Nieves Herrero “En los ojos siempre está la verdad”

La periodista presentó ayer en Sevilla su nueva novela, “Lo que escondían sus ojos”, basada en la pasión real entre la marquesa de Llanzol, Sonsoles de Icaza, y el que fuera Ministro de Asuntos Exteriores durante el franquismo, Ramón Serrano Súñer

Ricardo  Castillejo

Cinco libros y, por fin, se enfrenta a su primera novela histórica: “Lo que escondían sus ojos”. Una publicación de casi setecientas páginas que, en solo dos semanas, ha superado los cincuenta mil volúmenes vendidos –algo que a su autora hace sentir muy orgullosa- y que va camino de ser, como es su ilusión, el “best-seller” de la temporada. Nieves Herrero –que, en televisión, ha vuelto al formato del magazine los domingos por la tarde en el canal 13tv-, ha dado en la clave contando la historia de una mujer, Sonsoles de Icaza, con la que mantiene sentimientos encontrados. Egoísta y caprichosa, la marquesa de Llanzol es el hilo conductor de una apasionada historia en la que, un amor de fuego, marcó la vida de sus protagonistas.

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-¿Por qué “Lo que escondían sus ojos” como título para esta novela?

-Porque queríamos fijarnos en algo de Sonsoles de Icaza y creímos que los ojos eran idóneos porque reflejaban el secreto de su vida. A mí la vista, al llevar gafas y tener miedo a perderla, me ha marcado desde pequeña. En el ojo siempre está la verdad. Puedes engañar con la palabra o los gestos pero ésa es la parte de nuestro cuerpo que menos miente. Fíjate cuando dicen los fotógrafos eso de “sonríe con los ojos” lo difícil que es… Aunque proclames que eres feliz, si los ojos no lo transmiten, no será cierto. Son como una radiografía de las personas. Por eso alguien con gafas oscuras me pone nerviosa.

-¿Usted también tiene algo que ocultar tras ellos?

-Claro. Como todos. Todo el mundo tiene algo que tapar, algo que no quiere que salga a la luz. Soy bastante abierta pero hay cosas que me guardo para mí. En mi familia, sin ir más lejos, hay para una novela…

-¿Con qué ojos mira a la profesión periodística y a la televisión?

-Con los de la preocupación. Yo soy un poco pulpo y soy igual de feliz en la radio, televisión o escribiendo pero el nuestro es el sector, junto a la construcción, más castigado. Cuando me llama algún compañero y me dice eso de “me he quedado en paro” lo vivo como una tragedia. Hay que renovarse continuamente, estudiar, reinventarse cada poco y, aún así, nadie te garantiza nada. En cuanto a la televisión, tengo la suerte de tener un huequito por donde asomarme pero echo de menos la televisión sin competidores. No todo puede estar al servicio de la audiencia. Sea como sea, soy positiva y sigo poniendo en marcha proyectos. ¡Hasta montaje de exposiciones! Todo lo que sea empezar, me ilusiona.

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-¿Y hacia el amor? ¿Qué mirada tiene?

-La de la ilusión. Es una parcela que tengo cubierta y yo, con pareja (Guillermo), hijas (Blanca y Ana) y familia, sanos, lo aguanto todo. La clave es estar bien tú misma. No soy ambiciosa, todo me suele parecer bien y tampoco le pido mucho a la vida con lo que, lo que venga, bienvenido es. Creo que la felicidad es como una actitud.

-Hay quien, hablando de amor y de miradas, prefiere silenciar lo que siente…

-Pues sí pero, para mí, vivir esos sentimientos de forma oculta, es terrible. Me parece de una desdicha total. Por eso el amor de Sonsoles no lo querría. ¿Vivir con una persona pensando en otra? Es un ejercicio terrible y agotador y no suele acabar bien. Me gusta fijarme en argumentos poderosos a nivel personal aunque luego se pierda o se gane.

-¿No ha vivido ninguna pasión de esas de arrebato?

-(Risas) Soy apasionada y en el amor no se puede ser tibio. Tienes que luchar. Quien vive una relación así puede considerarse muy afortunado, aunque luego termine. No todos pueden presumir de eso.

-¿Qué le parece su protagonista? ¿Le cae bien?

-Bueno, era una mujer de rompe y rasga, con mucha personalidad y muy egoísta. Primero era ella, luego ella y, a mucha distancia, lo último, los demás. Se enamoraba y cogía lo que le apetecía. A mí me gustan las madres que quieren a sus hijos y, en honor a la verdad, no es el caso. Sus hijos eran secundarios. Eso no significa que no acabes enganchada al personaje y que, a través suya, des rienda suelta a escenas como algunas de las que aparecen en mi texto.

-¿Y de un tema tan de moda como los políticos? ¿Cuál es su opinión?

-Que los hay buenos y que pueden dormir muy tranquilos de hacer lo que pueden por mejorar las condiciones de los ciudadanos. Hay yunques y martillos aunque eso no significa que no estemos hartos de chorizos y robos. Debemos tomar el ejemplo de otros países y exigir responsabilidades e información.

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One Response

  1. Enri

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