Nuria Espert: “El ser humano es una especie que ha salido defectuosa”

 

Mañana viernes y el sábado el Teatro Central acogerá “Incendios”, la nueva apuesta teatral de esta gran actriz que vuelve a la escena dirigida por Mario Gas y con un texto de Wadji Mouawad

por Ricardo Castillejo

Nuria Espert. La gran dama del teatro español. Casi setenta años sobre los escenarios. Una avanzada a su tiempo que interpreta con la misma solvencia y perfección que dirige montajes teatrales y óperas y que cuenta con la admiración de crítica y pública para cada uno de los proyectos que acomete. Enamorada de Sevilla, la actriz catalana vuelve a nuestra ciudad protagonizando “Incendios”, una propuesta que explora los dramas y los tormentos de las guerras contemporáneas –especialmente las de Oriente Medio-, relacionándolos con historias muy antiguas de odiseas, incestos y revueltas de la conciencia individual contra las leyes humanas.
-¿Qué debe tener una función, a estas alturas, para convencerla y que apueste por ella?
-Excitarme, darme miedo, que sea algo que no haya hecho antes, que me emocione, que tenga ganas de meterme en el proyecto… Siempre se comienza con un texto. Luego aparece el director, la compañía, pero el texto es el corazón del espectáculo.
-¿Y qué ha encontrado en “Incendios” nuevo?
-Es absolutamente extraordinaria, una tragedia contemporánea que habla de nuestro mundo al mismo tiempo con mucha violencia y mucha poesía. Eso hace que el público se sienta muy motivado. Los aplausos finales son como nunca los había oído. Gritos, una especie de emoción que se saca hacia afuera. Incluso para los actores es una forma distinta de interpretar.
-¿A los ochenta años se actúa diferente a cuando se tienen veinte o cuarenta?
-Has perdido algunas cosas y has ganado otras. Se supone que eres más sabia y eres menos bella.

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-¿Qué le ha permitido el teatro que no haya podido hallar profesionalmente en otros terrenos?
-Es que nunca he intentado otros lugares. El teatro empezó sin que lo buscase cuando era una niña. Tenía 13 años y fue un azar y se convirtió en algo que ha motivado toda mi vida y que me ha hecho como soy. Jamás se me ha ocurrido pensar que podía ser otra cosa con lo que no sé lo que me he perdido. El cine y la televisión los he probado y no me han gustado nada. No están hechos para mí ni me dan lo que el teatro me da todos los días a manos llenas.
-¿Hay algo que incendie su corazón en la actualidad?
-Incendios existen por todos lados. Es un mundo feo y peligroso éste. Bastaría una cerilla para que ardiera todo él.
-¿Es de las que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor?
-No… No… Hace muchos siglos que vamos en la mala dirección. Hay momentos buenos y malos. Momentos calmados y otros de violencia extrema pero no fue cualquier tiempo pasado mejor.
-¿El drama es el territorio donde se siente más cómoda? Las miserias, las pasiones, los amores…
-Cuando con 19 años interpreté “Medea” algo definitivo empezó para mí. Descubrí que era una actriz dramática. Era una chica muy joven que empezaba con el teatro. El éxito de aquella obra cambió lo que pensaba de mí misma. De pronto supe que me habían dado una voz, unas cualidades, una manera de ser que encajaba perfectamente con el drama y la tragedia. He hecho comedia, claro, pero donde soy yo es cuando aprovecho eso que me dieron cuando hice “Medea”.

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-Al final, ¿el ser humano es bueno o malo por naturaleza?
-Somos una especie que ha salido defectuosa.
-¿Lo suyo con el teatro es un matrimonio eterno?
-(Risas) Yo creo que ya puede decirse que sí… La respuesta a estas alturas es… ¡Sí!
-¿Es su gran amor?
-He tenido muchos amores. Tengo una capacidad de amar enorme. Una familia maravillosa, una madre que no te puedo explicar cómo era de maravillosa, mis hijas, amigos, compañeros…
-¿Sin aplauso se puede vivir?
-Sí. Sin aplauso, sí. Sin teatro, no.

(*No te pierdas el resto de entrevista a Nuria Espert el domingo en el próximo número de “Sevilla Magazine”, con El Correo de la entrevista)
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