Nueve claves para ser una flamenca… ¡perfecta!

A una semana justo del comienzo de la Feria de Abril, en Sevilla Magazine nos proponemos hacer un repaso de los errores, por suerte no demasiado frecuentes, que puede cometer una mujer al vestirse de gitana

Olga Herrera

Sevilla es una pasarela de moda sobre el albero año tras año. Sentarse en la caseta y deleitarse la vista con flamencas que van y viene es algo que nos hace disfrutar horas y horas en el Real pero, de cuando en cuando, aparece ese “gazapo” que nos mata la vista y que denota, la gran mayoría de las veces, que, a la que luce palmito, se le escapan algunos conceptos básicos a tener en cuenta para vestirse de flamenca como se debe. Por eso mismo detengámonos unas líneas en aquello que debemos evitar a toda costa…

 1. La mujer de flamenca se pone tacones. Sí o sí. Si terminas con un dolor de pies con el que pareces no llegar nunca al P4 para coger el coche, te aguantas. Una flamenca JAMÁS va plana pues eso va contra el mismo espíritu femenino de nuestro traje regional con lo que intenta buscar el modelo más cómodo posible ya sea con tacón más fino o más grueso (eso lo dejamos a tu elección). Más allá, aunque no seamos partidarios de las zapatillas de esparto, es un mal menor pero ten en cuenta que, si llueve y se moja, este tipo de calzado hay que tirarlo. Por último… olvida las sandalias de tiras. Por muy “glamourosas” que sean, dejadlas para los trajes de noche…

foto 1

2. Lo del mantoncillo en la cintura es rematadamente feo. No pega absolutamente con ningún vestido de flamenca. Todavía se ven algunas jóvenes, y no tanto, que lo llevan anudado a la cintura y da la sensación de que se lo ponen ahí cuándo ya no saben que hacer con él y para no perderlo. Lo dejamos para las “guiris” despistadas, no para el producto nacional. Mejor vas sin mantoncillo o usa broches preciosos para todos los gustos y bolsillos.

 foto 2

3. Maquillaje en su justa medida. No abogamos por ir maquillada como una puerta, si no es tu estilo y no te gusta, aunque la cara lavada no nos dice nada. Son demasiadas horas y al final puedes parecer una muerta. Si no se te da bien coger la brocha, ponte esos días en manos de alguien que te ayude pero maquíllate. Un traje de flamenca merece un arreglo. No vale colorete y salir pitando. Y cuidadito con los cortes del maquillaje en el cuello. ¡No a la piel bicolor!¡Una esponjita y a extenderlo en condiciones!

foto 3

 4. Las gafas de sol las dejas en el coche. Martirio sólo hay una y es cantante. Que sí, que el sol del Real a veces es molesto, pero ¿quién dijo que ir de flamenca era tan cómodo como ir a pasar el día al Alamillo? Tenemos que exportar moda de Sevilla. Ni más, ni menos.

foto 4

5. Manicura, sí, por favor. Nadie nos dice que tengamos que ponernos las uñas de gel, pero si no eres de ponerte color en las manos (que nos parece maravilloso para la feria), al menos sí cuidadas con un esmalte color natural.

foto 5

6. Ojo al peinado. Si te gastas un dinero importante en un vestido, no puedes cargártelo yendo peinada como si acabaras de salir de la ducha. El peinado de una flamenca es parte fundamental y puede llevarte a la gloria o estropear todo el trabajo que has hecho eligiendo traje y complementos. Muchas veces vemos mujeres que nos hacen volver la cabeza y no es precisamente por lucir un vestido espectacular, sino por llevar un arreglo perfecto.

foto 6.1

 7. Cada una se viste a su manera y estilo. La variedad se impone en el Real. Desde lo más canastero hasta lo más innovador del color flúor. Nada de falda negra de baile con maillot, mantoncillo y clavel. ¡No estamos en una academia de baile! Y el sombrero de ala ancha rojo es el colmo del desastre. Quién pasea así por la feria, firmaríamos que no es de Sevilla ni provincia.

foto 7

 8. Los híbridos, para los coches. O te vistes de flamenca o no te vistes pero ir con un traje normal, o incluso pantalones, y colocarte el mantoncillo y la flor es de un mal gusto tremendo. Aquí no valen los términos medios…

 9. El recordatorio. Si luego vas a enseñar tus fotos vestidas de flamenca, ojo a las poses mano en cintura, pataje destartalado y cara de “Mata Hari”. La elegancia en la mujer de flamenca, como en cualquier estilismo, es innata y es cuestión de actitud. Apelamos a la naturalidad pues ésta siempre es apuesta segura y, a partir de aquí, la decisión está en tu mano… ¡A disfrutar de la feria!

(Visited 1.433 times, 1 visits today)

9 Comentarios

  1. Fran
  2. Marta
  3. olga

Déjanos tu opinión