“La novia de ahora tiene mucha más personalidad que hace unos años”

La firma sevillana Pol Nuñez apuesta por una novia romántica de toque bohemio con la que triunfa cada año en la pasarela Cibeles y que ha gustado mucho en su primera Barcelona Bridal Week

por Josan Muñoz

polnunez01Con un pasado en el mundo de la flamenca junto a su hermana, María del Mar decidió apostar, hace más de una década, por la confección nupcial a través de unas creaciones de una línea muy marcada que le han valido el prestigioso galardón “Dedal de oro”, que ya han recibido otros grandes diseñadores de nuestro país. Con origen en Sevilla, Pol Núñez triunfa también en Madrid y otras ciudades que han encontrado en su trabajo piezas únicas que rozan la alta costura.

-¿Cómo han querido vestir a las novias esta temporada?

-Siempre seguimos nuestra línea romántica, eso es lo que prima, pero unos con un toque bohemio, otros más serios o de líneas más depuradas… Este año hemos propuesto, además, unos trajes que quedan más cortos por delante, para que se vean los zapatos, o dos piezas con faldas y cuerpos inspirados en los 50, con hombros altos y muy buen patronaje. En tejidos: gasas naturales, algunas bordadas con dibujos grandes, crepés…

-El mundo nupcial es tradicional… ¿No les pareció un riesgo plantear un estilo tan particular?

-No teníamos intención de arriesgar, nos salió de forma natural al querer plasmar nuestra forma de entender una novia. Ahí descubrimos que había gente que tenía esa misma visión. Desde nuestros comienzos nos llegan chicas que nos dicen que han buscado en muchos sitios y no han encontrado el corte que estaban buscando. Ahora la novia no se casa con 17 o 20 años, espera a los 30 o más y por eso tiene mucha más personalidad, sabe lo que quiere. Hay un gran nicho de mercado al que le gusta lo que hacemos.

-Tanto que habrá quien imite su sello, supongo…

-Hoy en día es imposible ser únicos porque con las redes sociales todo se mueve rápidamente. A mi hija Mara y a mí nos encantan, las usamos e interactuamos con nuestras clientas. Aunque suene pretencioso, hay quien nos observa y coge ideas para sus diseños… Es inevitable.

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-Han estado por primera vez en la “Bridal Week” de Barcelona… ¿Qué tal la experiencia?

-Íbamos con mucha cautela sabiendo que lo que se expone allí no es nada parecido a lo nuestro y estábamos concienciadas de que la “osadía” podía haber supuesto una decepción… pero estamos muy contentas. Además tenemos puntos de venta en Francia o Alemania y ciudades como Bilbao o Valencia.

-Y en Madrid… Allí han sido aclamadas de forma fulgurante…

-Pero con trabajo y trabajo, que no parezca que ha sido arte de magia. Fue rapidísimo. Abrimos un “atelier” pequeñito en una entreplanta pero el barrio de Salamanca es un pañuelo y el boca a boca lo hizo todo. Nos cambiamos a una tienda y se nos desbordó. Mientras más ideas se nos ocurren, más horas de dedicación se necesitan pero no nos importa porque vemos la recompensa. El año pasado nos dieron el Dedal de Oro, muchas revistas nos piden vestidos para sus editoriales, también blogueras, películas, series de tv… Nos cogió de sorpresa porque en Sevilla no funciona así.

-¿Le asusta que cualquier famosa se convierta de pronto en diseñadora?

-No. La misma costura y la calidad de lo que presenten las pondrá en un lugar u otro. Todo el mundo tiene derecho. Hay pintores autodidactas que triunfan y en esto pasará lo mismo. Si eres popular pero lo que haces no es bueno terminarás cayendo. Si eres anónima pasa igual.

-¿A quién le gusta vestir y a quien no?

-De entrada no sabría decirte porque primero piensas una cosa y después te llevas un “chasco” tremendo. Ahora hemos vestido a una joven de talla XXL y el resultado ha sido espectacular porque ella lo lucía maravillosamente. Sí sé a quién no. Trato de huir de lo cursi, esa palabra me mata. No me interesan las personas altivas ni presuntuosas porque es lo último que queremos parecer.

-¿Lo mejor que les ha ocurrido en estas dos décadas de trabajo?

-Nos surgió una clienta extranjera de manera espontánea que nos compró un diseño maravilloso que cerró la colección en Cibeles, lo lució en una fiesta en París y recibió muchos piropos (algunos de un hombre que conoció allí y ahora es su marido). Para la boda nos pidió que pusiéramos el traje del revés y se lo adaptáramos. Quería casarse con la misma pieza con la que había visto por primera vez al que sería su esposo.

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