Miguel Ángel Moreno: “Un tío muy tatuado llama la atención porque da mucho rollo”

Con el reportaje “La era de la segunda piel” -al que pertenece esta entrevista-, la revista “Sevilla Magazine” demostró el mes pasado que los tatuajes, día a día, ganan un mayor protagonismo entre una población donde cada vez logran mayor terreno

 

por Ricardo Castillejo

 

Bailarín e instructor de Zumba, Miguel Ángel Moreno puede presumir no solo de tener un físico casi perfecto sino, sobre todo, de haberlo utilizado como un maravilloso lienzo donde dibujar parte de su vida. A sus 34 años, este torrente de energía y “buen rollo” es una de esas personas que, en cualquier espacio, brillan con luz propia. Por si fuera poco, su “look” no es precisamente nada convencional. Ni su pelo, ni un escultural cuerpo donde los tatuajes, poco a poco, han ido ganando terreno desde que, con 17 años, se hizo el primero.

-¿Cómo fue aquella primera experiencia con el mundo del tatuaje?

-Lo pasé regular porque en mi casa no los aceptaban. Fue un dragón chino que me hice en el último abdominal y tras el que paré hasta los 29. A partir de ahí vino el segundo y ya no lo he dejado… Empecé los brazos, los hombros, el pecho, la espalda…

-¿Ya lo ven mejor los tuyos?

-Sí, sí. Lo tienen asumido y forma parte de mi imagen.

-¿Tienes una estrategia?

-Son momentos. Al principio me atraían pero, a la vez, no me atrevía. Pensaba que me iban a doler, que no me verían bien… Hasta que llega tu momento. Cada vez estoy más enganchado porque me parece estético y el reflejo de una identidad propia.

-¿Por ejemplo?

-Frases que me encantan, como “La vida nos ofrece a todos escoger entre dos sendas”, de una canción, o “Como locos damos vueltas en la rueda de la vida, sin siquiera darnos cuenta que es uno mismo quien la gira”. O animales, paisajes…

-¿Querrás completar todo el cuerpo?

-Seguramente. Menos manos y cuello porque hoy soy bailarín pero el día de mañana, no sé. Desconozco si el tabú que hay sobre esas zonas se quitará pero, por ahora, mis intenciones son ésas.

-¿Cuáles son las reacciones que encuentras?

-Depende del ámbito donde te muevas. En la noche o en el mundo del espectáculo está bien visto aunque, más allá, con personas mayores o en entornos más cerrados, lo mismo existe esa idea de que el tatuaje hace a las personas.

-¿Qué te parece cuando te miras al espejo?

-Para mí que tus tatuajes deben tener un sentido (y no hacerse por hacerse). Todos los míos tienen significado para mí y forman parte de vivencias que he tenido y eso hace que me encuentre muy a gusto conmigo mismo.

-¿Has hecho un cálculo de cuánto dinero habrás invertido en decorar tu cuerpo?

-Es que tengo la suerte de tener un amigo que es tatuador y me cuestan la mitad de la mitad (o me los regalan).

-¿Y a las chicas? ¿Les gustan?

-Al 85 por ciento, sí. Están de moda y un tío muy tatuado llama la atención porque da mucho rollo. No son de “chicos malos”. Depende del sitio donde estén y lo que sean.

-¿Te ha pasado algo raro alguna vez en relación a tus tatuajes?

-Pues una alumna de mis clases me dijo que yo le parecía un mural y que no le agradaba que me hiciera tantas cosas. También, como sevillano que soy -y amante de la Semana Santa-, estuve un tiempo como costalero de una hermandad, el Cachorro, donde la mayoría de ese ambiente es más chapado a la antigua y lo encuentran diferente y te hacen caras. El mismo capataz no lo aceptaba y tomó represalias al respecto.

-Y cuando seas mayor, ¿qué?

-El cuerpo es para disfrutarlo cuando sea posible y con 60 años no sueles enseñar tu físico con facilidad. Ahora sí puedo. Si algún día me sale la barriga y se me cae la piel, que espero que no, ya lo habré gozado.

 

 

Dirección: Ricardo Castillejo
Reportaje gráfico: Nacho Álvarez
Maquillaje y peluquería: Constantino Sánchez
Producción: Iván Alcázar
Agradecimientos especiales: Tolentino Hats/ Estudio Juanjo Moreno

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