Mimi XXL: “No te autodestruyas nunca porque no sabes qué te depara el siguiente capítulo de tu vida”


Interesada desde pequeña en la literatura, Miren Jaurne, Mimi XXL para las redes sociales, demuestra en su libro, “La venus que rompió el espejo”, que más allá del físico que se tenga, hay que quererse, superando miedos y complejos

Por Ricardo Castillejo

“Gorda es solo un mote” es el primer capítulo de su libro y, de alguna forma, una filosofía de vida, la del movimiento “body positive”, que pasa por no avergonzarse de uno mismo y por saber darle a la opinión de los demás un valor bastante relativo. Así es Mimi XXL, una mujer de 36 años que ha pretendido con “La venus que rompió el espejo” dar más visibilidad, y más normalidad aún, a las personas con kilos de más dentro de una sociedad obsesionada con la delgadez y la apariencia física.

-Le has dado la vuelta a algo no bien visto, socialmente, y lo has puesto a tu favor…

-Exacto. Los gordos nos hemos llevado el lado estrecho del embudo y a eso parece habérsele dado la vuelta.

En la veintena tuve ansiedad social y lo pasé muy mal. Me bajaba de los transportes públicos llorando y con la mera idea de salir a la calle me daban ataques de pánico”

-Y eso, ¿de qué forma se hace? Quedan muchos lastres del pasado…

-Entendiendo que, seas como seas, tienes el derecho y el deber de quererte y ser feliz. Al fin de cuentas eres una persona, peses lo que peses. Yo siempre he tenido sobrepeso y he tenido medidas más grandes. A día de hoy tengo que volver a poner todo en orden porque el “body positive” no son gordas que tienen derecho a ser gordas, sino la reivindicación de ser tú misma. Con las muy delgadas o bajitas también se meten.

-¿El gordo nace o se hace?

-Ambas. Yo nací con cuatro kilos y medio. ¡Fíjate la pobre de mi madre! Pero también se hace con vida sedentaria, como es mi caso. De todos modos, por salud sí me planteo bajar algo.

-¿Cómo es tu relación contigo, en la actualidad, al mirarte en el espejo?

-Hoy día, buena. Ha habido años en los que ni me miraba. Evitaba hasta escaparates, ascensores con espejo… Me daba la vuelta.

-Es que todo invita a estar delgados y perfectos…

-En especial en los 90, con Claudia Schiffer y todas esas. Luego, en los 2000, Paris Hilton fue lo más en delgadez y, si no entrabas en esos cánones, te quedabas fuera. En los 40 o 50 sí que había mujeres con curvas, como Marilyn, “sexy simbol” del momento pero que tenía una 44.

-¿Cuál es tu objetivo con tu libro?

-Decirle a quien esté pasándolo mal por estas cuestiones -y se encuentre a punto de tirar la toalla-, que no lo haga, que no se quite de en medio. Aunque estés pasando por bullying, autolesiones, desórdenes alimenticios, drogas… No te autodestruyas nunca porque no sabes qué te depara el siguiente capítulo de tu vida. Y el mejor ejemplo, el mío.   

-¿Recuerdas tu momento más bajo?

-Claro. La veintena. Tuve ansiedad social y lo pasé muy mal. Me bajaba de los transportes públicos llorando y con la mera idea de salir a la calle me daban ataques de pánico. Para salir de ahí depuré amistades y familia, cambiar de ambiente y empezar a enumerar cosas buenas que tenía. Lo malo ya lo conocía de antes.

-¿Reaccionas bien ante un chiste de gordos?

-Depende. Yo tengo un humor negro y lo entiendo. Un comentario negativo es diferente. Será que esa persona es perfecta…

-Para esa fortaleza tuya, ¿tuviste ayuda psicológica?

-A día de hoy todavía no he puesto un pie en un psicólogo. Me da miedo por si me deja atada al diván (risas). Ojalá lo hubiera hecho a los veinte años…

-¿Los gordos, entre gordos, se entienden mejor?

-Sí, por supuesto. Cuento etapas en el libro que algunos amigos no entienden mientas que, otros que han venido después en mis mismas circunstancias, comprenden perfectamente. Incluso pequeños gestos o miradas. 

-Tengo entendido que las chicas gorditas ligan mucho, y con chicos muy guapos…

-¿Sí? Pues dime dónde… (risas). Si tienes el teléfono de alguien… Creo que va por ciudades. Yo soy de Móstoles y allí ser gordo era lo peor mientras que en Bilbao nadie te mira el físico. 

-¿Qué tipo de hombre te gusta a ti?

-Los tíos grandes, aunque también he estado con otros más pequeños. Y que conste que me cuesta decir esto, pero bueno, como mínimo que sean más altos que yo… De todos modos, para tener algo más debe existir una amistad previa. Solo por el físico, no me llega. 

-Supongo que, el contacto con tus seguidores en redes será estrecho…

-Sí, la gente empatiza mucho. Somos una panda de traumas (risas). El mero hecho de ponerte un biquini o un pantalón estrecho hace que, las que están más delgadas que yo, se replanteen muchas cosas. 

-¿No te gustaría verte delgada?

-Tengo una relación muy insana con la comida. Ése es mi problema base, que no sé gestionar la alimentación. Una operación eso no lo iba a arreglar porque, con un balón gástrico, a los nueve meses iba a estar igual. Dentro del “body positive” está mal visto que los gordos quieran dejar de serlo. Sea como sea, mi ideal de cuerpo, para mí, no es estar muy delgada.

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