Las sinrazones del amor

María Teresa Campos es una mujer de carácter. Todo el mundo lo sabe, porque ha dejado buenas muestras de ello a lo largo de su trayectoria, y yo mismo tuve oportunidad de comprobarlo personalmente cuando en noviembre pasado le entregamos, a ella y a Terelu, el premio a “Las más queridas” de la revista “Sevilla Magazine”.
Pero también es una mujer enamorada. Y mucho. Se ve que Edmundo ha sabido darle lo que la periodista necesitaba y, a sus más de setenta años, conquistarla como el gran caballero que es. Porque ésa es otra. “Bigote” es un galán de los que apenas quedan. Un señor que, pase por donde pase, conquista con su buena disposición e impecable presencia tanto a hombres como, por supuesto, a mujeres.
Ambos se cuidan y se miman, mucho más allá de las cámaras, con el cariño de una pareja que encontrado en el otro lo que tal vez le faltaba a cada uno por separado. Se entienden a la perfección y comparten de continuo ese sentido del humor que, al menos para mí, une tanto en lo que a las cuestiones del corazón se refiere.
Así que, preocupada porque le suceda algo en la isla donde está, la malagueña se ha enfadado tras la decisión de su novio de participar en “Supervivientes”. Un “mosqueíllo” casi adolescente que se le pasará en cuanto él regrese y le haga cuatro carantoñas con las que vuelva a metérsela en el bolsillo. Para eso, como decía Pascal, el amor tiene razones que la razón no entiende.

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