Mariano Peña “A veces hay que ser muy valiente para aceptarse”

Tras conquistar los hogares españoles siendo el controvertido “Mauricio Colmenero” en la serie “Aida”, el actor se enfunda en plumas y llamativas pelucas para dar vida a Bernadette, la “glamourosa” transexual que protagoniza el musical “Priscilla, Reina del Desierto” que se representa en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid.

 

Josan Muñoz

priscilla_protas1BiCon 23 cambios escenográficos, 40 artistas, 500 trajes y 200 pelucas ha llegado a Madrid Priscilla, Reina del Desierto, el musical protagonizado por el onubense afincado en Sevilla Mariano Peña, quien se enfrenta al desafío de dar vida a un transexual discreto y señorial en el rol de «madre» de un grupo que recorre Australia a bordo de un desvencijado autobús. Una apasionante aventura para el intérprete que durante nueve años diera vida al “carca” Mauricio Colmenero en la serie Aida.

-¿Cómo le llega este nuevo papel?

-Como surgen las cosas inesperadas. Con una llamada telefónica y su posterior descolgamiento de mandíbula inferior (risas). Siempre digo que me metí en esta profesión para disfrutar de vidas que no eran las mías, ya fuera un rey o un mendigo. Hacer un personaje de esta envergadura dentro de un gran musical me parecía una idea demasiado golosa y apetitosa, un gran reto en mi carrera. Sin saber que esto llegaría algún día, siempre he pensado que me gustaría hacer un musical divertido y fresco.

-¿Le han dicho que, vestido de mujer, se parece a Meryl Streep?

-Sí (risas), pero no ha sido buscado. Será porque ella también tiene una nariz prominente. Es muy divertido verte inmerso en una auténtica locura de pelucones, taconazos y mallas, circulando a una velocidad que asusta. Es una explosión de colores y una gran fiesta.

-¿Cree que estamos preparados para un montaje con transexuales como protagonistas?

-Los drags han sido los reyes del espectáculo durante mucho tiempo, también para un público hetero. Igual de normal se deben ver por la calle y no encontrar diferencias en transexuales, homosexuales o bisexuales. A los reacios debo decirles que no tengan miedo porque no es un simple show de “trans”, sino mucho más. Tres amigos con una ilusión que van a por ella en un autobús. Su mundo es un canto a la vida, a la amistad y a la libertad sexual.

-No todo es purpurina en la vida de estas personas, ¿verdad?

-Detrás de esas caretas hay personas que son un mundo y yo, mundo y medio (risas). Todos encontramos escollos por el camino y lo importante es ser fiel a lo que se siente y aceptarse, para lo que a veces hay que ser muy valiente. La vida de ellas ha estado muy salpicada con estereotipos de trasnochadas y también se les relaciona con prostitución y todo lo demás, pero la verdad es que da gusto ver a una “trans” caminando por la calle como la señora que es y lejos de un cabaret.

-Bernadette y Mauricio Colmenero son demasiado opuestos… ¿Se parecen en algo?

-Los dos tienen mi edad (risas). Creo que en la ternura. Aunque mi personaje en “Aída” era racista, homófobo y muchas cosas más, se ganó el cariño de un público que veía a una persona sola que buscaba el calor de chicas en las casas de lucecitas. La que ahora encarno es dulce, solo que se agria según pasan los años y también necesitaba el contacto con los demás, algo que satisface a través de un chico joven.

mariano-pec3b_-¿Le han regañado por la calle por los ‘disparates’ que decía Mauricio?

-He reñido yo a los guionistas. Al principio me asusté. Soy un tío al que educaron bastante bien, muy respetuoso, con mucho sentido del ridículo y al que le gusta cuidar la parcela de los demás, y me encuentro con un señor que va por el mundo como un “elefante en una cacharrería”. Me quedaba atónito cuando leía las barbaridades que tenía que decir. Ellos me insistían en que, con mi forma de expresarlo, no caerían tan mal.

-¿Se ha encontrado algún Mauricio Colmenero?

-Muchos. Él está algo subido de tono pero hay gente que te para y te comenta “en la tele eras más guapo”, y se quedan tan anchos, o “con bigote estas mejor”… Señora, ¿yo le he preguntado? (risas).

-Ha añadido vocabulario nuevo a los españoles…

-Sí (risas). Antes decían a todo “¡qué fuerte!”. Algo desagradable, “¡qué fuerte!”, una buena noticia, “¡qué fuerte!”. Pues igual ocurre con el “tirí tirí tirí” Es el vocablo comodín para expresar algo que te da mucha alegría, bien aprobar un examen o que te toque algo en un sorteo. Surgió de forma inconsciente, en un subidón de energía en un ensayo y les hizo tanta gracia que ya lo ponían hasta en los guiones.

-¿En qué momento de su trayectoria ha pensado que ya estaba en la cima?

-Nunca he dicho hasta aquí es donde quería llegar. No te hablo ni del noveno año de la serie, ya en el segundo dije me siento querido, reconocido y vivo de mi ilusión de interpretar. Los premios han sido bienvenidos y todo ha llegado en su momento justo. No olvido que detrás hay una larga andadura de la que me lo creo todo y no me creo nada. Todo es efímero. Lo digo desde la altura de venir de vuelta de todo, porque he andado mucho, y realmente no estar de vuelta de nada, porque nunca acabas de aprender. Ahora lo malo duele, pero no asusta. Es la experiencia. Ya nada sorprende. Quiero continuar avanzando por seguir pasándomelo bien, no por avaricia.

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