Pablo Alborán: “Nunca me he sentido “cosa”, aunque desde fuera sea personaje”

 

 

El malagueño acaba de presentar una gira, “Tour Prometo”, que supone su “vuelta a la carretera” después de un parón durante el que ha estado recargando pilas y recuperando la ilusión por la música

 

por Ricardo Castillejo

 

Tuvo que parar. Las giras, las entrevistas, los estudios de grabación, los platós de televisión… Era demasiado para un chico tan joven (tiene 28 años) que, desde el principio de su trayectoria (cuando grababa vídeos que colgaba en Youtube), ha contado con el aplauso mayoritario del público y con una popularidad que traspasa fronteras. Pablo Alborán. El que decían que había tenido “algo” con Ricky Martin. El que recientemente ha “perdido” el lunar de su cara. El autor de temas ya imprescindibles como “Solamente tú” o “Saturno”. El líder en ventas y millonario en visitas en Internet. Ése del que sabemos todo y apenas sabemos nada, tuvo que parar una temporada, agobiado por tanto. Pero ha vuelto y, entre otros puntos del planeta, visitará su tierra, Málaga, el próximo 19 de mayo y Sevilla, el 16 de junio. Dos citas de un tour que ha bautizado como su último disco, “Prometo”. Toda una declaración de intenciones.

-Regresas después de una ausencia en la que… ¿Te planteaste dejarlo?

-No, no. Sabía que volvería y cómo y que, para hacerlo con fuerzas, había que parar. Mi último disco quería componerlo en mi casa y desde la calma, lejos de esta rutina maratoniana en la que todo eres tú, tú, tú, entrevistas, conciertos…

-Porque, lo más duro del éxito, ¿qué es?

-El éxito es maravilloso y eso hay que valorarlo y respetarlo pero lo más complicado es estar lejos de mi familia, tener todos los días las mismas conversaciones, los mismos puntos de recogida… Llega un momento en el que piensas: “Hay mucho más”. Puedes quemarte.

-Es que, una cosa es soñar y otra, que esos sueños se vuelvan realidad…

-Yo soñaba con la música, no con un lugar o un número concreto. Sí que tienes ilusión de ganar un Oscar a la Mejor Banda Sonora, por ejemplo, pero lo que desde pequeño quería es que esto fuera mi trabajo y eso viene con mucho esfuerzo y mucho sacrificio detrás, no de la noche a la mañana.

-Santa Teresa decía que hay en el cielo más lágrimas derramadas por deseos concedidos que por los no otorgados… ¿Has llorado por lo logrado?

-Por supuesto. En la primera firma en Madrid me caí al suelo, me desmayé como un bebé. Lloro de emoción mucho más que de pena.

-¿No sientes que te has “cosificado”, que eres un número?

-Bueno, a veces pero tengo mucha suerte con mi equipo, donde todos quieren estar por amor a nuestra profesión. Eso es el mejor regalo. Tienes al lado gente con la que puedes ser tú mismo, reír, decidir, opinar… Que nada sea hiriente. Por eso nunca me he sentido “cosa”, aunque desde fuera sea personaje.

-¿Estás preparado para que algo fracase?

-Nunca. No soy un robot. No estás preparado ni para lo bueno ni para lo malo, aunque debo estar mentalmente en calma. He sido muy intenso. Cuando empezaba lo quería todo y no siempre sale todo bien ni todo es de color de rosa (a pesar de que, en mi caso, ha sonado más lo bueno).

-Las promesas, aludiendo al título de tu gira, son un poco peligrosas, ¿no?

-Hombre, si no se cumplen… Por eso me estoy preparando, para cumplir la promesa de dos horas de espectáculo. Soy muy exigente y muy pesado conmigo mismo pero quienes van conmigo están todos a una. Más allá, la intención de cumplir las promesas es lo que cuenta… (risas).

-¿Te han prometido mucho incumplido?

-Antes sí. Ahora tengo personas honestas que, si saben que no se puede, no prometen nada.

-¿Cuál ha sido la gran lección de estos años pasados?

-¡Uf! Que queda mucho… Quizás he aprendido que hay que seguir la intuición porque, si te equivocas, te has equivocado tú. Cuando los errores son de otros, es más complicado. Hay que saber escucharse.

-Hace poco, con esto de que Rosalía publicó tu teléfono por error en las redes, se decía: “Pablo Alborán, de nuevo en el ojo del huracán”… ¿Te gusta estar ahí de continuo?

-Es parte del show. No le doy más importancia. Cambié de teléfono y ya está y, en general, estoy acostumbrado. No pierdo el tiempo en ello y me río mucho de todo esto y de mí mismo.

-¿Pero puedes hacer una vida más o menos normal?

-¡Hombre! Mira, el otro día fui al cine, salgo a cenar por ahí, tengo mi gimnasio de siempre… Todo el mundo sabe que me gusta vivir una vida normal. Con mis placeres, viendo Netflix en casa… No existe queja alguna.

-Sin embargo hay famosos que sufren como una histeria en relación al entorno…

-Se pasa por eso pero todo pasa (risas). En todo caso me agobia más por quien esté conmigo pero ya está.

-De ti apenas se sabe nada, es decir, yo no sabría decir cómo es tu personalidad… De hecho, alguien me decía que no debes ser tan buenecito como aparentas…

-(Risas) Debe conocerme muy bien (risas)… Todo lo que se quiera saber está en mis canciones y, si se escuchan, me conocerán de verdad. Son honestas. El resto es como cualquiera. Con mis colegas, tomando copas, soy tal cual. Lo mismo que cualquier chico de 28 años… Por lo demás, me da igual…

-Hace poco fue el Día de los Enamorados…

-Lo celebré comiendo chocolate (risas)…

-¿Ha pasado el amor de moda? ¿Nos enamoramos menos?

-Yo creo que no… Distinto es que esté desvirtuado. El amor seguirá existiendo siempre o, si no, nos volveremos máquinas.

-Tus circunstancias pueden hacer que, en el aspecto sentimental, lo tengas más complicado, ¿verdad?

-Mira, el otro día lo pensaba y lo hablaba con mi hermano. Todo depende de la decisión que tú tomes. Ahora mismo necesito centrarme en mi profesión pero en otras ocasiones he necesitado esa parte del cariño, de tener a alguien en casa, mi familia… Me levanto por la mañana y solo pienso dar la talla. Para conocerme nos tendríamos que ir a tomar algo o encontrarnos en Gran Vía. A través de una cámara, es imposible…

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