María Pagés “Una crítica destructiva destruye más a quien la hace”

Con “Siete golpes y un camino” ha repasado la coreógrafa y bailaora sus últimos siete años sobre unos escenarios donde, cada vez que se sube, cosecha el éxito tanto por parte de la crítica como del público gracias a unas dotes innatas forjadas a base de esfuerzo y de talento

Ricardo Castillejo

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Foto: Soledad Sánchez Merlo

Es una artista renacentista que lo mismo baila, crea coreografías o diseña el vestuario que luce para cada uno de sus espectáculos. Así es María Pagés, sevillana que, a pesar de atesorar galardones como el Premio Nacional de Danza (2002) o la Medalla de Andalucía (2011), no ha perdido la humildad de su cuna ni la capacidad de emoción ante paisajes tan sencillos como los naranjos de su ciudad. Feliz por el reencuentro con su gente y “su” Bienal –a la que se siente muy vinculada-, la bailaora se subió el miércoles a las tablas del teatro de la Maestranza para, desde allí, volver a demostrar que lo suyo es ARTE con mayúsculas.

-¿No cree que el flamenco se queda pequeño para lo que hace?

-No, por favor. Es un ente enorme con muchas posibilidades, una expresión con un potencial y profundidad enorme. Significa mucho y no pienso que sea limitado ni pequeño ni que se pueda medir de esa forma. Es más, ni siquiera somos capaces de ver hasta dónde puede llegar…

-¿Qué tal es María Pagés como jefa de su compañía?

-Se lo tendrías que preguntar a mi equipo (risas). Lo que sí entiendo que un jefe debe valorar a su entorno, ser generoso, responsable… Me gusta cuidar a los míos para que me cuiden pero el primer paso debe partir de mí. Entiendo compañía como “acompañamiento”. Debes transmitir ilusión y con los años he entendido qué tipo de “jefa” quiero ser.

190914_destacado__-Precisamente esta propuesta se articula en torno al concepto del “tiempo”… ¿Tiene buena relación con él?

-El tiempo depende de tu estado de ánimo y de cómo entiendas la vida, y puede ser enorme o escaso. Yo he aprendido a disfrutarlo y a aprovecharlo. Aquello del “Carpe diem”… (risas). Siempre quieres más porque lo deseas aunque yo estoy en un momento bastante bueno para mirar hacia atrás y hacia delante y seguir aprendiendo.

-Hablemos de algunos de los nombres de los cuadros que aparecen en “Siete golpes y un camino”… Por ejemplo, la “palabra”… ¿Con cuál se queda del diccionario?

-Con “Camino”, que además es muy de Antonio Machado, uno de mis poetas preferidos y que ha estado en todas mis obras. Siempre recurro a él. Por algo será…

-“Movimiento”… ¿Su cabeza no deja nunca de pensar?

-(Risas) Nunca… Constantemente imagino cosas nuevas… Ahora estoy a tope con la próxima aventura, que se titulará “Yo, Carmen”. Ideo coreografías, músicas, escenografías… Duermo y sigo pensando y tengo un libreto al lado para ir apuntando lo que se me ocurre.

mariapages013-Continuamos con el punto tres de su programa… “Elevación”… ¿El aplauso es lo que más le hace elevarse?

-No. Lo que más me eleva es un trabajo bien hecho y eso es lo que da la posibilidad de un aplauso y de sentirte bien contigo misma.

-“Poema de un día en familia”… ¿Son los suyos lo más importante?

-Sin duda. Mi marido, que es mi compañero, con quien comparto todo lo que me preocupa, lo que me entusiasma. Es maravilloso tener una persona que te dé esa posibilidad. Y mi hijo, que tiene 24 años y al que, desde niño, le he mostrado lo infinito que es el mundo pero respetando su independencia. El baile es algo muy personal mío, no es ninguna herencia “de sangre”.

-¿Una crítica destructiva puede hacerle perder el “aliento” (la siguiente parte de este montaje)?
-Una mala crítica no le gusta a nadie pero todas las opiniones son respetables. Cuando presentas algo estás expuesto a que guste, o a que no. He tenido mi evolución propia para saberlo entender y he llegado a la conclusión de que, cuando intentan ser destructivas, destruyen más a quien las hace.

-La “ética de la libertad” permite reflexionar sobre ese anhelo que nos obsesiona… ¿Usted se considera libre?

-Es algo que hay que trabajar y es un derecho del ser humano. Sentirse libre es muy profundo y en mi caso me considero una luchadora por la libertad. Con eso está más que bien (risas).

-Finalizamos con el “camino del deseo”… ¿Ha logrado todo lo que ha anhelado?

-Hombre, todo no pero también he peleado por conseguirlo. En este caso el “deseo” va enfocado hacia la mujer, a la que se le ha vetado a lo largo de la humanidad.

Foto: Soledad Sánchez Merlo

Foto: Soledad Sánchez Merlo

 

 

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