Lérica: “Hoy día, si no es por las redes, un artista casi ni vive”

El grupo musical que arrasa en redes sociales, está a punto de llegar a México con una gira mientras triunfa con “Un traguito”, dueto con la cantante Belinda

por Ricardo Castillejo

Tony Mateo, Rubén Noel y Juan Carlos Arauzo son los integrantes de Lérica, uno de los grupos revelación del momento que está batiendo récords con “Un traguito”, la cual acumula más de 8 millones y medio de reproducciones de YouTube, en colaboración con Belinda y producida por Abraham Mateo, hermano de Tony. Tras participar en la segunda gala de “La mejor canción jamás cantada” de TVE, la banda habla en “Sevilla Magazine” sobre la relación tienen con el amor, los celos entre hermanos y la esencia del grupo.

-¿Cómo lleváis el haberos convertido en uno de los referentes del momento?

(Rubén) Estamos muy contentos porque desde el principio hemos contado con apoyo a través de las redes sociales, no solamente en España sino en un montón de países de Latinoamérica como México, Argentina, Colombia, Uruguay… No es algo que nos pille de nuevo porque tenemos esa suerte.

-Las redes sociales, entonces, son muy importantes para vosotros…

(Juan Carlos) Nosotros nos conocimos ahí. Hoy día, si no es por las redes, un artista casi ni vive. Cantantes que antes sacaban disco y se iban de concierto ahora tienen que tener cuentas en internet porque todo se comercializa por ahí. También las ventas son más virales en formato digital que en físico.

-¿Por qué habéis tenido tanto éxito en América Latina?

(T) Sobre todo porque nuestra música está muy enfocada a ese público. De hecho, ahora en marzo, cruzamos el charco por fin y vamos a México, a hacer una pequeña gira por allí.

-Entre vosotros, ¿hay alguno que tome el rol de líder?

(JC) Nos sentimos como una piña, lo que pasa es que, cada uno, como en el colegio, se pone su propia meta y su propio rol. En ese sentido, de la parte más legal y de hablar con la empresa me encargo yo, Rubén se dedica mucho a las redes y Tony, a la hora de la composición, lleva la parte más comercial y de estudio con su hermano… Pero, al fin y al cabo, Lérica, es una unión.

-«Un traguito» llega con la colaboración de Belinda… ¿Por qué ella?

(R) Nuestro manager, José Cano, ya había trabajado en otras ocasiones con Belinda, la conocía, tenía muy buen trato con ella y, cuando teníamos grabada la pista con nuestras voces, se la mandó y le encantó.

-Con el cuidado que hay que tener con todo lo que se dice, ¿puede pensar alguien que el título incita a beber?

(JC) Yo soy el autor de la canción, junto a otro chico, y no lo pienso porque, al fin y al cabo, aunque una letra puede sugerir algo distinto a cada uno, intentamos transmitir el típico desamor que no puedes olvidar. En ningún momento quisimos llevar el concepto a «beber para olvidarte».

-Al ser tres hombres, ¿tenéis mucho cuidado a la hora de escribir por miedo a las críticas sobre el machismo?

(T) Nosotros, que además somos cantautores, siempre hemos sido de hacer música limpia, nunca hemos usado un vocabulario agresivo… No somos reggaetoneros, ni venimos de ahí. Hacemos pop y tratamos de dar un ejemplo. También es verdad que no nos emparanoiamos por tener más cuidado de la cuenta, porque se agradece la frescura y la naturalidad a la hora de contar las cosas. Eso es clave y en esta ocasión lo hemos hecho así, no orientándolo como para hacer apología del alcohol. El que piense eso realmente está pensando de más. No estamos ante ese reggaetón que denigra a la mujer y que, en realidad, ya se ha quedado antiguo. Se ha evolucionado y es de otra manera, aunque se ha quedado esa percepción. Además, nos asocian a eso cuando realmente no hacemos reggaetón.

(R) Tenemos cuidado con lo que escribimos, pero no por las críticas -porque, al final, siempre te critican por una cosa o por la otra-, sino porque sabes que te pueden escuchar jóvenes a los que se puede influenciar. Escribimos tal y como somos y, como somos personas limpias y transparentes, pues es lo que se refleja.

Musicalmente hablando se puede pensar que somos unos “moñas” de cojones, porque todas las canciones que hacemos están enfocadas al amor” (Tony)

-En los nuevos videoclips, como el de Ana Guerra o Ricky Merino, se incide en la liberación sexual, ¿pensáis que nos encaminamos a una sociedad hedonista y bisexual?

(R) No es que ahora haya más. Hay lo que siempre ha habido, pero con la libertad de poder contarlo y expresarlo libremente sin que nadie se tenga que escandalizar. Cada uno tiene que ser y hacer lo que quiera, siempre y cuando no haga daño a nadie y, lógicamente, en el amor no haces daño a nadie. Eres libre de amar a quien quieras, sea un hombre o una mujer.

(T) Se le da más voz porque es necesario. Desgraciadamente se siguen viendo cosas muy feas como la violencia de género, la denigración de la mujer… Deben cambiarse pues necesita un mundo con más respeto.

-Venís de un gran éxito como ha sido «Mentirosa Compulsiva», con Abraham Mateo… Tony, ¿cómo es trabajar con tu propio hermano?

(T) Todo queda en casa (risas). Para mí es muy guay coincidir con él, es algo que hace tiempo que quería hacer porque tenemos esa conexión especial de haber crecido con la misma música. Nos hemos nutrido el uno al otro y hemos ido aprendiendo. Nos entendemos muy bien y tenemos las mismas influencias. En ese instante, más que trabajando, sentí que estaba en un juego… El hecho de ir a Miami a grabar con él, sentí en todo momento como si estuviera en casa.

-Alguna vez, ante el éxito tan apabullante que tiene él, ¿se te ha despertado algún celo artístico?

(T) Para nada. Tenemos una relación muy cercana, he aprendido mucho de él y creo que a la inversa también. A lo mejor en otros hermanos sí se dan esos celillos, pero en mí no porque ten en cuenta que siempre trabajamos juntos y sus éxitos son los míos. Todo nace de un mismo origen, de un mismo estudio.

(JC) De hecho, en «Un traguito» él es el productor…

Es más difícil llevar una relación fuerte cuando te dedicas a esto. Tenemos miedo de conocer a alguien porque no sabes si va a respetar tu sueño, si las relaciones a distancia van a durar…” (Juan Carlos)

-Para mantener un grupo tanto tiempo no puede haber rencillas entre vosotros, ni malos rollos…

-(JC) En algunas cosas somos diferentes, pero en muchísimas somos muy parecidos. Entonces, cuando algo nos molesta, lo decimos, lo hablamos todo, desde lo que nos parece bien hasta lo que nos parece mal. Esa forma de ser te hace liberar y no guardarte nada. Como grupo creo que nunca hemos discutido, a no ser que sea por un plato de comida… (risas).

(T) Tenemos la suerte de ser amigos antes que compañeros.

(JC) Yo a Tony lo conozco de los nueve años y a Rubén ya van a hacer seis. Es mucho tiempo al lado de personas que se convierten en familia.

-¿Nunca habéis pensado que os pueda pasar lo que a muchas bandas, que al final se pelean y se van cada uno por un lado?

(R) Bueno eso en un año ya está… (risas).

(JC) Yo soy una persona que se propone un objetivo y tiene que cumplirlo. Me propuse entrar en una banda porque vi que podíamos aportar algo guay a la música. Todo se vive diferente, cuando te subes a un escenario te sientes más protegido e incluso en las promociones estás como si fueras con tus padres y parece más bien un viaje.

(T) Está claro que nunca puedes decir “nunca”, pero si yo pensara que esto tiene fecha de caducidad, no tendría sentido estar aquí, no podría trabajar con las mismas ganas ni con la misma motivación.

(JC) Si nos considerásemos una «boyband» podríamos pensar en que hay una fecha límite en la que el público se te hace mayor, pero nosotros nos consideramos una banda de músicos, de cantantes que componemos nuestras canciones…

Cada uno tiene que ser y hacer lo que quiera, siempre y cuando no haga daño a nadie y, lógicamente, en el amor no haces daño a nadie. Eres libre de amar a quien quieras, sea un hombre o una mujer” (Rubén)

-¿Sois románticos?

(R) Todo el mundo tiene su parte más canalla, más rockera…

-(T) El que diga que no, está mintiendo (risas).

(JC) Yo antes me consideraba más romántico, ahora estoy más pasado de moda.

(R) Hay momentos para el romanticismo y momentos para el rock. Puedes escuchar una balada «cortavenas» en tu casa sentado o algo movido para bailar y desinhibirte. Y en la personalidad pasa lo mismo.

(T) Musicalmente hablando se puede pensar que somos unos “moñas” de cojones, porque todas las canciones que hacemos están enfocadas al amor.

(R)La gente se siente identificada con esas historias porque las viven día tras día, y eso no es tampoco ser “moñas”, pero sí que es verdad que no usamos términos tan duros… Hemos latinizado un poco más el sonido que hacíamos antes y cada vez se va haciendo más urbano, sin perder esa esencia de Lérica que viene del romanticismo.

(JC) En resumen, que somos románticos.

(T) Exactamente. Nacimos como baladistas y lo único que ha pasado es que hemos renovado el sonido.

-En toda esta vorágine de éxito… ¿Tenéis tiempo para el amor?

(R) El amor tiene muchísimas caras y siempre hay que regarlo. El amor a mi familia, a mis padres, a mi hermana, siempre que puedo intento quedar con ellos, los domingos nos juntamos la familia para comer…

(JC) Es más difícil llevar una relación fuerte cuando te dedicas a esto. Tenemos miedo de conocer a alguien porque no sabes si va a respetar tu sueño, si las relaciones a distancia van a durar… Pero verdaderamente hay dos formas de mirar estas uniones: que se hagan más fuertes por el hecho de que no estés junto a esa persona, o que no nos veamos en dos meses y se forme la de San Quintín. Tienes que dar con quien te respete y comparta tu sueño, es complicado.

-¿Qué es lo más loco que han hecho los fans por vosotros?

-(JC) Robarle el felpudo a Tony y poner en internet: «Lo tengo yo» (risas).

(T) Eso fue cuando vivía en el piso de San Fernando. Ya me mudé y estamos en Madrid. Toda la ciudad sabía dónde estábamos y hacían acampadas en el portal… Una cosa espectacular.

(JC) Creo que los más loco es que una persona se coja un avión o un tren haciendo muchos kilómetros para verte una vez, en una canción, en tal sitio.

(R) Hace un par de años, hicimos una gira que empezaba en Galicia e iba rodeando toda la costa hasta acabar en Cádiz, y había muchísima gente que venía cada día. Es una locura preciosa que agradecemos y valoramos mucho.

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