Liliana Aracil (coach vocal): “Kiko Rivera tuvo clases conmigo y no aguantó dos sesiones”


La Escuela de Voz Liliana Aracil está liderada por una profesional con más de 40 años de experiencia en el sector y es el lugar donde los grandes artistas de nuestro país cuidan sus voces. Hoy entrevistamos a su creadora, que nos da las claves del desconocido mundo del canto.

Por Pepe Zarza

Es estadounidense, de origen argentino, mezzosoprano y extremadamente perfeccionista. Liliana Aracil está afincada en Sevilla y es una reconocida “coach vocal” que, con sus clases en esta ciudad, hace magia en las gargantas de los alumnos. Estos van desde anónimos que necesitan ejercitar la voz con fines terapéuticos, hasta figuras de la talla de Pastora Soler, Vanesa Martín, María Parrado o David Parejo. Todo un mundo, el de la técnica vocal, que hoy conocemos desde dentro gracias a la experiencia y los consejos de una gran profesional que, además, los días 8,9 y 10 de julio, organiza una MasterClass para aquellos interesados en las enseñanzas del director musical internacional Alfonso Casado y del cantante internacional, Gerónimo Rauch.

– ¿En qué momento se encuentra tu escuela?

-En uno de mucho esplendor porque vienen personas de todas partes y para todo tipo de necesidades. Tratamos de hacer proyectos con mucha calidad para que nuestros alumnos tengan esa exposición ante referentes con mucho nivel sin necesidad de irse a Madrid ni a Barcelona. 

Hay una teoría en Andalucía de que con tener arte es suficiente, pero no es así. Tenemos que hacer un entrenamiento muscular de la voz para que ese arte pueda manifestarse. Hay voces maravillosas aquí, pero que tienen una técnica deficiente que les impide expresarse”

-Cuando un artista entrena mucho su voz y recibe clases, ¿se nota?

-Michael Jackson se estuvo formando durante 33 años. Estaba en el top de su carrera y, antes de un concierto, se preparaba. Hay una teoría en Andalucía de que con tener arte es suficiente, pero no es así. Tenemos que hacer un entrenamiento muscular de la voz para que ese arte pueda manifestarse. Hay voces maravillosas aquí, pero que tienen una técnica deficiente que les impide expresarse. 

-Este tema está muy de moda en España a nivel televisivo… ¿Qué te parecen programas como «Operación Triunfo» o «La voz»?

-Tienen una parte muy buena y es que permite, a quienes quieren dedicarse a esto, mostrarse, pero hay otra, que no es tan positiva, porque buscan ser famosos acortando camino. Eso es peligroso porque tienen que formarse antes. A veces el exceso de presión puede afectar a las voces de una forma muy desfavorable. 

-Después de tres meses en ‘OT’, ¿crees que los concursantes están preparados para enfrentarse a una gira de conciertos por toda España?

-Hay algunos que sí y algunos que no. La fama es algo muy poderoso y te atrapa. En ocasiones los escuchas cantar y lo hacen peor que cuando estaban en la academia porque allí tenían cierta disciplina y luego se dispersan. 

-A los populares de nuestro país, ¿les falta técnica vocal?

-A muchos sí. La técnica vocal es necesaria para entender la voz y para que, cuando no esté bien, se puedan encontrar recursos. Actualmente estoy en la Fundación Cristina Heeren con flamencos y se están dando cuenta de que no afecta en nada a la pureza del estilo. Al contrario, agrega y enseña a no cantar con tanta tensión ni tanto esfuerzo como tienden a hacerlo. 

Madonna desafinó horrorosamente en Eurovisión. Me quedé muy impresionada con que una mujer con semejantes exigencias desafinase así. No sé si sería una cuestión de que no escuchara el sonido o que se ha hecho un poco mayor…”

-Para ti, la mejor voz de España, ¿quién sería?

-Pastora Soler es una gran voz y ha trabajado mucho esta técnica. Ruth Lorenzo es maravillosa también… Hay varias que están en esa dinámica y son, justamente, las que se han preparado.

-¿Qué tal Pastora Soler como alumna?

-Muy disciplinada, trabajadora, se lo ha tomado muy en serio… Es un lujo y un encanto trabajar con ella. 

-¿Y cómo la ves después de lo que se ha llevado sin subirse a un escenario?

-Lo está haciendo maravillosamente. Parar dos años y tener un hijo hace que uno revalúe todo. Ha disfrutado de su hija y ahora vuelve a disfrutar de su carrera. 

-Has dado clases a Pastora Soler, Ruth Lorenzo o Rosa López, que han ido a Eurovisión, ¿cómo se hace cara a un festival así?

-Pastora, por ejemplo, trabajó muchos años. No dijo: «Mañana voy a Eurovisión». Cuidó su registro para sentir que podía defender un tema eurovisivo. Se puso retos, quiso hacer un buen papel y lo hizo. Eso le llevó como dos años y medio de entrenamiento.

-Algo que se ha comentado mucho de la última edición del festival, es que Madonna desafinó…

-Desafinó horrorosamente. Me quedé muy impresionada con que una mujer con semejantes exigencias desafinase así. No sé si sería una cuestión de que no escuchara el sonido o que se ha hecho un poco mayor… Me extrañó soberanamente porque hay muchos, con su edad, que aún cantan bien…

-¿Qué es lo peor que le puede pasar alguien en un escenario? ¿Desafinar, que le salga un gallo…?

-Desafinar. Es un sufrimiento para el que escucha y un estado de profundo ego para el que lo hace. Si alguien nota que está desafinando tiene que dejarlo hasta que lo corrija y no seguir ofreciendo «shows» pretendiendo que el público los entienda. 

-Habrá quienes llenen conciertos pero que, en realidad, desafinen…

-Claro, pero los fans aceptan todo. Desde el punto de vista artístico es como un médico que hace una operación y dice: «Siempre me equivoco en esta parte, lo siento…». Es parte de tu obligación saber eso. 

-Parece que con el ordenador y el «autotunes» no hace falta cantar bien para triunfar…

-Eso es si vas a vivir de hacer «playbacks». En cuanto haces un directo, se cae por su peso. Por ejemplo, Ruth Lorenzo nunca hace «playback». Siempre va en directo y me parece de una valentía y una autenticidad absolutas. Eso sí, es cierto que cualquiera canta. Nadie va y hace un chiringuito diciendo que es arquitecto, pero sí dan conciertos y dicen que son cantantes. Los tiempos están cambiado.

-Famosos como Kiko Rivera no son cantantes, pero cantan…

-Eso es otra historia. Son famosos porque vienen de padres famosos. Kiko Rivera tuvo clases conmigo y no aguantó dos sesiones porque no le gusta disciplina, no quiere estudiar. Están acostumbrados a que las cosas sean más fáciles para ellos y a que se lo den… Esto es un camino de años, de concentración y, sobre todo, un compromiso. Cantar tiene que ver mucho con el alma, con tu talento y, la persona que los entrena, tiene que saber. Así como aparecen millones de cantantes, también aparecen millones de personas que dicen ser «vocal coach».

-¿A cantar se aprende? 

-Hay diferentes grados de dificultad. Si no afinas puedes cantar con constancia, pero con falta de oído sería algo muy duro. Sí podrías hacerlo en una reunión de amigos y afinar, pero es algo de mucho tiempo. No todo el mundo sirve para subirse a un escenario. 

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