Lara Dibildos “En el amor he cedido demasiado”

La actriz, que representa en el Teatro Muñoz Seca de Madrid la función “Diez negritos”, volvió a dar una oportunidad a su ex, Joaquín Capel tras protagonizar el “Especial Novias” de noviembre en “Sevilla Magazine”

por Ricardo Castillejo

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Lara, con un precioso diseño de Jesus Peiro, posó con elegancia en la Hacienda La Pintada.

Educada, amable, cariñosa… Una perfecta protagonista para un editorial realizado en la Hacienda La Pintada y durante el que lució modelos de Jesus Peiro, Juan Vara, Misura Costura, Ángela Campos y Javier García (además de complementos de Bambla, Isabel Jerez y Emporio Donna). Pero, más allá, la jornada de trabajo que compartimos con la actriz –la cual, en estos instantes, triunfa con la versión de “Diez Negritos”, de Agatha Christie, que representa en Madrid-, nos sirvió para descubrir a una mujer que, nacida hace 43 años bajo el signo de Virgo, puede ser desde una excelente esposa, madre o amiga a una fantástica profesional ligada por decisión propia al mundo del teatro.

-Puesto que nos une un reportaje nupcial, ¿qué piensa de las bodas?

-Me casé una vez y por lo civil. Luego me divorcié, con lo que estoy soltera y podría hasta contraer matrimonio por la Iglesia pero no es una necesidad ni algo que tenga en mente.

-¿No es el día más feliz en la vida de una chica?

-Supongo que cuando eres joven es como un ideal pero cuando cumples más edad no es una prioridad. Sí me encantaría una pareja con la que formar una familia y encontrar complicidad pero tampoco digo “de esta agua no beberé” porque luego te bebes todos los tanques (risas).

-¿Cuáles son los errores que cree ha cometido a nivel sentimental?

-Con el tiempo me he dado cuenta de que he cedido demasiado. El amor es un “ten con ten”. Unas veces te doy yo, y otras tú. Debe ser alguien con quien llores pero también te rías. En definitiva, un compañero de batallas. No me recreo en los fallos del otro, sino en los míos porque, como no aprendas, te vuelve a venir lo mismo. Sea como sea, estoy en un momento en el que tengo proyectos, mi familia, mis hijos, amigos… Si decido tener una relación es porque sume. Si no… ¿para qué? Es una elección, no una necesidad.

-¿Cómo está el patio en este sentido?

-El del teatro, lleno (risas). El otro, fatal… Para qué te voy a engañar…

-La infidelidad está de moda… ¿Perdonaría una?

-Supongo que ahora mismo, no. No quiero sufrir aunque el problema no es la infidelidad en sí sino la consecuencia, que es la falta de confianza (algo básico en una pareja).

LARADIBILDOS_01-Pero la amistad con un “ex” también es posible…

-Es que cuando no me he llevado bien no lo he contado (risas). Si tienes un hijo común, como es el caso con Álvaro, es un vínculo para toda la vida. No soy rencorosa y cuando termina una etapa, ¿por qué llevarse mal? Con él es fácil porque somos muy parecidos.

-Ser Lara Dibildos, a la hora de conocer a alguien, ¿añade inconvenientes más que ayudar?

-Tiene cosas buenas y malas, como todo. Soy una persona normal. Ser quien soy puede atraer a quien le guste ir con una famosa pero a estos precisamente no los quiero en mi camino. Es lógico que llame la atención y yo no quiero ni que rechace el tema (porque así nací), ni que le atraiga demasiado.

-Es que usted es conocida desde la cuna… ¿Le ha condicionado?

-No. Cuando te viene la fama de repente sí que puedes cambiar de forma radical pero yo lo he vivido con naturalidad. No le he dado demasiada importancia.

-¿Puede hacer un día a día como cualquiera?

-Totalmente. Voy a la compra, llevo a mi hijo al “cole”, hago los deberes con él, voy al teatro…

-Hábleme de su madre, Laura Valenzuela…

-Ha sido una madre maravillosa y es una abuela maravillosa. Le debo mucho porque, gracias a ella, he podido dedicarme a actuar. Mis niños estaban en las mejores manos. La familia es esencial para mí. Y los amigos. Tengo poquitos pero muy elegidos.

-¿Ser hija de quien es le ha perjudicado?

-En lo laboral, sí. Es un listón muy alto tener como padres a Laura Valenzuela y José Luis Dibildos. He tenido que demostrarlo algo más pero quince años después, si me siguen contratando, es por mí.

-¿Le ha dado ella consejos?

-Ella nunca quiso hacer teatro. Es madre pero, a la vez, una gran profesional. Lo que más me ha marcado es cuando me advirtió: “Lara, se te tiene que escuchar en la última butaca”. Así que cuando, hace poco, me dijo “¡Qué bien proyectas!”, me dio mucha satisfacción.

-Es curioso que, cuando se le conoce, aunque haya quien tuviera una regular imagen suya, termina enamorando a todos… ¿Le han preocupado los prejuicios?

-Pero te haces más fuerte. Sé que esa opción está ahí pero no la pienso. Estaría enfadada con el mundo y con la cara agria. En parte esa sensación es porque al teatro viene menos público y la “tele” cuenta con audiencias millonarias (y lo mismo te sacan contestando a algo que no te apetece y no estás relajada). Hasta a mí me pasa que, cuando veo a alguien por televisión, saco según qué impresiones (no que en el contacto directo, descubro que eran equivocadas).

-Ha sufrido varios cambios de imagen… ¿qué tal en su piel actual? ¿Le agrada el reflejo del espejo?

-Me encuentro mejor. ¿Para qué negarlo? (risa) Estoy más serena, me conozco más, me quiero más… Llevo el pelo de otro color y pienso que he sido un poco tonta yendo tanto de rubia pero no pasa nada. En el día a día no llevo nada exagerado. Vaqueros, botas y mi coleta.

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