puntuales…

-Entonces, ¿cuál es la respuesta a la pregunta anterior?

-No te la puedo dar todavía porque no quiero adelantar acontecimientos. Lo que sí es que me lo estoy planteando. Quiero descansar y, cuando llegue su momento, me sentaré con mi equipo. Ellos están cansados y me dicen que no pueden llevar ese ritmo, no les lugar ni de recrearse en lo que quieren hacer.

Peinados de Paco Cerrato

-Cuando has terminado esta edición, ¿qué sensación te ha quedado?

-Muy cansado y sin ganas de hablar de SIMOF. Esta edición no he terminado con ilusión para que el año que viene vuelva. Mientras lo hacía ya me costaba. Cuando me levantaba y suspiraba: “A ver que se me presenta hoy…”.

-¿Eso tiene que ver con la edad?

-Con la edad, con lo que llevas en la mochila, con los que te rodean… Cada diseñador quiere una historia diferente y no son conscientes de lo que eso implica. Cuando eres un profesional que tiene una trayectoria, y sabes que algo no se puede hacer, no te pueden obligar.

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