Pablo López: “La historia de desamor más importante de mi vida es la que he tenido conmigo mismo”

 

 

Tras conocerse esta semana la ruptura de Pablo López con su novia de diez años, Laura Davesa, el cantante continúa la promoción de su nuevo trabajo, “Camino, fuego y libertad”

 

por Ricardo Castillejo

 

Conoció la popularidad con “Operación Triunfo”, donde participó en 2008, para pasar luego al más absoluto anonimato y, con posterioridad, renacer como el Ave Fénix en 2013 a través de “Once historias y un piano”. A partir de ahí el ascenso ha sido meteórico para Pablo López quien con “El patio”, su nuevo tema, se ha colocado en el primer puesto de las listas de ventas como aclamado avance de “Camino, fuego y libertad”, su nuevo álbum. En paralelo continúa como “coach” en “La voz” sin entrar en los rumores que, tras la ruptura con su ex pareja, lo relacionan con Malú. La mayor pasión del malagueño es la música y, de momento, así va a seguir siendo… mientras el cuerpo aguante.

-Pocas veces te he visto tan desgarrado como en la interpretación de “El patio”… ¿Qué pasa con este tema?

-Pues cada vez que lo interpreto entro en una especie de túnel, que no tiene por qué ser doloroso pero sí es muy emocional. He roto los escasos protocolos que tengo para escribir. Los primeros versos los hice delante del piano sin saber qué iba a pasar. Había algún órgano en mi cuerpo dañado, que no sale en las radiografías, y supongo que el niño que llevamos dentro me decía: “¿Por qué tienes que machacarte tanto para componer si no haces nada malo?”.

-El desamor inspira más que el desamor, ¿no?

-La historia de desamor más importante de mi vida es la que he tenido conmigo mismo. De ahí vino la desesperación. A veces dejas de creer en ti y en ese instante estás perdido. No eres ni siquiera un desgraciado sino una mala persona porque no te vas ni a querer, ni a comprender.

-¿Has conseguido saber dónde estás?

-Bueno, he puesto la primera piedra y me he empezado a escuchar. La idílica relación contigo casi nadie la llega a conseguir. Seríamos superhombres. La duda es hermana del miedo. Por ahora estoy en paz. Estoy aprendiendo a estar en los sitios solo en ese sitio. Antes tenía la cabeza en otras partes. Es un camino largo pero más honesto.

-Sea como sea, tú eres profundo pero no triste…

-En ninguna canción le pido a nadie que vuelva. Y me di cuenta hace poco. En este álbum no hay nada de ese romanticismo que roza lo más visible pero lo menos interior. Me daba temor hablar demasiado de lo personal pero con “El patio” me he quitado muchas capas. El dolor, las alegrías, las pasiones y los placeres son comunes a todos los seres humanos.

-¿De qué color es la vida para ti?

-Vivo en una montaña rusa en la que están desapareciendo la escala de grises en mis sentimientos. Buscando, buscando, buscando el éxtasis absoluto de la felicidad con la que fisiológicamente no se te escapa ni una lágrima de lo feliz que estás, he llegado a conocer el otro extremo. Eso es una media que estoy comprobando. La vida es algo maravilloso hecho para valientes que quieran explorar y no quedarse en la línea de en medio, muy lícito pero un acto de cobardía.

-¿Siempre tienes las emociones a flor de piel?

-Siempre he sido muy emocional, aunque la adolescencia te hace tapar cosas. Empecé a abrirme hace cuatro años. Hay una especie de idiotez social de pensar que el emocional es más débil pero no es así. La emoción te hace más fuerte. Quizás vivo demasiado emocionalmente.

-¿Y la “tele”? ¿No es muy frívola para estos pensamientos?

-El programa en el que trabajo se parece mucho a mi forma de entender las cosas. La primera vez que fui lo hice por una apuesta personal de alguien. Era casi menos conocido que los “talents” que había allí. Luego, cuando se me planteó lo de “coach”, al principio me echó para atrás porque no quería trascender televisivamente más que por mi música. Pregunté, mirando a los responsables, si podía ser como soy -y trascender reglas-, y me respondieron que podía actuar como me diera la gana. Por eso acepté.

-Lo que sí que, con tanta popularidad, se han fijado en ti las revistas “del corazón”… ¿Cómo llevas lo de salir en portada de estas publicaciones?

-Ahí te reconozco que la primera vez que me vi en una revista me dio un escalofrío de que alguien pudiera observarme sin yo saberlo. No me pareció nada agradable, aunque no voy a poner el grito en el cielo. Entiendo el interés. Si me quieren hacer una foto, que la hagan.

-Sin embargo, en una letra puedes desnudarte y exponerte a la gente mucho más…

-Porque ahí no dices “señorita tal, con tal DNI”. Hay personas cerca de mí que, si pones su nombre en Google ahora, tienen 27 artículos y hasta el número de pie. Eso es un poco injusto. Uno tiene que poder elegir las vías para contar lo que quieras contar, no decidir otros por ti.

-Tu nuevo videoclip tiene millones de visitas, eres un artista admirado por artistas, aclamado por el público… ¿Has cubierto tus expectativas?

-He dejado de tener expectativas para abandonarme al destino de hacer canciones. Me resulta de bohemio trasnochado pero es así. La meta conseguida es que ya no tengo metas.

-¿No te asusta eso de morir de éxito?

-Odio la frase de “aprovecha el momento”. ¿Es que ha pasado algo? El éxito no es para mí ahora que hace dos años. Es la independencia absoluta, que lo único que tenga que hacer en todo el día sea componer. Si lo mantengo toda mi vida habré copado lo que para mí es el triunfo.

-¿Eres el mejor?

-(Pausa prolongada) No soy el mejor pero no conozco a nadie que sea mejor que yo, que esté tan empalagosa y locamente enamorado de la música que yo. ¡Y cuidado que esta respuesta es peligrosa! Creo que, de la música, soy su “groupie”, su pretendiente y su comeculos más baboso.

 

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