Lolita Flores, una “Actriz Favorita” (aún) ausente en Sevilla

Sevilla Magazine

A punto de que se publique el nuevo número impreso de “Sevilla Magazine”, recordamos cómo la “Actriz Favorita” de nuestro sexto aniversario, reivindica el que podamos disfrutar en nuestra ciudad de la nueva versión teatral de “Fedra”

Lolita Flores. La hija de Lola Flores y “El Pescaílla”. La hermana de Antonio y Rosario Flores. La madre de Elena y Guillermo Furiase. La abuela de Noah. O “agüela”, como reconoció ante el público, el pasado 15 de noviembre, que le gusta que le llame su nieto. Una experiencia que le tiene los sentimientos a flor de piel y que quiso compartir con la gente la mágica noche de nuestros premios “Favoritos 2018”, el pasado 15 de noviembre, durante la que, si alguien supo meterse a la gente en el bolsillo, fue ella. Con su naturalidad, con su espontaneidad, con su arte.

Poseedora de unas dotes innatas como intérprete, protagoniza en la actualidad “Fedra”, la reina del teatro clásico que se enamora de su hijastro y que termina con pagar con su propia vida esa pasión. Gracias a este personaje ha sido rebautizada como una nueva diva de las tablas, sumando este éxito a otros como el de la película “Rencor”, que le valió el Goya a la Mejor Intérprete. Por eso, y por muchos méritos más, le entregamos el galardón a la “Mejor actriz” que ella recogió avisando de que, en Sevilla, aún no tiene fecha para su actual función. “Tengo una espinita clavada con esta tierra. Llevo haciendo teatro diez o doce años y nunca me han traído. Sí he ido a otras localidades como Dos Hermanas, aunque espero que “Fedra” sí puedan disfrutarla”.

Los sonoros aplausos de los asistentes a nuestra fiesta confirmaron las ganas que hay de que pise uno de nuestros escenarios y el cariño también que se le tiene a esta mujer para la que Sevilla es una ciudad muy importante. “Yo me crié aquí, en Los Remedios, en Virgen de la Estrella número 4, cuando mi madre hacía aquí sus espectáculos en el Álvarez Quintero. Empezaba antes de la Semana Santa y terminaba después de la Feria”, recordaba con lágrimas en los ojos sin olvidar que incluso aquí ha vivido “algún amor que otro”.

Regalando palabras cariñosas para todos sus compañeros, Lolita demostró su generosidad durante unas horas, las que pasó con nuestro equipo, que nos supieron a pocas. Poseedora de una gran profundidad y una gran sensibilidad como ser humano, la mayor del “clan” de “los Flores” también hace gala de ese chispeante sentido del humor de los que han vivido mucho y han aprendido bien la lección de que, al final, esto es como una especie de gran broma ante la que, la mejor salida, es una sonrisa y exprimir cada minuto como si del último minuto se tratase.

Recién cumplidos los sesenta, la artista ha estado durante casi toda su trayectoria vinculada a la música, donde cuenta con títulos como “Amor, amor” o, mucho más reciente, el famoso “Sarandonga” que todos, en alguna celebración, hemos terminado bailando. Aparte, son innumerables los programas de televisión en los que la hemos encontrado presentando, actuando o como tertuliana. Desde “Sabor a Lolas” o “Ay, Lola, Lolita, Lola” a, en su etapa actual, “Lolita tiene un plan” y su labor como jurado en “Tu cara me suena”, hasta la conducción de un concurso, “El barco”, emitido, allá por el 2000, en la desaparecida cadena local sevillana “Giralda Televisión” de la que fue uno de sus fichajes “estrellas” más destacados.

Sin embargo, es en la escena donde Lolita ha encontrado el reconocimiento al unísono de crítica y espectadores gracias a producciones como “Ana y el Trópico”, el desgarrador monólogo de “La plaza del diamante”, “La asamblea de mujeres” o la mencionada “Fedra”, estrenada este verano en el Festival de Teatro de Mérida. Cuando sale al escenario nadie se acuerda de su sonada boda con Guillermo Furiase, ni de su relación con Pablo Durán, ni de, cómo no, romances del pasado como el que mantuvo con “Paquirri”. En esos instantes desaparece la que, por sus azares personales, también ha estado siempre en el “ojo del huracán”, para dar paso a una primera dama del teatro capaz de meterse en la piel de quien, en cada ocasión, vaya tocando.

Una figura camaleónica a la que ha terminado dándole razón el paso del tiempo. Necesitábamos tener a Lolita ahí. Y ahora, visto lo visto, nos sobran las razones…

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