Lo mejor de la temporada: “Las Campos” se visten de flamenca

‘Las Campos’ dieron en enero para Sevilla Magazine la bienvenida a la temporada flamenca a través de un posado para el que se mostaron unidas y felices luciendo un traje típico hacia el que reconocen sentir un amor incondicional

por Ricardo Castillejo

Que María Teresa Campos sea “la más querida” de la televisión española es un “título” que nadie puede cuestionar. Con una trayectoria labrada a base de horas en estudios de radio y de televisión, la periodista malagueña –nació accidentalmente en Tetuán pero ella se siente de la capital de la Costa del Sol-, ha entregado gran parte de su vida a su profesión, donde ha encontrado el éxito tanto en su tierra natal, primero, como a nivel nacional, después.
Muy popular en Málaga desde que, con quince años, comienza su andadura en las ondas, a los cuarenta decide marcharse a Madrid con sus dos hijas, Terelu y Carmen, nacidas de su matrimonio fallido con su compañero de trabajo José María Borrego. Con un camino de multitud de triunfos ya, Teresa casi comienza de cero en una ciudad donde, tras varios coqueteos con la “pequeña pantalla”; en 1986 es llamada por Hermida para ser parte de un espacio matinal del que, con el tiempo, ella se haría cargo.

María Teresa Campos con un diseño de Aurora Gaviño y Terelu vestida por Paco Álvarez

María Teresa Campos con un diseño de Aurora Gaviño y Terelu vestida por Paco Álvarez. Fotos: Manu Sua

Fue el principio de una etapa que abarca tres décadas durante las que ha sido desde “reina de las mañanas” a conductora de informativos para, en la actualidad, ser la gran protagonista de ¡Qué tiempo tan feliz! y, más recientemente, Las Campos. “Animal de plató” por excelencia, lo suyo es comunicar, conectar con los espectadores de una forma natural y directa que ha convertido en uno de sus mayores sellos de identidad. Como su agudo sentido del humor, como su carácter (para la bueno y lo malo), como esa forma cómplice de mirar a los espectadores que también le ha valido para conquistar a su pareja, Edmundo Arrocet.

"Las Campos" vestidas por Aires de Feria.

“Las Campos” vestidas por Aires de Feria.

Pero Teresa es mucho más. Es licenciada en dos carreras. Y autora de libros que han barrido en ventas tras su publicación. Y la poseedora de premios como dos Ondas, el TP de Oro, el Micrófono de Oro o hasta la Medalla de Oro de la Junta de Andalucía, que se le hizo entrega en el 2000 y que supuso una gran satisfacción para la que, en la pasada gala “Favoritos 2016” de nuestra revista, reconoció también sentirse sevillana. Aquí ha hecho muchos “Especiales de Feria” y aquí se ha vestido muchas veces de flamenca con trajes como los que luce en nuestro editorial de Aires de Feria y de Aurora Gaviño, gran amiga de “la” Campos.
Ésta es su casa, Pasa la vida, Día a día, Lo que In Teresa o Nacidas para cantar, en Canal Sur TV, son parte del legado de una “todoterreno” que ha tenido la capacidad de reinventarse adaptándose a las modas que cada momento pedía y aventurándose hasta en el diseño de su propia línea de calzado. Así es ella. Incansable, imparable, excesiva a veces, irónica otras, inteligente siempre. Madre, abuela, amiga, confidente y, cuando es necesario, rival de compañeras como Ana Rosa Quintana, la otra “gurú” de los matinales a la que se le quiso enfrentar cuando compartían franjas de emisión.
Lo que pasa es que la matriarca de Las Campos está por encima de eso. Y de esas voces que pretenden buscar escándalos en el noviazgo que le ha hecho sonreír más que nunca (para eso su pareja es humorista). Y de los que la pretenden atacar sin razón por mostrar su día a día en un “docu-reality” que, si algo ha demostrado, es que continúa contando con el favor del público.
Sabe lo que hace y sabe lo que quiere. Y sabe que su nombre está escrito ya con letras de oro en la historia de nuestros medios de comunicación donde es referente de nuevas generaciones que han descubierto en ella a una maestra que, desde la política a la sociedad, domina todos los géneros con ese estilo único de la “estrella” indiscutible que es. Como decimos en el Sur, la hicieron… y rompieron el molde.

Teresa Lourdes Borrego Campos. 51 años. Profesional del mundo de la comunicación desde muy pronto, tanto su padre, José María Borrego, como su madre, la gran María Teresa Campos, ambos locutores y periodistas, le hicieron conocer desde pequeña una profesión que, poco a poco, se convirtió en su medio de vida, por un lado, y en su pasión, sobre todo. En la “pequeña pantalla” la hemos visto madurar como mujer y como persona y compartir con los espectadores malos trances como ese cáncer que superó y desde el que saborea mucho más cada minuto de su tiempo. Feliz por compartir el primer premio que se le ha dado junto a su progenitora, el “Favoritos 2016” de nuestra revista, Sevilla Magazine, su conversación es un placer que siempre deja con ganas de más.

Terelu Campos posa con un diseño de Carmen Acedo.

Terelu Campos posa con un diseño de Carmen Acedo.

-Eso de sentirte querida por la gente, y parte de la familia de todo el mundo, ¿cómo se lleva?    
-Yo creo que es la mayor recompensa que puedes obtener en tu profesión. Cuando te dedicas a algo cara al público lo que intentas de alguna manera es cumplir con tu trabajo pero también hacerte querer. Un regalo de la vida.
-En este sentido, ‘Las Campos’, ¿ha sido como una vuelta de tuerca a tu acercamiento con el público?
-No lo sé. Hago este programa porque era una apuesta por hacer una televisión diferente y me parece que no debo estar cerrada laboralmente a nada que no sea delictivo o que conlleve un daño a tu persona o a los demás. Si eso supone que me conocen mejor, estupendo.
-Porque te sientes, ¿qué cosa más? ¿Presentadora? ¿Periodista? ¿Artista?  
-Bueno, artista no soy. Me considero presentadora, colaboradora, periodista… Llevo mucho en esto e imagínate la de entrevistas, por ejemplo, que he hecho… Artista es en lo que menos me reconozco, aunque pueda cantar algo en un escenario de una manera simpática.
-Pero para estar en la ‘tele’ sí que es necesario un componente artístico importante… ¿Cuánto en lo tuyo es de verdad y cuánto ficción?        
-Si se identifican contigo es porque eres verdad. Si no, es complicado. Pretendo ser toda la verdad que puede uno ser cuando uno se dirige a unas personas a las que no conoce y a las que les debe un grandísimo respeto. Mi respeto por la audiencia es profundísimo.
-¿Qué balance haces de esta etapa tuya presente?
-Estoy bien. Tengo distintos proyectos en los que participo y eso es bueno porque así te realizas en distintas direcciones. Sálvame tiene unas características, Qué tiempo tan feliz otras y Las Campos, otras. Eso es un lujo.

Terelu vestida por Paco Álvarez.

Terelu vestida por Paco Álvarez.

-¿Tienes un límite de hasta donde pueda o no llegar tu personaje?  
-Todos tenemos límite en la vida en cualquier faceta. El mío es no hacer nada que me perjudique y perjudique a los míos. Nada más. Y el límite a la hora de expresarte lo determina algo tan importante como la constitución de este país.
-Y los cincuenta, ¿qué te han dado?
-Cincuenta y uno son… (risas). Espero que me hayan dado serenidad, tranquilidad, tolerancia… Esas cosas que uno debe ir aprendiendo con la edad.
-Te vemos en este editorial con un traje típico, el de flamenca, que te gustaba ponerte…  
-Sí, cuando la vida me dejaba ir siempre me he escapado al Sur para las ferias. Es una prenda tan femenina que me encanta porque me gusta sentirme guapa. Una mujer con un buen traje de flamenca y unos buenos adornos es muy seductora.
-¿Algo nuevo con lo que nos vayas a sorprender este año?
-No, no… Bastantes sorpresas tengo ya cada vez que se emiten “Las Campos” (risas).
-¿Cómo llevas lo de las audiencias? ¿Con estrés?  
-Sin duda. Son fundamentales. Si no se ve lo que haces es una ruina y debes intentar que te sigan y que se interese lo que ofreces, que lleva mucho trabajo detrás de cámara. Hacer un programa que no ve nadie no te hace estar contento. Quien diga lo contrario, es irreal. A mí, en los últimos años, mi trabajo me ha generado muchisímo estrés.   -¿Dónde buscas el relax?  
-Con mi gente, por favor. En el sofá, con mi hija en un lado y yo en el otro. O estado con mis amigos en una cena, en un almuerzo o en un picoteo. Necesito de los míos para vivir.
-En tu escala de valores, ¿qué es lo primero?
-La salud, querido.
-¿Y después? 
-La familia. Cuando uno construye y está rodeado de una buena familia, eso te da cosas positivas que luego puedes trasladarlas a los demás. Y los amigos. Quitando los míos, son mi mayor patrimonio.
-¿Has dejado de creer en el amor de pareja? 
-No, no. Si hubiera dejado de creer, apaga y vámonos. Lo que no tengo es ninguna ansiedad por él. Las cosas llegan o no y, cuando crees que no va a llegar, llega. Parece un trabalenguas pero es así. No me agobia no tener pareja. Estoy tranquila y feliz como estoy. Llegar a ese punto es también un premio.

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