Myriam Yébenes “No tomar el sol nunca también es una obsesión”

La hija de Maribel Yébenes, una de las expertas en belleza más conocidas de España, se lanza al mercado editorial con su primer libro, “Cómo gustarte y gustar”

por Ricardo Castillejo

Myriam YebenesHa heredado de su madre la pasión por el trabajo y la discreción a la hora de referirse a sus clientas más populares. Y es que por las instalaciones del Instituto de belleza de Maribel Yébenes han pasado “celebrities” tan destacadas como Isabel Preysler, Naty Abascal o la que, según la famosa esteticista, tiene, por delicada, la piel más difícil de todas: Nicole Kidman. Fruto de haber compartido esa experiencia durante dos décadas, Myriam Yébenes ha decidido plasmar su sabiduría en un libro titulado “Cómo gustarte y gustar” donde expone muchos conocimientos que, tanto para mujeres como para hombres, nos ayudaran a tener un mejor físico y, en consecuencia, a estar mejor con nosotros mismos.
-¿Qué tiene su texto diferente a otros que existen en el mercado dedicados a lo mismo?
-Bueno, cuando la editorial me propuso hacerlo me gustó porque coincide con los cuarenta años del Instituto y los veinte míos aquí, escuchando a clientes, viendo diferentes tipos de cutis… Hablo de cosmética pero no de marcas, sino de ingredientes, para saber cuáles te vienen mejor y cuáles no, aclaro las claves para identificar un buen centro en tu ciudad, los efectos secundarios de las cosas, qué se consigue con cada técnica, expongo estilos de vida… Todos sabemos qué hay que hacer pero no cómo contrarrestar. También llevo rectas antioxidantes, depurativas, mascarillas, trucos caseros…
-¿La belleza nace con nosotros o se hace?
-Los genes existen pero mucha gente con unos buenos no se cuida desde joven. Otra que lleva desde los catorce o los quince mimándose llega a la madurez con mejor cutis. Se puede tener una piel bonita sin una buena genética. Luego está la actitud, que es esencial. Cuando te sientes seguro tienes más confianza y la actitud es distinta. La perfección no existe y, si lo hiciera, sería muy aburrida.
-¿Ha notado en este sector el aumento del interés en él de los hombres?
-Claro. Muchísimo. Cuando empecé a escribir no podía diferencia entre tratamientos para ellas y para ellos porque era repetir. Antes al hombre le daba vergüenza pero hoy, el cuarenta por ciento de los clientes, son chicos.
-¿Tiene un tratamiento “estrella”?
-No. Depende de lo que quieras tú. Los hay para las cicatrices, para la flacidez, para el acné, para la retención de líquidos…

Portada Cómo gustarte y gustar --¿Los famosos son un tipo de cliente distinto?
-No. Son iguales al resto. Con nosotros se ponen en nuestras manos pero no existen diferencias. Es más, en nuestra salita esperan todos juntos. Luego, a nivel personal, puedes llevarte mejor con unos o con otros. Lo nuestro es dar servicio y que se vean mejor.
-Isabel Preysler es asidua, ¿no?
-Ella lo ha dicho… El otro día la sacaron en el “¡Hola!” en una foto visitando nuestras instalaciones… Si parte de ellos, fenomenal. En enero, por ejemplo, vino Valentino y salió en prensa pero nosotros no comentamos jamás de nadie.
-¿Hay casos imposibles?
-No. Siempre hay algo por mejorar. Lo que sí hay que saber hasta dónde se puede llegar y tener un buen diagnóstico.
-¿Cuál es el límite?
-Nuestra filosofía de toda la vida es que puedes cuidarte pero no cambiar los rasgos de la cara. Si no te reconoces en el espejo, malo. Cada vez se demanda más la naturalidad, que no se note el bótox, el relleno, que no sea alguien distinto… Estoy a favor de las cirugías pero sin querer modificar todo. Cuando quieres ser otra persona tienes un problema en la cabeza. También los profesionales deben asesorarte y ser un escultor de tu belleza.
-¿No es un campo demasiado superficial?
-La belleza no es superficial. Es para sentirse mejor pero sin obsesionarse. Hay más, por supuesto. Está la familia, los amigos, un libro… No puedes estar las 24 horas pendiente de tu físico pero estar bien con uno mismo no es ser superficial.
-Estamos en verano, ¿el sol sigue siendo el gran enemigo de la piel?
-Uno de los más grandes. Y una mala alimentación, el estrés, dormir mal, el estreñimiento… A mí me gusta estar morena pero poco a poco y contrarrestando en casa con mascarillas. No tomar el sol nunca es también una obsesión. Es bueno porque aporta vitamina D.

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