Michael Jackson: la “estrella” que nunca se apaga


Hace justo hoy diez años, Michael Jackson aparecía muerto en una habitación de la que acaban de publicarse unas imágenes que reflejan el caótico mundo del recordado artista

Por Pepe Zarza

Hoy se cumplen diez años desde que, sobre la medianoche (hora española), una web especializada en información de famosos, anunciara la muerte de Michael Jackson a los 50 años tras sufrir un paro cardíaco, suceso que se recibió con incredulidad y que todavía hoy tiene estremecido a todo el mundo de la música. El motivo fue una sobredosis de anestésicos y el lugar su mansión alquilada cerca de Bel Air. Todas las alarmas saltaron cuando su médico personal, Conrad Murray, reconoció que, tras inyectar los sedantes al artista aquella mañana, abandonó la habitación donde se encontraba para atender unas llamadas. A su regreso, se encontró a Jackson inerte y sin pulso sobre la cama. El doctor fue sentenciado a cuatro años de cárcel en 2011 por homicidio involuntario tras un largo juicio. Un final prematuro para una “estrella del pop” que aún tenía, como mínimo, un adiós, digno y de altura, que ofrecer a su público. De hecho, apenas tres meses antes se había anunciado su regreso a los escenarios para julio con un evento de despedida compuesto por 10 conciertos en el O2 Arena de cuyo premonitorio nombre era ‘This is It’ (Esto es todo). 

Michael habría querido acercarse a sus fans una vez más y mirar atrás para contemplar su brillante carrera, forjada ante la mirada implacable de su padre, Joe, a quien llegó a acusar de abusos físicos y emocionales. Una turbia relación que fue el origen de su gran devoción por los niños, algo que fue visto como puro amor por sus fans y una principal fuente de críticas para sus detractores. De hecho, el reciente documental ‘Leaving Neverland’, estrenado en el festival de Sundance, narra los supuestos abusos sexuales de Jackson a dos menores de edad. Siempre noticia, lo último ha sido la publicación de unas fotografías en las que puede verse la habitación en la que falleció, con una muñeca “de aspecto siniestro” y “caótica y llena de drogas”, tal y como se desprende de “Killing Michael Jackson”.

Sea como fuese, sus tres hijos, Prince Michael, Paris y Blanket, crecen sabiendo que tienen a su padre cerca, pues su música se ha convertido en todo un legado que aún emociona a millones de personas.

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