Los detalles marcan la diferencia (flamenca)

El mimo con el que los creadores cuidan sus colecciones se convierte en la tónica que marcó la última jornada de SIMOF 2017

por Ricardo Castillejo

Muchos desfiles, muchísimos. Dentro, en el Auditorio, y fuera, en el Espacio EGO, reservado para ocasiones especiales como las de María José Blay, Cecilia Gómez y Mordisco de Mujer y, ayer, la cordobesa Juana Martín, quien regaló un guiño de su arte en la segunda pasarela del SIMOF. Todos los que han podido han venido a celebrar un Salón que ha demostrado cómo suele pasar que en los detalles está la diferencia a la hora de presentar colecciones como las de Yolanda Moda Flamenca, con un concepto ponible y asequible dentro del que destacaron sus piezas en negro.

Atelier Rima demostró que el espíritu del traje de gitana no conoce fronteras. Reportaje Gráfico: Estudio Fotografía González

Atelier Rima demostró que el espíritu del traje de gitana no conoce fronteras. Reportaje Gráfico: Estudio Fotografía González

A continuación, por la mañana, llegó el turno de Atelier Rima la cual, cosa normal viendo sus propuestas, recogió aplausos en cada una de sus salidas. Mangas abullonadas, escotes con delicados encajes, muchas dos piezas (una de las tendencias esta temporada), mantoncillos reconvertidos en chales, chalequillos con largos flecos, espaldas sorprendentes con lazos o sinuosas formas… Unas gitanas-zíngaras con “looks”, floridos y vitalistas, que remitían a las tierras lituanas de las que procede Rima, profesional que da nombre a una empresa con muy buen gusto y estupenda factura. El Abanico Artesanía cuidó igualmente unas prendas entre las que pudo verse otra de las dominantes para esta temporada: mangas de tul transparente (en general de un color a juego con el cuerpo) que terminan con los volantes en los puños. A tener en cuenta también el tul en espaldas y cuello o las tiras bordadas marcando el pecho.
Por la tarde las granadinas madre e hija de Hita y Arcos inundaron de tonalidades del “Mediterráneo” el espacio estrenándose en el Salón con variedad de cortes en las mangas (desde las amplias japonesas a la tradicional con subida y bajada de volantes para dar movimiento), pinceladas de guipur y una pequeña línea pret-á-porter todo con los originalísimos y ligeros complementos de Loletesdebú, realizados por una periodista de un pueblo de Castellón que, a sus 50 años, se ha reconvertido a artesana utilizando una técnica, de hilos y cuerdas, única en el mundo.

Sofistificación parisina en la línea creada por Atelier 109.

Sofistificación parisina en la línea creada por Atelier 109.

Por su parte, Miriam Galvín empleó flores superpuestas en mangas y volantes, hombros descubiertos en mangas largas, pantalones con blusas de flores o tul bajo algunas capas de los volantes de las faldas y Ernesto Sillero hizo girar su filosofía en torno al negro y al verde agua, aunque sus blancos llamaban especialmente la atención. Volantes de jackard –tejido muy resistente y común en tapizados- y reinterpretación de flores sobre algunos vestidos, otras de sus aportaciones más interesantes.
Las Hermanas Serrano eligieron sedas salvajes y bordados organdí para grandes volantes plisados de tul para “Pensamientos”, con preciosos paños de origen hindú y el rosa, del fucsia al empolvado, fue dominante en el trabajo de Inma Castrejón, que se abrió con un fantástico corto con chalequillo para el Rocío y donde también encontramos rojos con dorado en damascos, las mencionadas mangas de tul o un top negro de lunares blancos con una faldita blanca y, en contraste, cinturón fucsia. Un pase compartido éste con Inés de la Fuente, valiente con el terciopelo metalizado (para una talla única), las telas de cristal, los estampados en 3D o con planchas térmicas o los complementos de metacrilato que no se rompen ni se estropean. Volantes en cascada, canasteros dobles o cortes de sirena, tres notas que describen el esfuerzo de esta jiennense por diferenciarse y experimentar.
Punto y aparte fue la obra de Atelier 109 París, fruto de la pasión de una chica parisina que se bautizaba como diseñadora con un homenaje a esa Feria de Sevilla que tanto ha visitado y para la que mezcló camisas abotonadas en la espalda con una corbata negra y falda de lentejuelas con botines, una falda transparente muy ceñida con una blusa de saco o volantes de multitud de hojitas para un cuerpo liso recubierto por un “oversize” en piel con cremallera.

Espectacular modelo dorado de Ángela Campos.

Espectacular modelo dorado de Ángela Campos.

“Recogiendo velas” antes del adiós, Francisco Tamaral recreó el universo de “Alicia en el país de las maravillas” con amarillos, blancos y frambuesas que impregnaron de positividad y alegría esta fiesta del vestir flamenco; Leticia Lorenzo, otra nueva creadora, articuló un concepto que remitió a la mítica Mata Hari con dos piezas (estupendo su top con falda), mangas largas o tirantes, motivos hindúes impresos por ella y algodones de la India, todo muy vital y juvenil; y Ángela Campos reconfirmó que es una experta veterana enamorando con sus rojos Valentino y su fusión de amarillos y negros florales a lo Dolca&Gabbana para un conjunto sensual que inauguró con un impresionante dorado y despidió con un no menos fabuloso plata. Por último, Carmen Romero clausuró aludiendo a la sutileza del mar y resplandeciendo con luz propia gracias, entre otros, a sus satenes, gasas y brocados que dieron forma a remolinos de volantes en cascada.
¿Conclusión? Nadie duda que la imaginación del ser humano es ilimitada. El destino al que nos lleve dependerá de nuestra capacidad para moldear el talento. Si a una correcta formación le añadimos una pizca de sensibilidad -y mucha autocrítica-, llegaremos donde queramos. Abril, por ejemplo, es un buen horizonte. Allí nos encontraremos por ahora. Y en el próximo SIMOF, el año que viene. ¡Buen viaje!

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