Miguel Caiceo “Llegué a dormir en la calle junto a los mendigos”

El actor sevillano ha presentado en el Teatro Lope de Vega su autobiografía titulada “Historia de un sueño” junto a la de otros cinco grandes intérpretes andaluces y dentro de una iniciativa que comenzó en 2007 con el objetivo de preservar la memoria escénica española.

Josan Múñoz

Miguel Caiceo presentó su biografía en la Sede de AISGE, en Sevilla. FOTO: Belén Vargas

Miguel Caiceo presentó su biografía en la Sede de AISGE, en Sevilla. FOTO: Belén Vargas

En “Historia de un sueño”, Miguel Caiceo relata como ha sido la vida de un niño que, teniendo claro su objetivo en la vida, marchó a Madrid a pasar “calamidades” abriéndose hueco poco a poco hasta alcanzar la máxima popularidad gracias a su televisiva Doña Paca.

– ¿Cuándo supo que lo suyo era ser actor?

-Una vecina me llevó al Teatro San Fernando siendo aún un niño, y acabé emocionado. Desde entonces soñé con dedicarme a la interpretación y luché hasta que lo conseguí. Eso si, pensaba que seria de una manera y fue de otra bien distinta… me ha costado Dios y ayuda.

 -¿Tan mal lo pasó?

-Con 20 años me fui a Madrid con una maletita, solo, a buscarme la vida por los teatros sin conocer absolutamente a nadie. Llegué a dormir en la calle, junto a los mendigos, porque no tenía otro sitio. También he pasado hambre. A veces eran dos porras de churro lo único que me llevaba a la boca durante todo el día. Trabajé de todo lo que se te pueda ocurrir antes de que confiaran en mí y me dieran la oportunidad.

FOTO: Raúl Vaquero

FOTO: Raúl Vaquero

 -¿Es un hombre nostálgico?

– No miro atrás ni para coger impulso. El último capítulo de mi libro habla de mi actualidad, con 63 años pero con la misma fuerza que si tuviera 25, y con la sabiduría que te da haberlo pasado mal. Dormir en la calle fue tremendo pero también maravilloso. Hay que  tocar el fango para luego saber lo que valen las cosas y apreciarlas.

-Guardará también recuerdos buenos…

-Hay momentos grandiosos, como cuando triunfé siendo Doña Paca, algo que dos décadas después la gente sigue recordando. Fue en el “Vip Noche” cuando Emilio Aragón me pidió que improvisara y, sin pretenderlo, cree un personaje clásico en el humor español. El vestuario lo encontré por casualidad en sastrería y el texto lo llevaba “con alfileres”, con lo que se me olvidó. Para salir del paso se me ocurrió decir “Yo no tengo ganas de na’ más que de morirme”, y el público se moría de la risa. Esa frase me la siguen gritando a diario en cualquier lugar.

FOTO: RAÚL VAQUERO

FOTO: RAÚL VAQUERO

-¿Ha tenido alguna vez ganas de morirse?

-Nunca. Quiero vivir y disfrutar del arte, el eje de mi vida. Ahora es la pintura la que me está sacando adelante. Ya he hecho 10 exposiciones y son muchos los que tienen cuadros míos, entre ellos la Duquesa de Alba, Juan y Medio, Concha Velasco o Alejandro Sanz, que me ha dicho que tiene puesto en su dormitorio un cuadro que le regalé pintado por mí. Creo que estoy influenciado en el sentido del color por Picasso, mi gran pasión. Además soy un gran coleccionista.

-¿Cómo es la vida de un actor hoy día?

-Mucho más dura que hace unos años, con una ley del IVA que sólo ha conseguido que haya un 80% de paro en la profesión. De una entrada de 20 euros hay que quitar más de una quinta parte de impuestos, los derechos de autor, lo que se lleva el teatro, los técnicos… ¿qué queda para los actores? Son personas normales, casados, con hijos e hipotecas que están viviendo un auténtico drama.

 -Ha conocido a los más grandes de este país. ¿Con quién se queda?

-Lola Flores es el gran genio del siglo XX. Tuve con ella una gran amistad que empezó con un enfado porque la imité cuando ocurrió su problema de Hacienda, y ella no quería que hablara de eso porque decía que habían estado a punto de ahogarla. También fui muy amigo de Rocio Jurado y los chipioneros me han querido mucho. Precisamente hoy me confirmaban que me han concedido una calle allí junto a José Mercé y a Pedro Carrasco.

-El suyo es un oficio de altibajos…

-He tenido que salir del teatro acompañado por la policía porque todo el mundo quería tocarme y al poco tiempo estar dos años en casa sin que me llamara nadie. He sido feliz y muy desgraciado porque nos preparan para el éxito, nunca para el fracaso. Mañana lo mismo te dan un premio Ondas que te olvidan para siempre.

¿Por qué hay tanta competencia insana entre artistas?

-Entre los grandes no porque no tienen temores, pero los mediocres están llenos de inseguridades y complejos que intentan tapar quedando por encima de los demás o con requisitos tontos. Primeras figuras como Celia Cruz o Fernando Fernán Gómez fueron muy generosos conmigo siendo ellos quienes eran.

FOTO: RAUL VAQUERO

FOTO: RAUL VAQUERO

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