Las + flamencas de SEVILLA MAGAZINE: ÁNGELA PONCE


La sevillana protagonizó nuestro “Especial Flamenca” de enero de “Sevilla Magazine” tras presentarse a Miss Universo y ser la primera mujer transgénero en ganar Miss España y acudir a la versión internacional del certamen. Hoy, en plena Feria de Abril, lo recordamos…

por Ricardo Castillejo

Es casi perfecta. 27 años, 90 de busto, 63 de cintura y 93 de cadera. Y por si fuera poco, Ángela Ponce, a sus 28 años, ha conseguido todo lo que, desde que tiene uso de razón, ha perseguido. Hasta ser portada de “Sevilla Magazine” en nuestro número de enero, algo que también formaba parte de sus sueños y que se convirtió en una realidad. Tras su experiencia en Miss Universo, esta sevillana de Pilas estrenó el 2019 entre volantes y peinas, un universo que ella ama y que se convierte, dentro de la moda, en su cordón umbilical con su tierra, a la que tanto echa de menos y donde regresa siempre que puede.

Ahora continúa siendo abanderada de los derechos LGBT y no duda en responder a quienes se oponen a ellos, como la actual Miss Grand International, Cara Sosa de Paraguay, que bromeó recientemente sobre la participación de mujeres trans en los certámenes de belleza: “Me parece injusto porque nunca van a tener celulitis, eso es injusto”, dijo Sosa. Y la réplica de nuestra sevillana no tardó en llegar: “Mientras que unos cambian la historia, otros viven en la prehistoria”, expuso en su cuenta de Instagram junto a una captura de las declaraciones de la Miss.

La modelo vestida por un traje de Aires de Feria

-¿Eres consciente -y hasta qué punto lo eres-, de que has hecho historia?

-Al cien por cien, no. Tampoco me he marcado ese objetivo. Simplemente he luchado por lo que quería que era, primero, ser modelo, y luego representar a mi país en un certamen de belleza. Esa lucha me ha llevado a hacer historia, pero para mí es algo tan natural como fluir, lograr lo que deseas y, desde ahí, aprovechar para reivindicar que tengo los mismos derechos que cualquier ser humano por el simple hecho de estar viva.

-¿Y ante las piedrecitas del camino? ¿De qué manera reaccionas?

-Soy alguien muy resiliente. No soy fuerte. La vida me ha obligado a serlo. Estoy obligada a ello. Me he tenido que enfrentar a muchas cosas, sobre todo cuando pequeña, en una edad en la que no se suelen afrontar ciertas situaciones. Si no puedo saltar una piedra, la rodeo. Tengo esa capacidad de buscar soluciones a todo y seguir adelante.

-Igual que tienes admiradores, hay detractores…

-En mi caso comparo esto a una alfombra. Cuando la sacudes, el polvo se mueve. Pues igual pasa a nivel social. Si la agitas, habrá una respuesta, para bien o para mal. Eso es lo que yo he hecho: sacudir la sociedad y gritar: “¡Hasta aquí!”. Venimos de un pasado concreto, con pensamientos religiosos y políticos que nos marcan y, si alguien se sale del tiesto, de lo que es mejor o peor -y pones “pies en pared”-, eso ocasiona aplausos y disgustos, sí o sí.

Ángela Ponce se vistió de Pilar Vera en nuestro editorial

-¿Por qué defiendes ser mujer transgénero y no solo mujer, como otras transexuales?

-Durante mucho tiempo se nos ha vendido -tal y como escuchaba de pequeña en los programas, aquello de: “Ella antes era un hombre”, “Ya me he operado y ya soy una mujer”. No creo que solo tenga que haber hombres, mujeres y otros en tránsito. Igual que en un jardín hay rosas, claveles, lirios y margaritas, en nuestro planeta hay mujeres transgénero, mujeres CIS género, intersexuales, asiáticos, negros… No existe una forma de ser mujer, igual que no existe una sola forma de ser persona. Soy mujer, pero tengo una característica que me define y es que soy transgénero. Yo les preguntaría a otras: “¿Tú qué eres?”. Porque no hay una “mujer normal”. En todo caso sería una “CIS género”. Si no lo expreso así, no educo. Me presento como soy y formo parte de la diversidad humana, como cualquiera. ¡Ah! Y respecto a eso del “pasado”, de “una mujer con un pasado”… Todos lo tenemos. Me siento orgullosa de quién soy y de cómo todo lo que soy forma parte de mí.

-Eres muy especial, hasta como Miss (tienes 28 años y no eres de las primeras “hornadas”), tu manera de expresarte es de alguien con intereses, pese a no tener carrera, ¿verdad?

-De ahí viene la importancia de la educación en la diversidad. A mí la época de la escuela me marcó mucho. Los profesores, tratando de ayudarme -como a todos los que son distintos-, me metieron en diversificación, en apoyos… No porque tuviera menos capacidades, sino porque incluirte en el grupo de los que se apartaban de la norma. Eso me causó un trauma y, en vez de educar más al resto, me alejaron más a mí. Así, si ya de por sí era víctima de “bullying”, imagínate si te hacen sentir así… El caso es que yo llegaba e iba en otra onda. Empezó a no gustarme y a querer salir de ahí porque no estaba cómoda. Sea como sea, me considero inteligente y, cuando algo me interesa, hago mucho hincapié en eso, con lo que sí tengo una carrera: en la vida, como mujer activista, que lucha por los derechos transgénero. No hay un papel que lo acredite, pero sí tengo la preparación para, el día de mañana, estar en la ONU y poder manifestarme por el colectivo LGTBI. Me he tenido que enfrentar a muchos psicólogos, a muchos médicos, a situaciones diversas… Salí de mi casa para irme sola a Madrid y, todo eso unido, me da conocimientos para esto a lo que me dedico.

Así lucía un diseño de Javier García en Ángela Ponce

-Por lo tanto, en un futuro te ves vinculada a cuestiones políticas…

-Sí. Por un lado, me atrae la televisión, la moda -aunque tiene periodo de caducidad-, y el cine pero, a la vez, quisiera colaborar y, como te decía, llegar a la ONU -gracias a Miss Universo-, en lo tocante al universo femenino, desde las pequeñas a las ancianas.

-¿Y tus padres? ¿Lo han llevado bien? ¿Asustados?

-Yo me asusto más que ellos (risas). Les advierto que hay cosas que no pueden contar, que hay que ser prudente con los periodistas… (risas). Ellos son tan naturales y están tan orgullosos de ver a su niña dónde ha llegado y lo guapa que está… Siempre tuvieron tan claro que alcanzaría lo que quisiera que no les ha sorprendido.

-¿Te has enamorado alguna vez?

-No lo sé… He tenido grandes ilusiones, desde luego, pero no sé si puedo compararlas con el amor. Si es amor cuando te enamoras de ti misma, porque eres mejor por alguien, sí me he enamorado. Es una asignatura pendiente, aunque no tengo la necesidad de tener pareja. Fluyo con la vida y, sin cerrarme tampoco, no echo en falta eso. A mí me recuerda al proceso de una amistad, que tiene que darse cuando se dé. A día de hoy no tengo. Dentro de tres días, lo desconozco, pero sí que, llegado el caso, fantaseo con una boda. ¡Aunque me haya puesto infinidad de vestidos de novia! (risas).

Ángela Ponce vestida por Pablo Retamero & Juanjo Bernal.
Complementos: Florsali

-¿En qué te fijas en un chico?

-Tiene que provocar que sea mejor persona, que me levante por la mañana y me apetezca maquillarme, mirar el móvil por si me ha escrito… Que me haga ilusionarme. Antes me encantaban los morenos y altos, pero últimamente me fijo mucho en los rubitos… (risas). Lo mismo va por temporadas, aunque sí me enamora la esencia. Por eso me da igual el aspecto y termino con quien, aunque haya quien piense que no pego, a mí me hace feliz.

-¿Has encontrado el secreto de la felicidad?

-No, pero sí noto que, cuando más feliz me encuentro, es cuando hago lo que me pide el cuerpo. Estar con niños que te hacen ser su referente, llegar a mi casa, mirarme al espejo… Esto es algo que practico mucho y que me lleva a decirme: “Qué fuerte eres, amiga. Si pudieras volver veinte años atrás, no te creerías nada de lo que te ha sucedido”… Eso es para mí la felicidad: darte cuenta de lo logrado. La meta de todos los seres humanos es cambiar el mundo, dejar un legado y yo, con 28 años, lo he hecho.

La Miss Universo vestida de flamenca en nuestro editorial de enero

-¿La maternidad te atrae?

-Sí, pero no me obsesiona en este instante. Lo que sí quiero experimentarlo en alguna ocasión porque soy muy tradicional, muy de pueblo… (risas). Me llama eso de tener mi pareja, mis niños, mi perro…

-¿Y cuál sería el pensamiento que te gustaría que esos hijos tuvieran de su madre?

-No lo sé… Es una buena pregunta… Me encantaría que, mirando atrás, cuando yo no esté, pensaran que han sido felices, que les quise, que les apoyé. Lo mismo que mi madre ha sido para mí. Ella trajo hijos al mundo para que fueran dichosos y yo, lo he sido.

-Hemos hecho, en el número de enero “Sevilla Magazine”, un editorial de trajes de gitana, pero, ¿qué tipo de flamenca eres tú?

-De la de bata de cola. Me gusta salir a un sitio y no ser una más, que, de lejos, se sepa que es Ángela. La moda flamenca me apasiona porque te da la oportunidad de ser tú, de hacer poses que normalmente no haces, de poder sonreír… Un abanico, una peina y una bata de cola me vuelven loca. Y mientras más brillo le pongas, mejor… (risas).

Ángela en una foto del reportaje

-Perteneciendo a la profesión a la que perteneces, ¿te cuidas mucho?

-Lo intento. Vigilo la alimentación -aunque mi genética me ayuda-, bebo agua y llevo un día a día lo más saludable posible teniendo en cuenta que el deporte no me llama nada. En cuanto a la moda, cada vez la sigo menos. Lo mismo me apetece ser ochentera que diva. Estoy rodeada de creativos, que son los diseñadores, y eso lo llevo a mi terreno. Lo que sí que, mientras más crezco -dentro de lo bonito-, busco la comodidad. He descubierto que soy más bonita sin maquillaje. Y no es por pereza. Antes necesitaba tres capas pero, en ese sentido, he evolucionado. Entiendo que llegas a un grado de aceptación contigo misma que no necesitas demostrar nada.

-El tuyo es un camino de entrega y sacrificio, pero, ¿merece la pena?

-Sí porque estoy haciendo lo que me gusta. Si no quieres trabajar ni un día de tu existencia, dedícate a eso que te motive. Es normal que pierdas algo, pero gano tanto. Viajo, conozco otras culturas, me pongo prendas increíbles… y encima puedo reivindicar los derechos humanos. Solo por ver sonreír a otros, y facilitarles lo que yo no tuve, merece la pena.

-Antes de terminar, y teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿cuál es tu sensación, en la actualidad, al mirarte al espejo?

-Depende… Hasta puedo llegar a echarme en cara lo tonta que soy (risas). Pero, en general, me da mucho orgullo saber que, sin saber ni cómo, todo lo que quería, lo he hecho. ¿Quería ser modelo? En las mejores pasarelas… ¿Quería ser Miss? A Miss Universo. ¿Quería televisión? La 1… Al final, no puedo dejar de considerarme una privilegiada.

Ángela con un vestido de Pilar Vera
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