Leo Bassi: “Hay teatros que no me contratan porque tienen miedo de las repercusiones”


El bufón más rebelde e irreverente estrena mañana y pasado en el Teatro TNT su último espectáculo, ‘Yo Mussolini’

Por Ricardo Castillejo

Es filósofo, poeta, payaso y está políticamente comprometido con los ciudadanos a través de puestas en escena que nunca pasan desapercibidas. No tiene reparos en reconocer que es de izquierdas y que tiene una lucha abierta con la derecha, tal y como se puede comprobar en su nueva obra, ‘Yo, Mussolini’, donde con humor propone superar los tabúes políticos y mostrar la fragilidad del pensamiento fascista.

-Ya son mucho viniendo a nuestra ciudad que, por lo visto, entiende perfectamente tu mensaje y tu manera de contarlo, ¿no?

-Creo que Sevilla tiene mucho de las ciudades italianas y aquí no me siento extranjero, sino como si estuviera en casa. También tengo una gran amistad con Ricardo Iniesta, nos conocemos desde hace 40 años y es una de las razones por las que me encuentro muy bien aquí. Por último, también con el resultado de VOX en vuestras elecciones está bien estrenar un espectáculo sobre el fascismo en Andalucía…

La derecha, y sobre todo la fascista, no permite salirse del cajón. Me viene, por lógica, ir contra esa mentalidad. También el payaso se pone continuamente del lado del más débil. Su risa va contra el poder y defiende a los más pobres”

-La diferencia de las veces anteriores a esta es que ahora tenemos en la Comunidad un gobierno de derechas… ¿Cómo valoras esto?

-Es una razón más para utilizar el arma del humor. Si lo hago es para estar presente en un debate político importante. Soy 100% demócrata y tengo mi respeto absoluto por el gobierno que hay. Así se ha elegido y no hay problema, pero no voy a cambiar nada de lo que pienso. Cada uno expresa libremente sus ideas y luego el pueblo determina el curso. 

-¿Por qué esa lucha continua contra la derecha?

-Soy un payaso y, los hombres de circo como yo, somos anarquistas, no nos gusta entrar en organizaciones… La derecha, y sobre todo la fascista, no permite salirse del cajón. Hay un orden, una manera, una visión y me viene, por lógica, ir contra esa mentalidad. También el payaso se pone continuamente del lado del más débil. Su risa va contra el poder y defiende a los más pobres. El papel tradicional de la izquierda ha sido ser solidaria y, el de la derecha, más egoísta en cierta manera.

Si haces humor que va contra los intereses de quien tiene el poder, dueños de medios de comunicación, de subvenciones… tratarán de bloquearlo (…). No vivo de subvenciones de organismos, por lo que no me pueden amenazar”

-Pero la derecha se lo suele tomar todo bastante en serio, no sé hasta qué punto se puede hacer humor de eso…

-Es que ellos no son mi público. Me gustaría seducirlos, pero no lo son. El mío son los de la calle, frágiles y débiles, que necesitan la risa para sentir que no están solos y que se encuentran arropados frente al poder de la derecha. 

-Te lo pregunto porque, a veces, parece que en el humor hay temas prohibidos…

-Sí, por razones económicas. Si haces humor que va contra los intereses de quien tiene el poder, dueños de medios de comunicación, de subvenciones… tratarán de bloquearlo. Es lógico que haya una censura, igual que es lógico que alguien con un alma solidaria no se va a quedar de brazos cruzados y tratará de burlarla. En mi caso eso pasa por ser totalmente independiente. No vivo de subvenciones de organismos, por lo que no me pueden amenazar. Lo que me sostiene son las personas que llenan las salas. Otra crítica que tengo contra la derecha es que se llenan la boca hablando del libre mercado y, al final, están todos chupando de la corrupción del dinero público, de mis impuestos. 

-Ser de la manera que tú eres tiene un precio… ¿Te sientes vetado en los medios de comunicación?

-Ya pago ese precio e incluso me pusieron una bomba en 2003, me quemaron una pequeña iglesia que tenía… Hay teatros que no me contratan porque tienen miedo de las repercusiones, pero al trabajar de manera internacional, tengo muchos países a los que ir. Lo de los medios es otra historia. Hace muchos años que no le doy importancia a la televisión porque creo que ya está superada por Internet. Entonces no es que haya un boicot contra mí, es que a mí mismo no me interesa salir.

-Hay quien piensa que las nuevas generaciones son poco reivindicativas…

-Es cierto que, si recuerdo mi adolescencia, noto menos rebeldía ahora, pero también es verdad que, cuando yo tenía 20 años, el mundo era radicalmente diferente, no existía un Internet que nadie controla. Las nuevas generaciones se enfrentan a una realidad mucho más compleja que a la que yo me enfrenté. Es mucho más difícil saber lo que es el bien y el mal hoy día. Hay mucha confusión, no hay filósofos, ni partidos políticos que den soluciones, también está todo salpicado por cambios y revoluciones tecnológicas… 

-¿Tu mensaje les llega?

-Increíblemente sí. Mis espectadores no son los clásicos de los teatros. Vienen adolescentes, chicos y chicas de 20 años… Muy raramente vas a encontrarte con alguien de mi edad. Son todos jóvenes (risas). 

-Tu presencia ante los espectadores puede intimidar… ¿Esa sensación te pone?

-Quiero hacer de mis espectáculos eventos inolvidables, excepcionales, algo rarísimo. Quiero trasladar esa sensación de que van a ver algo que no es teatro normal, que va más allá. A ciertas personas les va a molestar mucho, tendrán mucho miedo y no vendrán nunca má y a otras, les sorprenderá y querrán volver. 

-¿En tu vida diaria eres así?

-En la normalidad soy muy racional, tranquilo y un poco periodista también, porque me gusta hacer preguntas. En el escenario sale un duende de mí mismo. 

Leo Bassi estrena Yo, Mussolini, en el Teatro TNT.

Viernes 5 y sábado 6 de abril a las 21:00h.

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