Manuel Carrasco: “Antes, no estando tan alto, me tambaleaba mucho más”

Tras la paternidad de su hija, Chloe, y la boda, en 2018, con Almudena Navalón, Manuel Carrasco ha comenzado 2019 arrasando con todas sus entradas para el Estadio del Betis. Hoy y mañana, protagonista absoluto en “Sevilla Magazine”

por Ricardo Castillejo

Solo cuatro horas fueron necesarias para que Manuel Carrasco agotara las entradas del concierto, que ofrecerá el 21 de junio en el Estadio Benito Villamarín, para presentar su disco, “La cruz del mapa”. Un maravilloso regalo previo de Reyes el de este onubense al que, desde que participara en la segunda edición de “Operación Triunfo”, no ha hecho sino ascender en una carrera, a día de hoy, que lo señala como uno de los solistas más fuertes de nuestro país. Con las recientes experiencias de la paternidad y el matrimonio, el artista no puede sino señalar sus nuevas canciones -entre las que hay una dedicada a su hija-, como, posiblemente, las más especiales de su repertorio.

-Sin duda, por lo que has vivido en los últimos tiempos, “La cruz del mapa” ocupa un lugar significativo en tu discografía, a pesar de que sigue tu esencia, ¿verdad?

-Así es. Me gusta escuchar opiniones de que suena a mi estilo porque eso es que la estela de Manuel Carrasco es consistente. Es algo que viene con los años, desde luego, y está claro que, lo que me pasa a nivel personal, queda reflejado en mis temas. Es un álbum con una sensibilidad especial. Cuento muchas historias de una forma un poco distinta.

-Es curioso cómo los cantantes podéis ser reservados, a la hora de hablar de vosotros, y, a la vez, os desnudáis por completo en vuestras letras…

-Es que las canciones son un hábitat natural donde uno está como en casa. Ahí no se piensa, se siente.

-¿No te da pudor, por ejemplo, componerle y cantarle a tu niña y compartirlo con el público?

-Es que es como en otras cuestiones. Debe haber una verdad fuerte en cada melodía y, al final, son un mundo abierto en el que lo que sí pueden modificarse son los finales, siendo más feliz o menos. Tiene que ser así y, de hecho, las grandes canciones que han permanecido cuentan relatos reales.

-Cuando se te acercan tus admiradores, ¿qué te conmueve más en ese contacto?

-Hay un lenguaje, el corporal, la mirada, que me toca muchísimo. Esa emoción me sorprende. A la gente la música le cambia su realidad y le ayuda y, en concreto con la mía, creo que eso pasa bastante.

-¿Es una responsabilidad o una motivación?

-Lo segundo. Me llena de alegría, sin que olvide que existe una responsabilidad, que aumenta con los años, al ser consciente de todo lo que ocurre a tu alrededor. Hay más presión y uno tiene miedo de fallar, pero intento cubrir mis propias expectativas y, a partir de ahí, tocar el corazón de otros. En “La cruz del mapa” he tenido que esforzarme el doble, por eso que te comento, pero ha merecido la pena.

-Te has preguntado, más allá del talento que tienes, ¿por qué has triunfado tú y no otro?

-No existe una fórmula mágica (si no, la usaría para no comerme tanto la cabeza). Cierto es que muchos tienen talento también pero quizás no lo han perseguido tanto como yo. Dejé en el camino mucho para poner todas mis fuerzas en esto. Me perdí muchos instantes personales en el camino, he tenido muchos sacrificios y tal vez eso está relacionado. Y luego está la suerte, la actitud, que los astros se alineen… Sea como sea, todo lo he vivido desde la humildad porque siempre he pensado que no me siento más especial que nadie. Por eso debo esforzarme más y eso me lleva a una continua evolución que te hace mejorar.

-¿Cómo se ve todo desde arriba?

-Me siento en uno de mis mejores momentos. Acepto mejor la presión que hay detrás y hasta valoro más todo y lo disfruto más. En general me siento más afortunado que nunca. Antes, no estando tan alto, me tambaleaba mucho más. Supongo que está relacionado con la madurez, con caerte mucho y levantarte, con la experiencia… Y entiendo que tengo un alma que quiere siempre ir a más, eso sí, haciendo lo que me gusta. Claro que existe un sacrificio, pero estoy más cerca de ser feliz y creo que lo estoy consiguiendo.

-En ese crecimiento hemos asistido a cómo una parte de Manuel Carrasco se convierte en personaje, alguien más que un músico…

-Es lo normal para mí. No puedo escribir igual que cuando tenía 20 años. La sensibilidad aumenta, tienes otra perspectiva mayor, aceptas que eres una persona pública (con su parte complicada y su parte positiva)…, y te vuelves más fuerte. Siempre supe en mi interior que tenía un margen de crecimiento grande. Hice el desarrollo más tarde que mis amigos, me costó mucho llevar la timidez -cuando me topé, sin estar preparado, con ese monstruo tan grande que es ser alguien conocido-, y todo eso revertió en darme mucha más entereza para enfrentarme a una profesión como la mía, en la que te aseguro que no es nada fácil mantenerse.

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