La savia nueva de la moda flamenca (IV)


Concluimos la serie de perfiles amparada en el reportaje “La savia nueva de la moda flamenca” y lo hacemos acercándonos a Alejandro Santizo y a Ana Morón, la única chica de una serie de jóvenes profesionales que aman nuestro traje típico pero que, sobre todo, están muy unidos y son amigos. Porque, aunque no lo parezca, los antiguos egos que enfrentaban a los grandes creadores, hoy día han sido sustituidos por el compañerismo y el buen rollo. Siempre mejor así, ¿verdad?

Carmen Martín vestida por Alejandro Santizo

Alejandro Santizo, 1988, Sevilla


Sus estudios en Patronaje y Confección hicieron que los primeros vestidos de flamenca que creara fuesen para sus amigas y sus primas. Lleva cosiendo desde el 2011 y no tiene reparos en hablar de su grupo de diseñadores como «la revolución de los jóvenes», a pesar de que se considera un clásico entre los nuevos. En sus vestidos mantiene el volumen, la manga larga, el escote de pico y no se sale de los lisos: «Como mucho, algún lugar», afirma. Y es que, según él, la línea para pasar de la flamenca a un traje de fiesta es muy fina. Alejandro Santizo tuvo claro desde el principio que el modelo que hiciese lo tenía que vender: «Haces uno o dos para llamar la atención en desfile, pero el resto son para venderlos». Sus vestidos se los llevan mujeres de todo tipo, desde las que ahorran durante todo el año para tenerlo, hasta las que llegan y se compran dos. Lo que más agradece es la gran admiración que nota por parte del público: «Estar en la feria y que la gente te felicite, es lo más grande», y su mayor satisfacción es cuando la clienta se va contenta con su vestido y, luego, viene la amiga a mirarse otro. Aunque afirma que una vez que empieza el desfile, no quiere que termine, muchos lo llaman «la llorona»: «Soy el que todos los años en «backstage» está llorando desde que sale la primera modelo hasta que se recoge la última. No tengo ni una foto buena en pasarela», nos cuenta con humor. La pasión por la moda le lleva a querer crecer y ampliar su firma con una línea prêt-à-porter de fiesta.

Zaira di Vielma vestida por Ana Morón

ANA MORÓN, 1984, Umbrete

De pequeña, cuando iba a comprar ropa con sus amigas ya se fijaba en la calidad de las telas, pues su madre era modista. Su sueño siempre fue tener una empresa de moda y para ello estudió Empresariales y luego Diseño… y lo consiguió. Ana Morón lleva once años sacando colecciones que cuentan historias y hablan de ella, de su persona y de cada etapa en las que las ha creado: «Para buscar la inspiración tienes que vivir, viajar, sentir y buscar dentro de ti». Aunque no todo se diga, afronta su profesión con una gran carga emocional: «Hay muchos significados que no se dicen en voz alta por pudor, para protegerte». Se considera amante de los pequeños detalles como, por ejemplo, que una rosa nazca de una semilla o que bucear bajo una ola te libere de los problemas. Con este hilo conductor, ha diseñado su nueva colección, «Elements». «Es en relación a los elementos de la naturaleza (agua, fuego, aire y tierra), un medio imprescindible que a veces olvidamos», explica. Para ella, mantenerse gracias a la moda es lo máximo que ha conseguido, pues «es muy difícil adaptarse continuamente a los cambios» y se considera integrante del grupo de nuevos diseñadores, ya que fue la pionera de los desfiles compartidos y no tiene miedo a romper las reglas: «Todos los años me renuevo, intento hacer una colección con un «late motiv» y le doy una vuelta a mi firma». 

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