La última de 2016

…o la primera de 2017. Depende de cuándo lean ustedes esta columna. Un espacio donde cada semana intento contarles, como su nombre indica, “cosas que pasan”. Vivencias de las que soy partícipe o experiencias que, en los 42 años que llevo a mis espaldas, me han llevado a ser lo que soy hoy. Errores y aciertos que me han enseñado y gracias a los que he ido reconduciendo mis pasos en un camino cíclico que siempre vuelve a comenzar desde un inicio donde, como consecuencia de eso de lo que les hablo, ya no somos los mismos.
Mi 2016 arrancó con un “adiós” a una etapa personal durante la que descubrí –quizás un poco tarde pero lo hice- que el ser humano la mayoría de las veces no es lo que aparenta, teniendo que valerse de falsedades y mentiras para disimular esas miserias de las que se siente menos orgulloso. Un tiempo en el que comprobé lo importante que es quererte a ti mismo y no consentir que nada ni nadie atente contra tu dignidad con faltas de respeto que, en el fondo, suelen provenir de personas con sentimientos negativos no resueltos como la envidia, la ira o la frustración.
Después llegó la reafirmación. En mis valores, en mis puntos fuertes… En mi ser. La toma de consciencia de que uno es lo más auténtico que tiene y que, desde ahí, puede aspirarse a cualquier cosa. Y por último llega mi bienvenida al nuevo ciclo de los próximos doce meses, nueva oportunidad para seguir creciendo, como profesional y como ser humano, demostrándome cuánto merezco la pena y que es mejor sumar que restar. Un perfecto ajuste de cuentas para que el resultado final siempre sea positivo.

ricardo castillejo port

(Visited 68 times, 1 visits today)

Leave a Reply