Los mejores editoriales de la temporada: Rasel

2017-2018 ha sido una temporada muy intensa para SEVILLA MAGAZINE, realizando en estos meses aplaudidos editoriales de moda y entrevistas de entre las que, este verano, queremos recordar algunas de ellas… como Rasel. Vivimos, como anuncia el reportaje de julio de nuestra revista “Sevilla Magazine, “La era de la segunda piel”, marcada por la pasión por unos tatuajes que, en los personajes que vamos a conocer en estas páginas, ocupan gran parte de su cuerpo.

 

por Ricardo Castillejo

 

Rasel acaba de lanzar su nuevo single, “Jaleo”, junto a Danny Romero, y continúa imparable una carrera que comenzó hace más de una década y en la que, siempre en ascenso, es uno de los pioneros y referentes del sonido latino en nuestro país, tal y como atestiguan los millones de visitas a sus vídeos y sus cientos de miles de seguidores en redes sociales. Preocupado siempre por su imagen, es éste un amante de los tatuajes desde que, con 20 años, decidió dar el paso y hacerse el primero.

-¿Cómo fue tu “bautismo” en el mundo del tatuaje?

-Pues estaba en Madrid con Melendi y, como yo hacía rap, me dijo en plan de coña una noche: “Me parece increíble que siendo rapero no tengas un tatuaje. ¡Eres un rapero de mentira!”. Eran las tres de la mañana y estábamos con un amigo tatuador que me retó a hacerme uno. Acepté y estuvimos hasta las cinco de la madrugada con un brazalete maorí.

-¿Antes no se te había pasado por la cabeza?

-No. Era algo que me gustaba pero ni había surgido la oportunidad, ni tenía nadie cerca que se dedicara a eso.

-Y a partir de ahí, ¿qué?

-Me apasioné. Conocía a Samuel Rico, un artista madrileño de esto, y casi todas las semanas iba a tatuarme algo nuevo. En realidad, no sé ya cuánto tengo tatuado. Los brazos, las piernas, el pecho… Menos el brazalete -que era propio de los guerreros maoríes porque pensaban que, para las batallas, les daba la fuerza de cien hombres (y me pareció un significado inspirador para esta profesión mía tan dura)-, el resto aluden a mi vida: el nombre de mi abuela (Esperanza, en el brazo izquierdo), el de mis hijos (Leo y Blanca, en la muñeca), cuatro rosas (que son las flores más bellas para mí -y que reflejan las cuatro mujeres de mi casa: mi abuela, mi madre, mi mujer y mi niña-), recuerdos de mi infancia (como un radiocasete y unos cascos de cuando era pequeño)…

-¿Duelen?

-Es un dolor especial. Soportable pero que te engancha. Nunca he parado uno porque me doliera. En todo caso, después de llevar cuatro horas, por cansancio.

-¿Hay alguno del que te hayas arrepentido?

-Quizás el tribal, el primero, no lo repetiría. Fue una apuesta pero sin mucho valor para mí.

-¿Y en proyecto? ¿Qué tienes?

-Tengo muchas ganas de varios diseños. Uno completarme el brazo del tribal hasta la mano (donde me quiero poner una brújula) y la espalda y el pecho.

-¿Una zona donde no te dibujarías nada?

-El cuello. Hoy por hoy hay partes del cuerpo que no quisiera tocar, aunque mañana no sé…

-¿Eres de los padres tatuados que prohibirían a sus hijos que se tatuaran?

-No, hombre, me da igual. La niña me está avisando de que quiere un tatoo y, si lo tiene claro, le tendré que apoyar. No soy el adecuado para impedírselo (risas)…

-Suele comentarse que los tatuajes están bonitos cuando se es joven pero que, conforme se hace uno mayor, la cosa cambia…

-Para nada. He visto gente de edad avanzada con ellos y están estupendos. Son la historia de cada persona. En mi caso reflejo vivencias que tengan mucho sentido o que me hayan marcado. O me traen recuerdos bonitos o me dan energía y eso nunca va a sobrar ni va a estar de más.

-¿Has sufrido alguna discriminación por tener la piel tan tatuada?

-No pero sí que pasé unos días regulares en Honduras. Era pleno verano, con más de cuarenta y tantos grados, y me hicieron ponerme una sudadera porque en esa zona los tatuajes son de las “maras”, bandas muy peligrosas, con lo que puede ser peligroso porque te identifiquen con uno u otro bando y los contrarios te agredan. ¡Con aquella ropa que llevaba perdí cinco kilos! (risas).

-Es que los tatuajes se asocian a “chicos malos”… ¿Te sientes así?

-No… Antes sí estaba relacionado con la cárcel, con chavales problemáticos… Pero hoy día es más moda. Es decorar tu piel, ser libre, algo natural.

Dirección: Ricardo Castillejo
Reportaje gráfico: Nacho Álvarez
Maquillaje y peluquería: Constantino Sánchez
Producción: Iván Alcázar
Agradecimientos especiales: Tolentino Hats/ Estudio Juanjo Moreno

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