Mario Vaquerizo: “De adolescente me llamaban “maricón”, pero nunca he sido de regodearme en el drama”


El siempre polémico Mario Vaquerizo lanza su libro “Cuentos para niños rockeros”, con el que busca despertar el interés de los más pequeños por la música, tal y como nos desvela en una entrevista exclusiva a “Sevilla Magazine” de la que hoy desvelamos la primera parte

Por Ricardo Castillejo

Este 2019 su matrimonio con Alaska cumplirá 20 años y acaba de saberse que se encuentra inmerso en la grabación de una serie junto a Norma Duval, pero también es noticia por otro motivo. Vaquerizo ha publicado su primer libro para un público infantil recogiendo en él grandes cantantes que han reflejado la auténtica esencia del “rock”, desde los Ramones hasta Lola Flores. Un espíritu de cambio que le ayudó a ser él mismo a pesar de haber tenido que convivir con quienes le han juzgado por ser diferente o tratarse en femenino. Y es que Mario está “loca”, lo sabe… y le encanta.

-¿Cuánto tienes tú de niño?

-Mucho. Soy un niño viejo. De pequeño no me gustaba lo que habitualmente les gusta a los niños, y ahí radica el origen de este libro. Con cuatro años y medio mi tía me llevó a ver «Grease» y yo, en lugar de futbolista, quería ser John Travolta. Esto es lo que ha hecho que, a día de hoy, sea como soy. Sin ser consciente, nunca me sometí a los cánones que la sociedad determina que debe seguir un niño de barrio. Tuve la suerte de tener un ambiente familiar que me ayudaba y, por otro lado, el «Súper Pop» y el programa de música «Aplauso». 

Me preguntan mucho si sufrí bullying y la verdad es que no como tal, pero el acoso y el insulto siempre han estado ahí. De hecho, se me sigue cuestionando por cómo soy, por hablar en femenino…”

-En el texto hay rockeros pero también referentes de otros géneros…

-Para mí el rock no es ponerte una chupa de cuero y cantar canciones de los Ramones o los Cramps. Un auténtico rockero es el que hace con su vida lo que quiere, persigue un sueño y lo acaba consiguiendo… Esa es la verdadera filosofía, más allá de un acorde o un arreglo musical. Por eso, aquí salen los Ramones, Lou Reed o New York Dolls que, a priori, son rockeras de «pro», pero también Lola Flores, Mozart y Raffaella Carrá. En mi juventud, esa ruptura y ese cambio que trajo el género también me lo inspiraron otros como ellos.

-Por lo que dices, el rock y el flamenco no están tan lejos…

-Claro que no. Camarón era un auténtico rockero, Lola Flores, Bambino… Saben pisar un escenario, son dueños de su vida y han hecho siempre lo que han querido. 

Lo que me ha dejado callado ha sido la barrera idiomática. Es lo que peor llevo, pero por una cuestión de haber sido vago de adolescente. Me siento gilipollas porque sé que no estoy transmitiendo lo que quiero, me encierro en mí mismo y no me muestro tal y como soy”

-¿Has logrado esa misma libertad?

-Sí. Y te lo aseguro así, de manera muy contundente. A lo mejor es por mi forma de ser, pero siempre he estado muy seguro de quién he sido, de dónde vengo y a dónde voy. Es verdad que en algunos momentos estás más susceptible porque tienes más inseguridades… Ahora me preguntan mucho si sufrí bullying y la verdad es que no como tal, pero el acoso y el insulto siempre han estado ahí. De hecho, se me sigue cuestionando por cómo soy, por hablar en femenino… Pero claro, cuando tienes 44 años te importa menos. Incluso, cuando eres pequeño, también haces lo que quieres. No me sentí marginado porque, en lugar de ir al cine por las tardes, me quedara viendo «Aplauso». Sin embargo, la adolescencia es un período que no es bueno para nadie porque te estás descubriendo, físicamente te encuentras un poco más acomplejado… Y ahí es donde lo he pasado un poco mal. Me llamaban «maricón» y eso, pero nunca he sido de regodearme en el drama. 

-Tienes una personalidad arrolladora… ¿Eres consciente de ello?

-Pero todos mis amigos también la tienen, como Nacho Canut, Alaska, Fabio McNamara, la tenían David Delfín, Bimba Bosé… No me siento diferente ni especial, lo que sí tengo es que no engaño a nadie. Esa personalidad la traduciría en seguridad y en autoafirmación. Cuando hace 15 años decido formar «Nancys Rubias», mi madre se echó las manos a la cabeza y me aconsejó: «Niño, con lo bien que te va ahora, cómo te vas a poner tacones y a pintar los ojos. La gente se va a reír de ti…»… A eso le respondí: «Mamá, yo lo voy a hacer». También a los padres hay que educarlos, igual que ellos nos han educado a nosotros. 

-¿Y ante quién o ante qué has notado tú que toda ese carácter se te viene abajo o te han dejado callado?

-Lo que me ha dejado callado ha sido la barrera idiomática. Es lo que peor llevo, pero por una cuestión de haber sido vago de adolescente. Cuando me tengo que ir con Fangoria a Londres o viajo al extranjero, dejo de ser yo y esa personalidad arrolladora desaparece por la inseguridad. Me siento gilipollas porque sé que no estoy transmitiendo lo que quiero, me encierro en mí mismo y no me muestro tal y como soy. Me arrepiento mucho, por eso siempre animo a todo el mundo a que estudie y lea. 

-Hablas mucho del tema de la edad, ¿eres, en la actualidad, más consciente de los años?

-Soy consciente de todo. Cuando tenía 15 años lo era y, ahora que tengo 45, también lo soy. Me siento una persona muy vital, pero no olvido que estoy a punto de cumplir medio siglo. No estoy en contra de la edad. Es más, ojalá pudiera vivir 150 años porque, cuanto más viejo seas, más vas a descubrir. Yo estoy en el proceso de la madurez. Cuando tenga 80 años ya seré viejo y estaré en el momento de la vejez. Aun así, puedes aprender un montón y en eso siempre miro a mi suegra, que es una mujer vieja -tiene 90 años-, pero con una capacidad increíble de querer seguir haciendo cosas. Imagínate que ha descubierto lo que es comprar por subastas en internet… 

-El otro día contabas algunas operaciones que te habías hecho, pero sin embargo no te tiñes las canas…

-Me parecía un coñazo tener que ir todos los meses a teñirme y, lo que empezó siendo algo de vaguería, luego me di cuenta de que me agradaba. Ahora soy “chico Pantene”, fíjate (risas). A mi chica le gusta más así también y tengo de referente a mi padre. A todos nos gusta gustar, pero lo más importante es que te gustes a ti mismo.

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