Llama y pasa… ¿Hay alguien?

Creo que “Tu cara me suena” es, al menos para mí, el mejor “show” televisivo en la actualidad. Un espacio que reúne todo lo necesario para entretener y divertir, formar (por el repaso musical que realiza de todas las épocas y todos los estilos), y promover una serie de valores que, en la mayoría de las emisiones, se han perdido (trabajo en equipo, respeto al compañero, competitividad sana, convivencia en armonía de diferentes puntos de vista…). Por eso no me extraña que esta tercera temporada se haya prolongado en el tiempo más que ninguna de cualquier otro espacio de características similares y que, además, haya terminado con un pico de audiencia líder la noche del pasado jueves.

Ahí tuvimos oportunidad de disfrutar de nuevo del arte de Melody (que, por fin, ha dado el paso de niña a mujer que merecía), el sentido del humor de Llum Barrera y Florentino Fernández, la naturalidad de Los Chunguitos o hasta la “mala uva” de Marta Sánchez quien, de todo el elenco, es tal vez la que peor parada ha salido de la experiencia ya que, la ex de “Olé Olé”, ha demostrado que, aunque esté más guapa que nunca, si llamas y entras en su “casa”, descubres que no hay nadie.

En el otro extremo se encuentra Edurne, ganadora de esta edición y, desde el principio, favorita por parte del público y del jurado. Una ARTISTA, así con mayúsculas, con la que tuve la oportunidad de coincidir a finales de diciembre durante una jornada en la que, por vez primera en su vida, se vestía de gitana para el editorial principal de la revista “Sevilla Magazine” durante una jornada invernal en la que, a pesar de la fiebre –fruto de una destemplanza que le había hecho pasar una mala noche-, Edurne logró enamorar a todos y cada uno de los miembros del equipo con una limpieza de alma que llega mucho más lejos que un físico más o menos privilegiado (y que es lo que de veras transmite).

Cariñosa y muy profesional, la intérprete se esforzó en esa sesión por parecer lo más flamenca posible algo que, a pesar de ser nacida en Madrid, logró gracias a un inexplicable ramalazo andaluz que tiene. ¿O cómo se entiende si no la perfección bajo la que sacó adelante su recreación de Marifé de Triana? Eso por no hablar, en otros estilos, de caracterizaciones como las de Christina Aguilera (que le valió el triunfo en la citada final), Pink o Beyoncé (una de las actuaciones más contundentes del año). Vamos que perfecta no será pero que, parecerlo, lo parece.

Existe una creencia generalizada de que el mundo del espectáculo está algo reñido con aquello de ser buena gente pero les aseguro que, en este caso, esa circunstancia, se da. Por eso envidio profunda, y sanamente, al futbolista David de Gea. Su novia, la “mujer más sexy de España”, es una profesional impecable y, lo mejor, una excelente persona de ésas tras cuyas puertas descubres que la “casa” está llena de cosas hermosas que no son, precisamente, las que están a la vista.

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