María Barranco “No soy partidaria de meterte en un quirófano y volverte loca”

A sus 54 años, la malagueña reconoce vivir un momento espléndido en el que, el personaje de “Legionaria”, es un regalo que comparte este fin de semana con los espectadores en el Lope de Vega

por Ricardo Castillejo

Tiene una personalidad arrolladora y vitalista propia de alguien tan luchadora como el personaje que representa en la actualidad, “Legionaria”, con el que visita este fin de semana Sevilla. Popular por sus papeles de la gran pantalla –entre los que, su intervención en “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, de Pedro Almodóvar, supone un hito en su carrera-, María Barranco lleva tres décadas como una actriz a la que ahora podemos disfrutar en plena madurez. De hecho, ella misma considera que su actual función es el mejor de los proyectos al que ha tenido acceso…
-¿Por qué “Legionaria” es, para usted, su mejor papel?
-Lo tenía en mente desde hace años y años pero no tenía la edad. Me ha venido en el momento más adecuado. Es una mujer muy grande, con muchas aristas. De todos modos está recién “parida” y aún queda mucha “Legionaria” por delante. Posee una fuerza increíble, sentido del humor (se ríe de la gente pero, primero, de ella misma), es positiva… Nunca había tenido un personaje tan rico como éste. La Celestina no puedes hacerla si no tienes sesenta años y yo, desde el principio que leí la novela, pensé que era un bombón que me comería, engordara o no.

María Barranco presenta en Avilés "Legionaria", dirigida por Manuel Iborra El estreno absoluto tendrá lugar el próximo viernes, 14 de agosto, dentro de las tradicionales Jornadas de Agosto

-¿Se une a la queja de las actrices de su generación de que no hay apenas sitio para ellas?
-Sí que lo hay. Si no, todas las de cincuenta estaríamos muertas (risas). Ahora, que no les apetezca escribir sobre gente como nosotras, es distinto. Las mejores oportunidades para las de mi quinta están en el teatro.
-¿Qué tal se lleva con el paso del tiempo?
-Es que, como no hay otra… Te guste o no, es lo que hay… Es una tontería quejarse. Con 22 años eres un cañón y tienes más complejos porque, cuando mejor estás, es cuando te ves de todo. Hay que mirarse al espejo, aceptarse y quererse.
-¿Es esclava de la imagen?
-Sacrificarse hay que hacerlo en muchas cosas. Haces dieta, por ejemplo, para no engordar demasiado pero lo esencial es sentirse bien por fuera y por dentro. Lo que no soy es partidaria de meterme en un quirófano y volverte loca. No sé. A lo mejor mañana cambio de parecer. Tampoco me parece normal que las madres las hagan niñas de veinte porque, la madre y la hija, terminan pareciendo primas hermanas (risas). Hay señoras estupendas a los cincuenta. Yo lo estoy. Mi madre me ha hecho muy bien hecha.
-¿Cuál es su presente vital?
-Feliz de la vida. No se puede tener mejor recompensa en este cuerpo serrano que esta función. Claro que la responsabilidad pesa pero es que a mí me parece que deprimirse es un lujo. ¡Siempre para adelante! Soy una afortunada. Tengo una familia maravillosa, trabajo, amigos, un país que, poco a poco, saldrá del bache…
-Le conocemos mucho por la comedia y, en concreto, sus participaciones con Almodóvar son inolvidables… ¿Ha pesado esto alguna vez?
-Sería una ingrata si no reconociera cuánto he disfrutado en el cine y, en general, en mi profesión. A los actores nos pagan por mentir, por fingir. El teatro te da un texto y lo tienes que defender y te lo tienes que creer. Cada noche es una función diferente y eso te aporta energía. Al principio, por la reacción del público, “Legionaria” me daba miedo pero, conforme he ido descubriendo que todo el mundo sale encantado, me he relajado. En cuanto a lo demás, no tengo carga alguna en mi carrera. Solo puedo decir cosas buenas. He ido dando pasos y he tocado muchos palos. He coincidido con profesionales maravillosos que me han aportado y eso no tiene precio. Con la que está cayendo, hacer comedia es un lujo. El drama, que he tocado, es muy cansado. Todo el rato llorando… ¡Acabas agotado! (risas).
-¿Y Sevilla? ¿Cómo es su relación con la ciudad?
-Tenía la “espinita” de no haber venido antes y me la quité con “Cancún” en el Lope, la temporada pasada. Muy contenta de estar en Andalucía, de ir a Málaga, mi tierra, y de poder acercar al público este texto de Quiñones, autor muy conocido en Argentina y aquí, descatalogado.
-¿Alguna costumbre especial antes de salir a escena?
-Pues lo normal. Tener la voz descansada, porque es tu arma de trabajo (y con las ruedas de prensa se fatiga mucho), dormir… y para de contar. ¡Al toro! La cuestión es, como te decía, mentir muy bien…
-¿Tiene moraleja “Legionaria”?
-Más que moraleja aporta una inyección de vida. Se sale con muchos ánimos. Ella saca todos los trapos. Los limpios, los sucios… Pero lo hace con mucho arte. Manuel Iborra, el director, mide como dos metros pero es poco para lo que ha logrado con este montaje. Voy muy protegida.

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